La provincia se mantiene en el grupo alto del reparto per cápita. En agosto recibió alrededor de $260.000 por habitante, frente a una media nacional de $149.220.
San Juan aparece entre las provincias mejor posicionadas cuando el reparto de los recursos automáticos de Nación se mide en función de la cantidad de habitantes. Durante agosto, los envíos a la provincia fueron de $262.831 por persona, muy por encima del promedio de las 24 jurisdicciones, que se ubicó en $149.220, de acuerdo con los datos analizados por Fundación Encuentro a partir de información del Ministerio de Economía.
La comparación permite mirar la coparticipación desde otro ángulo. En valores absolutos las provincias más grandes suelen concentrar más dinero simplemente por su dimensión, pero cuando el cálculo se realiza por habitante aparece un mapa completamente diferente. San Juan recibe aproximadamente un 70% más que la media nacional por persona y vuelve a ubicarse dentro del grupo de jurisdicciones con una asignación relativa elevada.
Un mapa con diferencias enormes entre provincias
La brecha que muestra el informe es considerable. Tierra del Fuego encabeza el ranking con $428.125 por habitante, casi tres veces el promedio nacional. En el otro extremo aparece CABA, con apenas $48.223, mientras que la provincia de Buenos Aires recibió $88.686 por persona.
San Juan queda mucho más cerca del grupo superior que de esos últimos lugares. Esto no significa que Nación decida cada mes beneficiar discrecionalmente a una provincia sobre otra: buena parte de estos recursos responde a coeficientes establecidos dentro del sistema de coparticipación y otros regímenes automáticos, mientras que la cantidad de habitantes de cada distrito modifica fuertemente el resultado cuando se calcula el monto per cápita.
Las transferencias automáticas incluyen principalmente la Coparticipación Federal de Impuestos, pero también fondos provenientes de leyes y regímenes especiales y compensaciones fiscales. A diferencia de las transferencias discrecionales, su distribución responde a mecanismos previamente establecidos y los giros se realizan automáticamente.
En agosto, el conjunto de provincias y CABA recibió cerca de $6,8 billones por estos conceptos. Fundación Encuentro calculó una mejora real interanual prácticamente nula, de alrededor del 0,2%, por lo que el mes significó más una estabilización que una recuperación significativa de los recursos provinciales.
San Juan mejoró en agosto, pero el año todavía está en rojo
La fotografía mensual resulta favorable para San Juan en comparación con buena parte del país. Otros relevamientos elaborados sobre los mismos datos oficiales ubican a la provincia entre las jurisdicciones que consiguieron una leve mejora real interanual durante agosto, junto con CABA, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.
Sin embargo, cuando se amplía el período aparece la otra cara del dato. Entre enero y agosto San Juan acumula una caída real cercana al 1,4% respecto del mismo período de 2025, un retroceso ligeramente superior al promedio nacional del 1,2%. El repunte de los últimos meses todavía no logró compensar completamente las pérdidas registradas al comienzo del año.
De las 24 jurisdicciones, Catamarca es la única que consiguió cerrar los primeros ocho meses por encima de 2025 en términos reales. El resto presenta caídas de distinta magnitud, como consecuencia principalmente del menor dinamismo de la recaudación nacional y su impacto directo sobre los impuestos que luego se distribuyen entre las provincias.
Uno de los elementos que explica el comportamiento reciente es la composición de la recaudación. El Impuesto a las Ganancias mostró una recuperación, mientras que el IVA continuó evidenciando mayores dificultades. Como ambos tributos tienen un peso importante dentro del esquema de coparticipación, sus movimientos terminan impactando directamente en las cuentas provinciales.
Por qué San Juan recibe más por habitante
La posición sanjuanina no es nueva. Incluso en mediciones anteriores, la provincia aparece habitualmente dentro del grupo que recibe recursos automáticos per cápita superiores a la media nacional. El fenómeno responde a la combinación entre los coeficientes históricos de distribución establecidos para San Juan y una población considerablemente menor que la de las grandes jurisdicciones argentinas.
El contraste más claro aparece con Buenos Aires. La provincia bonaerense recibe, por lejos, el mayor volumen nominal del país debido a su enorme población y participación dentro del sistema, pero al dividir esos recursos por la cantidad de habitantes queda entre los últimos puestos. San Juan, en cambio, tiene un volumen absoluto mucho menor, pero el resultado por persona prácticamente duplica el promedio bonaerense.
Por eso, hablar simplemente de provincias que “ganan” o “pierden” puede resultar engañoso. San Juan está entre las mejor posicionadas por habitante, pero al mismo tiempo recibió durante los primeros ocho meses menos recursos reales que en 2025. Son dos datos que conviven dentro del mismo mapa de la coparticipación argentina.
La discusión adquiere además relevancia para las cuentas provinciales porque estos giros representan una fuente estructural y previsible de financiamiento para sostener gastos como salarios, educación, salud, seguridad e infraestructura. Por eso, incluso para jurisdicciones relativamente favorecidas en el reparto por habitante, una caída prolongada en términos reales termina reduciendo el margen disponible para administrar sus presupuestos

