SALTA (Enviada especial)-. La minería salteña atraviesa una etapa de expansión que abre una oportunidad, pero también plantea desafíos concretos en materia de empleo, proveedores, infraestructura y formación de capacidades. En diálogo con EconoJournal, Facundo Huidobro, gerente de Relaciones Comunitarias de Mansfield Minera, la empresa que explota el proyecto aurífero Lindero, aseguró que “para nosotros es fundamental que los proveedores no solo sean locales sino que muestren competitividad. Tienen que ser competitivos no solo en el precio que ofrecen, sino también en la calidad de los trabajos”. Además, remarcó la necesidad de mejorar las rutas y el ferrocarril de cara al crecimiento proyectado de la actividad minera.
Proveedores y compre local
Mansfield viene desarrollando mecanismos para acercar a sus proveedores y a las áreas de compras de la compañía. Huidobro explicó que la empresa organiza reuniones de networking para que los compradores conozcan la oferta disponible y puedan transmitir cuáles son las necesidades y estándares que demanda la operación.
“Estamos permanentemente reunidos con los proveedores. Armamos reuniones de networking para que nuestros compradores conozcan quiénes son los que están ofreciendo y los actualicen sobre las necesidades y los estándares que estamos exigiendo”, explicó.
La estrategia también busca llevar ese vínculo a las comunidades cercanas a los proyectos. “Hace una semana hicimos uno en San Antonio de los Cobres y antes lo hicimos en Tolar Grande. Nuestra idea es ir llevando este movimiento a cada una de las comunidades”, señaló.
En relación al compre local, Huidobro planteó que la cercanía geográfica es valorada, pero no puede reemplazar la competitividad. “Para nosotros es fundamental que los proveedores no solo sean locales sino que muestren competitividad. Tienen que ser competitivos no solo en el precio que ofrecen, sino también en la calidad de los trabajos”, sostuvo.
Además, Mansfield busca que sus proveedores tengan una participación más activa en las comunidades donde opera la compañía. “Estamos tratando de involucrar a todos nuestros proveedores actuales para que realicen tareas también en el ámbito comunitario. No solamente que ofrezcan un trabajo y den un servicio, sino que también se involucren con la gente. Para nosotros es importante, aunque no es fácil”, explicó.
Capacitación para anticiparse al salto de escala
Para Huidobro, la discusión sobre el desarrollo minero no puede limitarse a la cantidad de proyectos que ingresen en producción. También es necesario construir desde ahora las capacidades que permitan acompañar ese crecimiento. El ejecutivo puso como ejemplo la proyección de los proyectos metalíferos que avanzan en otras provincias y sostuvo que la escala de las inversiones obligará a pensar en horizontes de largo plazo.
“Estamos hablando de mucha capacidad instalada y de alta tecnología. Pero si no tenemos la gente que pueda manejar esa capacidad instalada, no sirve de nada. La única forma de llegar ahí es empezar ahora”, indicó.
En ese sentido, planteó que la formación debe comenzar mucho antes de que los proyectos entren en producción. “No hablo solamente de la gente que está terminando el secundario, sino también del jardín de infantes. La minería que viene no es una minería para dentro de cinco años. Taca Taca tiene una vida de mina de 35 años, entonces quienes van a aprovechar esto no somos nosotros solamente, sino nuestros hijos y nuestros nietos”, sostuvo.
El mismo razonamiento lo trasladó al desarrollo de proveedores. “La demanda de proveedores va a ser increíblemente alta en los próximos años, pero obviamente de proveedores capacitados y que también cuenten con los estándares internacionales que el negocio y el sector están exigiendo”, remarcó.
En particular, señaló la necesidad de trabajar sobre normas ambientales y de seguridad. “No se trata simplemente de ser proveedores, sino de pensar en proveedores que puedan atender normas de medio ambiente y de seguridad. Sobre todo, la seguridad es lo más importante para nosotros: que nuestros trabajadores salgan de su casa y vuelvan a su casa con su familia, sin ningún problema”, afirmó.
Ruta 51 y ferrocarril: los cuellos de botella
El crecimiento de la minería también expone las limitaciones de la infraestructura existente. Para Huidobro ese es “el mayor cuello de botella que tenemos. La Ruta 51 es la principal vía por donde va a circular toda la minería que se va a ir generando en los próximos tiempos”, sostuvo.
El ejecutivo señaló que por esa vía circularán cargas de distintas características, incluyendo equipos sobredimensionados y sustancias peligrosas. “Vivimos día a día los problemas de vuelcos de camiones, muchas veces de gente que no está capacitada y que de repente se encuentra por primera vez con un camino de montaña. Para eso se necesita gente especializada y con mucha experiencia en la parte de montaña”, explicó.
La preocupación no se limita al tránsito. Huidobro mencionó que por la ruta deberán transportarse combustibles, ácido clorhídrico y sulfúrico, carbonato de sodio, cal y cemento, entre otros insumos utilizados por los proyectos mineros. En paralelo, destacó la necesidad de recuperar capacidad ferroviaria. Según explicó, actualmente el sistema tiene una capacidad muy inferior a la que demandará el desarrollo minero previsto en la región.
“Hoy apenas contamos con un ferrocarril que no puede transportar una formación de más de siete vagones. Si pensamos en lo que puede llegar a demandar Taca Taca y los demás proyectos, tenemos que llegar a una capacidad de transporte de un millón de toneladas anuales. Estamos muy por debajo de lo que se viene”, advirtió.
Permisos y estabilidad para las inversiones
Otro de los puntos planteados por Huidobro fue la necesidad de agilizar los procesos administrativos vinculados con la actividad minera. En particular, destacó que los proyectos de exploración dependen de ventanas de financiamiento que pueden ser muy acotadas.
“Cuando una empresa que cotiza en bolsa consigue financiamiento para un proyecto de exploración, ese financiamiento lo tiene por una ventana que se abre apenas unos meses. No puede estar un par de años esperando un permiso; tiene que ser casi inmediato”, explicó.
Para el ejecutivo, la celeridad debe ir acompañada por el cumplimiento de las obligaciones ambientales y regulatorias. “Es fundamental mostrar celeridad en esos procesos, al igual que en todo lo que arrastran los estudios y las renovaciones de estudios de impacto ambiental. Las normativas ambientales ya están armadas; solamente hace falta cumplirlas y agilizar un poco los procesos”, sostuvo.
También consideró necesario fortalecer las capacidades de fiscalización del Estado frente a una actividad que crecerá en escala. “No se puede tener un Gobierno con pocas camionetas que salgan al campo. Hay que estar permanentemente monitoreando qué están haciendo las empresas”, afirmó.
RIGI, estabilidad y reglas de juego
Consultado sobre las discusiones en torno al RIGI y las propuestas para crear nuevos regímenes de incentivo como el Súper RIGI, Huidobro se mostró partidario de consolidar primero las herramientas existentes. “Yo soy de la vieja escuela, de la Ley de Inversiones Mineras 24.196. Soy de la idea de que primero cumplamos lo que tenemos para ir después buscando alternativas y otras posibilidades”, señaló.
El ejecutivo de Mansfield planteó que cualquier nuevo esquema debería evaluarse en función de su capacidad efectiva de cumplimiento. “No podemos abarcar todo y después por ahí no lo podemos cumplir”, sostuvo.
“La minería busca normalmente una previsibilidad a largo plazo y no se fija en los banderíos políticos. Busca que todos los sectores políticos promuevan el mantenimiento de las reglas de juego”, explicó.
Huidobro puso especial énfasis en la estabilidad jurídica y tributaria. “La seguridad jurídica es fundamental. Que no nos cambien el día de mañana una cuestión macro, por ejemplo, que vuelvan a aumentar las retenciones a las exportaciones. Un punto porcentual puede liquidar directamente toda la idea de inversión en el país. Por eso hay que ser muy cuidadoso”, advirtió.
Lindero: extender la vida útil a través de la exploración
Mientras la provincia avanza hacia una nueva etapa de expansión minera, Mansfield también trabaja para prolongar el horizonte productivo de Lindero. Huidobro destacó el impacto que tuvo la operación en la formación de recursos humanos para la industria salteña. “Para todos los salteños es una cosa muy importante. Hemos sido una mina escuela. En la época en que no había gente capacitada, nosotros empezamos a formar personas y ahora podemos decir que muchas de las mineras que están en este centro de convenciones tienen ex Mansfield, muchos ex compañeros de trabajo y exgerentes”, afirmó.
Lindero tiene todavía años de producción por delante, pero la compañía ya trabaja sobre nuevas oportunidades de exploración. “Todavía nos quedan inicialmente nueve años de producción, pero ya estamos pensando en ver si podemos extendernos a través de nuestro programa de exploración”, explicó.
La búsqueda se concentra tanto dentro del área de la mina como en sectores cercanos. “Estamos perforando dentro de nuestro pit para ver qué más tenemos abajo y también en el proyecto Arizaro, que está a 2.300 metros de Lindero. Es una zona que habíamos detectado hace mucho tiempo y donde tuvimos perforaciones con buenos resultados. Ahora nos toca ver si esos resultados se transforman en reservas minerales”, detalló.
La compañía también analiza oportunidades en otros puntos de Salta y fuera de la provincia, entre ellos Cerro Lindo y Los Menucos, en Río Negro. “El abanico está muy bien. Las ideas están, obviamente hay que mantenerlas y confiar un poco en que las condiciones externas se van a mantener”, concluyó