El código urbano lo prohibe, el intendente lo avala
El megaproyecto sólo podría realizarse a partir de una excepción a la norma que el propio intendente impulsó hace apenas seis meses. El factor Sielecki.
El último escándalo de la administración municipal que Ramón Lanús encabeza en San Isidro pone el foco en un desarrollo inmobiliario de lujo, ubicado a metros del Tren de la Costa, algo que prohíbe el código urbano aprobado hace apenas seis meses, impulsado por el propio oficialismo local.
Barrancas de Alvear es un proyecto de viviendas multifamiliares, de casi 20 mil metros cuadrados, cuyo diseño estuvo a cargo del Estudio Ramos. De concretarse, se tratará de una mole disonante con el entorno, algo que ya generó quejas y movilizaciones de opositores políticos, vecinos y organizaciones ambientalistas.
La protección de la costa, que ahora intenta evitarse por la vía de una excepción, fue una de las concesiones que el gobierno de Lanús debió hacer para descomprimir el rechazo que generó el Código de Ordenamiento Urbano, finalmente aprobado en mayo pasado.
Los impulsores del megaproyecto son parte de la familia Sielecki, de fuerte presencia en la actividad farmacéutica, pero diversificada en un cúmulo de actividades, entre ellas la inmobiliaria. Ian Sielecki es el embajador en Francia del gobierno libertario que encabeza Javier Milei.
El ingreso del expediente de Barrancas de Alvear al Concejo Deliberante generó un nuevo conflicto. Mientras para la oposición, conformada por las distintas vertientes del peronismo y el possismo, el proyecto debía tratarse sobre tablas y rechazarse de plano, el oficialismo logró girarlo a la comisión de Interpretación del reglamento, supuestamente para evaluar su factibilidad.
La tesis de la oposición es que esa maniobra les permite “dormirlo”, mientras avanzan en un estudio de impacto ambiental, a pesar del enojo que la idea genera en los vecinos de esa zona, una de las más acomodadas del distrito.
“En San Isidro, quisimos debatir públicamente sobre la Barranca de Alvear. Pero no nos dejaron. Gobernar también es escuchar. El futuro de San Isidro no puede decidirse de espaldas a su comunidad”, le dijo a Buenos Aires/12 el edil massista Federico Mecca.
“La gestión de Ramón Lanús está orientada hacia los desarrollos inmobiliarios. Se está confundiendo crecimiento con desarrollo inmobiliario. Este emprendimiento no favorece a los vecinos. Solo favorece a unos pocos desarrolladores”, concluyó.
En términos muy similares se expresó su par, Estefanía Rivadula. “Impedir el debate es cerrar una instancia fundamental de transparencia y participación ciudadana”, afirmó.
Apenas unos meses atrás, la aprobación del Código de Ordenamiento Urbano fue motivo de encendidos debates y fuertes movilizaciones de los vecinos, que desean mantener el perfil residencial de ciertas zonas, como el bajo. “No queremos terminar como Vicente López”, era una de las consignas más repetidas.
