Future of Mining 2026: Finlandia concentró la discusión sobre la minería que viene

Future of Mining 2026: Finlandia concentró la discusión sobre la minería que viene

Sandvik reunió en Finlandia a representantes de grandes compañías mineras para debatir y mostrar en campo cómo avanzan la automatización, la electrificación, la inteligencia artificial y la digitalización. El encuentro incluyó demostraciones de equipos autónomos y soluciones destinadas a integrar cada vez más la operación minera.

La minería que viene no se está discutiendo solamente en congresos. También se está probando en equipos, plantas y minas experimentales. Esa fue una de las principales características del Future of Mining 2026, el encuentro global organizado por Sandvik que reunió en Finlandia a representantes de compañías mineras y contratistas para analizar las tecnologías y estrategias que están modificando la forma de operar una mina.

El evento principal se desarrolló en Tampere entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre, con una conferencia central en la Nokia Arena el 1 de septiembre y posteriores demostraciones en instalaciones de la compañía. La agenda se completó con una jornada de Load & Haul en Turku, entre el 2 y el 3 de septiembre. Sandvik define al Future of Mining como uno de sus principales encuentros globales con clientes y señala que el objetivo es analizar cómo avanzar hacia operaciones más seguras, sostenibles y eficientes.

La convocatoria incluyó representantes de empresas como AngloGold Ashanti, ArcelorMittal, Barrick, Boliden, Byrnecut, Eldorado Gold, Freeport, Rio Tinto y otras compañías mineras internacionales, junto con especialistas de Sandvik. Más que una exposición tradicional de maquinaria, el encuentro fue planteado como un espacio para mostrar experiencias de implementación y discutir los problemas que aparecen cuando una tecnología pasa de la prueba a una operación minera real.

En ese punto aparece uno de los rasgos más interesantes del evento. La agenda no estuvo concentrada exclusivamente en la sustentabilidad o en la incorporación de nuevas tecnologías como objetivos en sí mismos. La discusión giró alrededor de cuestiones mucho más concretas para cualquier operación minera: seguridad, productividad, confiabilidad, disponibilidad de los equipos, costos y capacidad para integrar distintas herramientas dentro de un mismo sistema.

Sandvik
Sandvik

De una máquina automatizada a una mina conectada

Una de las presentaciones que más claramente expuso esa visión fue la de Sami, un concepto de perforadora de superficie completamente autónoma y alimentada por baterías que Sandvik presentó durante el encuentro.

La máquina no tiene cabina para operador y combina electrificación, robótica, inteligencia artificial y conectividad digital. Puede desplazarse de manera autónoma, identificar y clasificar personas, equipos y obstáculos, medir la profundidad y desviación de los pozos y realizar tareas como el cambio de herramientas mediante un manipulador robótico integrado. También transporta sus propios bits de perforación, tubos de collar y martillos de fondo.

Pero la máquina en sí misma no es el punto central de la propuesta. Sandvik la conectó con un gemelo digital de la mina y con un agente de inteligencia artificial denominado Sandi, encargado de asignar tareas y coordinar actividades con el resto de la flota. La compañía plantea así un modelo en el que la automatización deja de estar limitada a una máquina individual y pasa a formar parte de un sistema operativo que abarca distintos sectores de la operación.

Sandvik aclara que Sami es todavía un concepto y no un producto comercial. Sin embargo, sostiene que las tecnologías que lo componen son reales y que varias de ellas ya forman parte de soluciones que están siendo desarrolladas o aplicadas en la industria. El objetivo de estos prototipos es precisamente probar cómo pueden combinarse tecnologías que hasta ahora avanzaban por separado y acelerar su incorporación a futuras soluciones comerciales.

Ese cambio de enfoque es significativo. La automatización minera ya no consiste solamente en conseguir que un equipo haga su trabajo sin un operador sentado dentro de la cabina. El paso siguiente es conseguir que diferentes equipos, sistemas y personas puedan compartir información en tiempo real y que esa información sea utilizada para tomar decisiones sobre toda la operación.

La electrificación ocupó otro lugar central en Future of Mining 2026. Pero el planteo de Sandvik muestra que la discusión está entrando en una etapa diferente respecto de los primeros proyectos piloto.

La empresa reconoce que las pruebas y primeras implementaciones de equipos eléctricos a batería permitieron acumular experiencia y también dejaron en evidencia que la adopción a gran escala no puede sostenerse únicamente sobre argumentos vinculados con la reducción de emisiones. Las compañías mineras están reclamando que los equipos eléctricos alcancen niveles competitivos de productividad, confiabilidad y retorno económico.

Por eso, en Finlandia la electrificación apareció vinculada con otras tecnologías. Los equipos eléctricos forman parte de un ecosistema que incorpora automatización, gestión digital de flotas, monitoreo remoto y análisis de datos. La cuestión ya no es simplemente cambiar un motor diésel por uno eléctrico, sino determinar cómo ese cambio puede mejorar el funcionamiento completo de una operación.

La misma lógica se observó en las demostraciones de las instalaciones subterráneas de Tampere, donde Sandvik mostró tecnologías vinculadas con perforación, automatización, inteligencia artificial, electrificación y sistemas de seguridad. La compañía también presentó herramientas como AutoMine, Deswik, Newtrax y Universal Field Robots para mostrar cómo planificación, equipos y operaciones pueden conectarse dentro de una misma arquitectura digital.

En Turku, mientras tanto, la atención estuvo puesta sobre la carga y el transporte. Allí Sandvik presentó la nueva generación del Toro TH663i, un camión subterráneo de 63 toneladas que incorpora más de 30 modificaciones respecto de la versión anterior. Según datos de desempeño proporcionados por la compañía, las mejoras permiten reducir un 25% el tiempo medio de reparación y aumentar un 12% el tiempo medio entre fallas, con más de 170 horas adicionales de operación anual por camión.

El equipo puede además integrarse con las soluciones digitales y de automatización de Sandvik, entre ellas AutoMine y My Sandvik Digital Services. De esta manera, incluso una actualización de un equipo convencional aparece vinculada con la tendencia general hacia operaciones cada vez más conectadas.

Future of Mining 2026 también deja planteada una discusión que excede a Sandvik y a sus productos. Si la automatización, la electrificación y la inteligencia artificial avanzan dentro de las operaciones, también cambiarán las capacidades que necesitará la industria.

Los equipos autónomos requieren mantenimiento especializado, sistemas de comunicación, electrónica, automatización y profesionales capaces de interpretar información generada en tiempo real. Las operaciones digitales, a su vez, necesitan integrar conocimientos que tradicionalmente no estaban asociados de manera directa con la actividad minera.

Esto no significa que la tecnología vaya a eliminar automáticamente el empleo minero. Significa que parte del trabajo tenderá a cambiar de naturaleza y que las empresas necesitarán perfiles diferentes para operar, mantener y gestionar sistemas cada vez más complejos.

Future of mining Sandvik
Future of mining Sandvik

Para una provincia como Santa Cruz, donde la producción de oro y plata constituye uno de los principales componentes de su actividad minera, esa transformación merece atención. La discusión sobre empleo local y desarrollo de proveedores no puede quedar limitada a la cantidad de puestos de trabajo que genera una operación. También importa qué capacidades tendrán los trabajadores y las empresas santacruceñas para participar de una minería que incorpora progresivamente automatización, digitalización y nuevas tecnologías.

El Future of Mining 2026 no significa que esas tecnologías vayan a llegar de inmediato a todas las minas ni que una operación pueda transformarse de un día para otro. De hecho, la propia industria reconoce que existe una importante base de equipos convencionales que seguirá funcionando durante años y que la transición será gradual. Pero el encuentro de Finlandia permite observar con bastante claridad hacia dónde están orientando sus inversiones y desarrollos algunos de los principales proveedores tecnológicos de la minería mundial.

La señal más concreta está en que la discusión dejó de centrarse exclusivamente en la máquina del futuro. Ahora el objetivo es construir operaciones completas capaces de conectar equipos, datos, personas y decisiones.

Y esa probablemente sea una de las principales conclusiones que deja Future of Mining 2026: la próxima transformación de la minería no dependerá de una sola tecnología, sino de la capacidad de integrar muchas de ellas dentro de una misma operación. Para los países y provincias mineras, el desafío será no solamente incorporar esos avances, sino desarrollar las capacidades necesarias para que una parte de ese nuevo ecosistema también pueda construirse desde sus propios territorios.

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