¿Barata o cara por mal servicio?: La tasa municipal, como paradigma de debate de campaña

¿Barata o cara por mal servicio?: La tasa municipal, como paradigma de debate de campaña

Un informe ubica a General Rodríguez entre los municipios bonaerenses con tasas relativamente bajas, mientras otros indicadores muestran elevados gastos en personal y enormes déficits de infraestructura. ¿Es realmente barato lo que se paga cuando los servicios no acompañan? Detrás de la discusión aparece también otra deuda: la transparencia de las cuentas públicas.

El dato que parece favorecer al Municipio

Esta semana, el semanario El Vecinal llevó a su portada un estudio que ubica a General Rodríguez entre los distritos con tasas municipales relativamente bajas. El dato también fue destacado desde la radio municipal, con la participación de su director.

La información surge del Semáforo Fiscal Municipal, una plataforma impulsada por el senador provincial Diego Valenzuela, de La Libertad Avanza, que compara indicadores de distintas gestiones. Allí Rodríguez aparece en el puesto 18 de 52 municipios, ordenados de menor a mayor presión tributaria. Sin embargo, el estudio no mide cuánto paga una vivienda, apunta a las alícuotas aplicadas a distintas actividades económicas, destacando la «facilidad» de instalación en costos finales para empresas que se quieran radicar en la ciudad.

Una diferencia importante para interpretar qué significa realmente ser un distrito de tasas bajas

Lo curioso es que la misma herramienta también ofrece datos bastante menos favorables para la administración de Mauro García. El propio Valenzuela difundió un informe sobre el tamaño del Estado donde General Rodríguez figura con un 64,4% de su gasto municipal destinado a personal, frente al 20% de Almirante Brown, el 24% de Malvinas Argentinas y el 28% de Tres de Febrero. Es el tercer porcentaje más elevado entre los 42 distritos comparados.

 Esto no significa necesariamente que sobren empleados (dado que el censo dice 143 mil personas pero se estiman más de 200 mil), pero sí abre una pregunta sobre cuánto presupuesto queda para obras, mantenimiento y otras necesidades de la población.

Lo que NO se habla tanto es cuánto de la masa salarial rodriguense corresponde a FUNCIONARIOS. Ahí puede estar la cuestión más relevante.

El gasto en funcionarios, frente a áreas poco productivas

La cantidad de funcionarios políticos de la Municipalidad de General Rodríguez y el costo de sostener esa estructura vienen siendo motivo de cuestionamientos desde hace años. Ya en 2023 se advertía sobre la existencia de 26 cargos entre secretarías y subsecretarías, mientras que La Posta cuestionó en 2024 la falta de transparencia de la web municipal, que ni siquiera permitía conocer la nómina completa de funcionarios. Ese mismo año se presentó un proyecto en el HCD para exigir la publicación de esos datos.

En 2025, Ariel Martínez estimó que existían cerca de 200 funcionarios, aunque otros cálculos opositores elevaron la estimación a unos 300 cargos. Posteriormente, se denunció el supuesto pase a planta permanente de alrededor de un centenar de cargos políticos y durante el debate del Presupuesto 2026 se cuestionó la existencia de áreas municipales duplicadas.

Más recientemente, María Giménez habló de entre 300 y 400 funcionarios para poco más de 2.000 trabajadores municipales. Las cifras son estimaciones y denuncias de dirigentes, no cantidades oficialmente verificadas, pero la persistencia del reclamo expone una cuestión central: ¿cuántos cargos políticos sostiene realmente General Rodríguez, cuánto cuestan y qué resultados concretos obtiene la comunidad a cambio?

La otra cara de las estadísticas

En infraestructura, el panorama tampoco resulta alentador. El mismo Semáforo Fiscal ubica a General Rodríguez en el puesto 50 de 52 municipios en cobertura de agua corriente, cloacas y gas de red, con apenas un 24,06%, contra el 50,91% de Luján.

Aunque estas prestaciones dependen de distintos niveles del Estado y empresas prestatarias, las carencias afectan tanto a los hogares como a las actividades productivas.

Porque un emprendimiento puede pagar una alícuota relativamente baja, pero dependiendo el área de radicación puede terminar gastando mucho más por las dificultades de infraestructura que debe resolver por su cuenta.

Cuidado con los datos:

De todos modos, estos indicadores requieren cautela: mezclan datos del Censo 2022, rendiciones municipales de 2025 y ordenanzas tributarias de 2026. En un distrito de acelerado crecimiento poblacional, semejante distancia temporal puede quitar actualidad a las comparaciones.

La plataforma, de iniciativa privada, propone algo muy valioso: facilitar el contraste entre administraciones. Pero depende de los datos disponibles, que no siempre son completos, actuales ni igualmente accesibles. Incluso su metodología admite que, cuando falta una ordenanza vigente, utiliza la última publicada. Por eso, sus resultados merecen atención, pero no deberían convertirse en verdades indiscutibles.

¿Y qué servicios se reciben a cambio?

Hay algo que ningún ranking de alícuotas explica: la calidad de las prestaciones que recibe el contribuyente. En General Rodríguez sobran antecedentes de reclamos por calles de tierra intransitables, falta de mantenimiento de desagües y deficiencias en la recolección de residuos. Vecinos de Mi Rincón llegaron a reparar sus calles por cuenta propia, mientras que las dificultades en el retiro de basura y la proliferación de basurales siguen siendo temas recurrentes. Así, una tasa comparativamente baja puede resultar igualmente costosa si la contraprestación es deficiente. Y también surge otra pregunta: ¿cuánto margen tiene un Municipio para aumentar lo que cobra sin mejorar primero lo que ofrece?

La discusión llega justo cuando el gobierno local busca mejorar su recaudación. Esta semana, La Posta informó sobre descuentos y beneficios para regularizar tasas antes de 2027. El secretario de Ingresos Públicos, Gonzalo Guido y Spano, sostuvo que los vecinos deben acompañar con sus pagos, después de haber reconocido que la cobrabilidad de Servicios Generales rondaba apenas el 31%. El problema financiero es real: sin recaudación resulta difícil sostener servicios. Pero la responsabilidad funciona en ambos sentidos. El contribuyente debe pagar y el Estado debe administrar correctamente, transparentar sus gastos y ofrecer resultados.

Una deuda mayor: que el Estado muestre sus números

Quizás lo más interesante de estos informes sea lo que revelan sobre el acceso a la información pública. No debería dependerse de una plataforma privada para conocer y comparar cómo administran los municipios.

El Estado tendría que ofrecer datos oficiales, actualizados, verificables y comprensibles, incluyendo recaudación, personal, inversiones, costos y resultados de los servicios. General Rodríguez publica documentación económico-financiera en su portal oficial, pero eso no reemplaza la obligación de brindar explicaciones claras ni de contestar los pedidos de información. La transparencia también consiste en que los datos puedan encontrarse, comprenderse y controlarse.

Y es precisamente allí donde aparecen antecedentes preocupantes. Concejales denunciaron que reiterados pedidos de informes sobre el basural de Ruta 24 quedaron sin respuesta, mientras que la discusión legislativa por ese mismo predio expuso las dificultades para obtener explicaciones del Ejecutivo.

Cuando solicitar información se vuelve un trámite sin respuesta, no solamente se dificulta el trabajo de la oposición o del periodismo: se debilita el derecho ciudadano a controlar cómo se utilizan sus recursos. Si los datos estuvieran disponibles y suficientemente respaldados, tampoco habría tanta libertad para elegir únicamente las estadísticas que favorecen cada discurso político.

Las tasas, el gasto público y la infraestructura seguramente volverán a ser argumentos de campaña. Unos podrán destacar cuánto menos se cobra y otros cuánto se gasta o qué servicios faltan. Pero la discusión más útil para los rodriguenses debería ser cuánto se recauda, adónde va ese dinero y qué mejoras concretas recibe la comunidad.

Porque una tasa puede ser barata frente a otros municipios y, al mismo tiempo, demasiado cara para los servicios que ofrece. Y ninguna campaña debería conformarse con mostrar solamente la mitad de esa cuenta. lapostanoticias.com.ar

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