
Sergio Bocanera
Desde noviembre, los pergaminenses volverán a pagar tasas municipales más altas. El Municipio dispuso un nuevo aumento del 5%, mientras administra un presupuesto 2026 de $74.718 millones, 33,3% superior al presupuesto original de 2025.
Esto pasa por dos razones:
Primero porque el Concejo Deliberante cedió sus facultades de autorizar los aumentos de tasas, es decir renunció a una de sus funciones más importantes que es controlar al intendente en los aumentos de las tasas que pagan los ciudadanos.
Segundo por la inexistente política de austeridad republicana que debe ejercer un gobierno.
Hasta Agosto, la inflación acumulada de 2026 fue de 21.30%. Las principales tasas ya acumularon una suba de 27%, y con el nuevo incremento , la suba acumulada llega a 33.40%.
En momentos en que familias, comercios, pymes y productores hacen enormes esfuerzos para reducir gastos y sostener su actividad, resulta difícil aceptar que la respuesta del Intendente sea volver a exigirles más.
Antes de aumentar tasas, el Gobierno Municipal debería demostrar austeridad: revisar estructuras, gastos administrativos, publicidad, eventos, contrataciones y toda erogación que no sea esencial. Cada peso público debe justificarse.
La austeridad republicana no es un eslogan. Es la obligación de administrar los recursos de los ciudadanos con prudencia, responsabilidad y respeto.
No cuestionamos los recursos necesarios para salud, seguridad, servicios u obras prioritarias. Cuestionamos que se le pida otro esfuerzo al vecino sin demostrar primero un esfuerzo equivalente del Gobierno Municipal.
Antes de aumentar tasas, hay que reducir gastos. Antes de exigir más al ciudadano, el gobierno debe exigirse más a sí mismo