El otro lado de la minería: cómo SSR Mining construye su vínculo con 17 comunidades de Jujuy

El otro lado de la minería: cómo SSR Mining construye su vínculo con 17 comunidades de Jujuy
La empresa articula empleo, proveedores, turismo, producción y formación comunidades de la Puna, mientras invierte para extender la vida de Chinchillas.

El objetivo declarado es que la actividad minera pueda convivir con el territorio mientras esté activa, pero que las capacidades construidas permanezcan cuando la operación ya no esté

En el corazón de la Puna jujeña, la actividad minera convive con comunidades originarias que tienen sus propias formas de organización, tiempos, necesidades y expectativas sobre el desarrollo. Para SSR Mining Puna, que opera los yacimientos Pirquitas y Chinchillas, ese escenario llevó a construir una estrategia de relacionamiento que busca ir más allá del vínculo estrictamente asociado a la operación minera y avanzar hacia el desarrollo territorial.

La compañía mantiene actualmente una relación con 17 comunidades originarias y tres comisiones municipales de las jurisdicciones de Rinconada y Susques. Allí, el desafío pasa por construir acuerdos en un territorio donde existen distintas miradas sobre el desarrollo y donde la presencia de la minería convive con actividades productivas tradicionales, proyectos turísticos y necesidades de infraestructura y formación.

Para empezar reconociendo que son comunidades que tienen identidad, que tienen historia, que tienen costumbres y que tienen tiempos que son muy distintos a los nuestros, un tiempo comunitario versus tiempo empresarial. Entonces, primero es saber escuchar, y, a partir de ahí, construir junto con ellos”, explicó Telma Zemplin, superintendente de Relaciones Comunitarias de SSR Mining Puna, durante una presentación en la Argentina Mining Norte 2026 realizada en Salta.

Ocho años de construcción de confianza en la Puna

La estrategia de relacionamiento comenzó a tomar una forma más estructurada en 2019, con la creación de mesas jurisdiccionales. Desde entonces se realizaron más de 27 encuentros, en los que la información, la consulta y las decisiones se trabajan bajo un enfoque de interculturalidad.

El proceso derivó en acuerdos sobre empleo y proveedores comunitarios, construidos junto con las propias comunidades. Actualmente, el 50% de los trabajadores de SSR Mining Puna son locales y la compañía cuenta con 39 proveedores comunitarios activos.

La operación también tiene una particularidad territorial: Mina Pirquitas y Chinchillas están separadas por unos 35 kilómetros y el transporte de materiales y minerales atraviesa distintas comunidades a través de la Ruta Nacional 40.

Somos la principal, la única, alternativa industrial y productiva de la región. Lo primero al llegar fue explicar por qué la extensión de la mina, por qué la expansión de la mina, y la fuimos asociando, encontrando puntos de competencia común”, señaló Edgardo Volpi, gerente de Recursos Humanos y Relaciones Comunitarias de SSR Mining Puna.

Para Volpi, que compartió panel con Zemplin, el cambio no estuvo determinado inicialmente por la disponibilidad de grandes presupuestos. “Se empezó por la transformación de la compañía, más que por tener presupuesto para hacer estas cosas. La mayoría de las cosas se hicieron con muy poco presupuesto inicial”, afirmó.

La premisa fue avanzar sobre proyectos que pudieran sostenerse y que tuvieran sentido para las propias comunidades.

Del fondo económico a los proyectos productivos

Uno de los primeros instrumentos fue el Fondo de Desarrollo Económico Social (FEDES), creado en 2018 a partir de una donación de u$s2,3 millones.

El fondo cuenta con un esquema de gobernanza compartida entre pueblos originarios, el Estado, la empresa y las comisiones municipales, y está orientado al otorgamiento de microcréditos productivos.

En seis años, el programa acumuló 387 iniciativas en 13 convocatorias, una experiencia que la compañía presenta como un proceso de aprendizaje social y de fortalecimiento de las capacidades locales. Con el tiempo, el foco comenzó a ampliarse desde el financiamiento hacia la construcción de capacidades y la diversificación económica.

En 2022 surgió un plan de formación en liderazgo intercultural, cuyos contenidos fueron propuestos por las propias comunidades y avalados por sus asambleas. Más de 60 personas participaron de la iniciativa, orientada a fortalecer capacidades para definir prioridades sociales y avanzar en planes de vida vinculados con la sostenibilidad posminera.

De ese proceso surgió una visión compartida: fortalecer la economía local. Así comenzaron a desarrollarse programas vinculados con la fibra de llama, el turismo rural andino y la recuperación de cultivos tradicionales

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