Guillermo Montenegro mantuvo una reunión con Diego Santilli por la situación de seguridad en Mar del Plata.
El intendente retomó el control del municipio en medio de la crisis por inseguridad, la presión por la temporada y reclamos pendientes por servicios clave. Alejandra Monteoliva llega el miércoles a Mar del Plata.
Montenegro decidió volver a la Intendencia, pese a la recomendación de sus asesores de mayor confianza. Cuentan que incluso personas muy cercanas a él habían comenzado a reprocharle haberse ido de la ciudad y no hacer nada ante el avance de la delincuencia. “Por eso, en la conferencia marcó que sintió la necesidad de volver y ponerse al frente”, analizan.
Hay otros dirigentes, más pragmáticos, que también ponen de relieve la cercanía de las elecciones. El peso político de Montenegro estaba dado por el control de Mar del Plata. “Si en todos los medios nacionales sale que la ciudad es un desastre, ¿cuánto vale Montenegro en 2027? No le quedó otra que volver”, plantea un dirigente opositor.
Aquellos que estuvieron con Montenegro lo notaron “entusiasmado” con la posibilidad de lograr que la inseguridad vuelva a “carriles racionales”. De hecho, ya advierten que los cambios que implementó el Ministerio de Seguridad de la provincia, con más móviles y efectivos, nuevos jefes policiales y la división del Comando de Patrullas, mejoraron la situación. También saben que todavía no alcanza.
La reunión con Diego Santilli duró más de una hora. Antes, Montenegro había almorzado en Vicente López con todos los intendentes del PRO y con el presidente del partido a nivel provincial, Cristian Ritondo. En las dos reuniones surgió el tema electoral y el posible acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza de cara al año próximo. Sin embargo, desde el entorno del intendente remarcan que lo importante de esa jornada fue la charla sobre la seguridad.
No hubo promesas concretas por parte del jefe de Gabinete, más allá de remarcar la disposición a trabajar de manera coordinada con la Provincia y el Municipio. ¿Llegarán más fuerzas federales? Es probable. Es algo que ya había hablado el diputado nacional Alejandro Carrancio con la propia ministra Alejandra Monteoliva, pero que hasta ahora no se había concretado.
Este miércoles, la titular de la cartera de Seguridad de la Nación estará en Mar del Plata. Habrá una conferencia para dejar en claro la voluntad de coordinar esfuerzos con la Provincia y el Municipio para mejorar los índices delictivos. Acaso también anuncie un refuerzo de prefectos, aunque nadie lo confirma.

Montenegro lleva un puñado de días al frente del municipio. Y desde su entorno advierten que estos primeros meses serán de orden y de bajo impacto mediático. Antes de dejar su cargo, el jefe comunal había elevado su perfil en medios nacionales con un discurso de mano dura contra trapitos, limpiavidrios y personas en situación de calle, a quienes él mismo englobó bajo el término de “fisuras”.
“No esperen impacto. El perfil de la comunicación también va a ser tranquilo. Lo importante ahora es ordenar esta situación”, explican desde su entorno. Por eso, señalan, tampoco hubo una “oxigenación” del gabinete, como algunos esperaban. No se descarta que haya cambios, pero no serán en el corto plazo.
Esta semana Montenegro también tendrá reuniones con operadores judiciales. En su conferencia advirtió que esa era otra pata sensible. “Necesitamos que los que delinquen queden presos”, dijo. Y sabe que allí también hay que ajustar para que la situación mejore.
La seguridad, la economía y los temas pendientes
“Él tiene el peso necesario para hablar con el gobernador, ministros nacionales y provinciales, fiscales y jueces. Y está convencido de que de esa forma la cosa puede mejorar”, indican fuentes cercanas al intendente. También mencionan que Agustín Neme no tenía esa capacidad, aunque hubiese tenido la vocación de hacerlo.

Más allá del desafío urgente de conseguir que los vecinos de Mar del Plata se sientan más seguros, en el gobierno local también preocupa la dimensión económica de la inseguridad. “¿Quién va a querer venir a Mar del Plata si todo el día se habla de la inseguridad?”, se pregunta un funcionario. La temporada ya se vislumbra compleja por la situación económica, pero si se le suma este factor será aún peor. Y esa percepción hay que cambiarla cuanto antes.
No es el único tema en la lista de problemáticas de la ciudad. El transporte y la higiene urbana también son una demanda social. Y, a la vez, un tema pendiente de la gestión Montenegro: los dos principales servicios que dependen del municipio tienen contratos vencidos y declaraciones de emergencia. De todos modos, no sería un problema si funcionaran bien. Pero lejos están de eso.
A su vez, se empieza a hablar del presupuesto. En los últimos dos años se crearon tasas específicas para mejorar las calles y las luminarias públicas. No se percibe un cambio significativo, especialmente en el estado de las calles. ¿Se sostendrán las dos tasas el año próximo, aun en contra de la prédica libertaria? ¿Habrá contemplación de Karina Milei, como hubo este año, para que los concejales de LLA lo voten a favor? Falta para esa discusión, pero estas preguntas empiezan a resonar.

Hay otro tema que no es una preocupación central de los vecinos, pero sí de Montenegro: la privatización del Minella y el Polideportivo. Fue una de las banderas del intendente durante 2025 y el proceso quedó salpicado por escándalos de corrupción en Brasil que repercutieron aquí: pasó más de un año desde la adjudicación de la concesión y no se hizo la más mínima obra.
Montenegro anticipó que esta semana comenzarían las obras. Le adjudicó las demoras a la denuncia que impulsó el fiscal federal Juan Manuel Pettiggiani. La denuncia fue archivada por la Fiscalía de Delitos Económicos, que entendió que no había delito en el proceso de adjudicación. No obstante, responsabilizar a esa presentación por los nulos avances es, cuanto menos, simplista.
El propio intendente debe firmar la aceptación para que el empresario Marcelo Fígoli pueda incorporarse a la sociedad Minella Stadium SA. Esperan que, a partir de allí, se reactive el proyecto y llegue a la temporada de verano con una cara renovada y con la posibilidad de tener eventos de importancia. Parece difícil.
La oposición se encarga de recordar que, en realidad, Montenegro nunca dejó de tener el control del municipio. Sostiene que Neme siempre fue un dirigente de su confianza y que, a su vez, el intendente auditó todo lo que ocurrió a lo largo de estos diez meses.
Sin embargo, una parte de la ciudadanía, incluidos muchos de sus votantes, convive con la idea de que Montenegro abandonó la ciudad cuando decidió ponerse el buzo violeta y asumir como senador provincial. Apenas van algunas horas desde que regresó al cargo de intendente. Su primer discurso buscó hacerse cargo de los problemas y alejarse del perfil peleador que tuvo a lo largo de 2025. Sabe que tiene que recomponer el vínculo con los marplatenses y, para eso, necesita fundamentalmente que los vecinos dejen de vivir con miedo