La coyuntura de las economías regionales de Argentina se sigue complicando por diversos factores, como precios estancados y costos crecientes, y cada vez más sectores entran en zona de crisis por un deterioro en su rentabilidad.
Con este panorama, dos nuevas actividades empeoraron sus realidades en comparación con el relevamiento del mes anterior, el citrícola y el forestal. De 19 producciones relevadas, 9 se encuentran en rojo. En cambio, la ganadería y los granos exhiben una mayor fortaleza en sus negocios.
Estos son algunos de los principales datos que surgieron del último “Semáforo de las Economías Regionales” elaborado por el área de Economía de CONINAGRO.
Rojo
El último “Semáforo” de CONINAGRO registró 4 actividades en verde, o sea que se mantienen en franco crecimiento; 6 producciones en amarillo, es decir con señales de advertencia, y 9 sectores en rojo, esto es, con signos de crisis o directamente en crisis.
Puntualmente, entre las actividades en rojo se mantienen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca, a las que se suman este mes forestales y cítricos dulces.
“En la mayoría de estos sectores, el principal factor de deterioro se encuentra en el componente de negocio, los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y combinado con el aumento de los costos operativos, generando un deterioro de los márgenes en términos reales”, explicaron los técnicos de la entidad cooperativista.
En este sentido, evaluaron que “la persistencia de esta brecha entre precios y costos no solo afecta la rentabilidad, sino que también genera efectos sobre las decisiones productivas y restantes componentes. La dinámica de precios responde a factores heterogéneos según la actividad”.
Según el relevamiento, “en algunos casos predomina una contracción o falta de dinamismo de la demanda, vinculada a cambios en los patrones de consumo, una menor capacidad de compra o dificultades en otros eslabones de la cadena”.
En otros sectores en cambio, “las presiones provienen principalmente de la oferta, ya sea por sobreoferta que generan una mayor disponibilidad relativa, o por una estructura de costos creciente que comprime los márgenes del productor”, completaron.
Amarillo y verde
Por su parte, las producciones de tabaco, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y maní permanecieron en amarillo, reflejando una situación de mayor heterogeneidad.
“Estos sectores presentan una combinación de precios que no logran recomponer completamente su poder de compra frente a la inflación, costos aún elevados y una demanda con escaso dinamismo”, apuntó el reporte.
No obstante, “si bien no se observa un deterioro generalizado de los indicadores, tampoco se consolidan condiciones suficientes para una recuperación sostenida de los márgenes y de la actividad. En consecuencia, permanecen en una situación intermedia, con señales mixtas”, ponderaron.
Con una realidad diametralmente opuesta a las anteriores, las actividades en verde incluyen, por ahora a bovinos, ovinos, granos y miel.
“Estos sectores presentan como principal fortaleza un componente de negocio favorable, con precios que evolucionaron por encima de la inflación, permitiendo una mejora de los precios relativos y de los márgenes”, destacaron.
“A esto se suma un desempeño favorable de los mercados y una dinámica productiva que acompañó, en términos generales, la evolución de la actividad. En estos casos, la fortaleza de la demanda constituye uno de los principales determinantes de la mejora de los precios y de la valorización de las producciones”, comentaron.
El Semáforo
Estos son los principales datos que surgieron del último “Semáforo de las Economías Regionales” publicado por el área de Economía de CONINAGRO elaborado en agosto con información recopilada durante julio.
El relevamiento tiene como objetivo confeccionar todos los meses un índice con el cual la entidad busca reflejar la actualidad de las distintas producciones locales. Esta herramienta, como se pudo observar más arriba, analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado.
El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.
