David Domínguez señaló que actualmente trabajan entre 50 y 60 personas, muy por debajo de los 900 puestos que se difundieron. Aclaró que esa cifra corresponde a toda la vida útil del proyecto y anticipó que la apuesta ahora está puesta en la construcción de una planta y un campamento propios.
El parate en la actividad vinculada al proyecto minero Hualilán modificó las perspectivas que se habían generado en Ullum alrededor de la llegada de nuevas inversiones y de la creación de puestos de trabajo. El intendente David Domínguez reconoció que la interrupción representa un impacto para quienes estaban vinculados a las tareas, aunque consideró que también puede servir para ordenar las expectativas de la comunidad y preparar al departamento para una etapa de mayor actividad cuando avance la construcción de la infraestructura propia de la mina.
Domínguez explicó que, con la suspensión de las tareas, el sector que más directamente sintió el impacto fue el relacionado con el transporte. Según detalló, quienes estaban afectados a esas tareas dejaron de trabajar, mientras que otros trabajadores permanecieron vinculados a las actividades que continúan.
En el caso de los empleados de empresas subcontratistas, el jefe comunal señaló que, en teoría, esas firmas tienen la obligación de buscar su reubicación en otros destinos laborales.
Actualmente, estimó que son entre 50 y 60 las personas que se encuentran trabajando aproximadamente en las actividades relacionadas con el proyecto. La cifra, remarcó, está muy lejos de los números que se instalaron públicamente durante los últimos meses.
El número de 900 empleos y la “letra fina”
Uno de los principales cuestionamientos planteados por Domínguez estuvo relacionado con las expectativas que se generaron en torno a la cantidad de puestos de trabajo que podía producir Hualilán.
El intendente recordó que, especialmente después de la Expo Minera, se difundieron numerosos anuncios vinculados con el proyecto, con referencias a inversiones millonarias y a la creación de alrededor de 900 empleos.
Para Domínguez, esa información generó una expectativa muy importante entre los habitantes de Ullum, un departamento donde existe una fuerte demanda de trabajo. Sin embargo, sostuvo que la realidad cotidiana terminó siendo diferente a la que se desprendía de aquellos anuncios.
“Se habían generado demasiadas expectativas”, planteó el jefe comunal, quien explicó que esa diferencia entre lo anunciado y lo que efectivamente ocurría obligaba al municipio a afrontar diariamente una situación compleja para sostener la llamada licencia social del proyecto.
En ese sentido, aclaró que las 900 personas mencionadas no representan la cantidad de trabajadores que estarán empleados simultáneamente en la operación inmediata de Hualilán.
Según explicó, cuando se revisa la documentación y se observa el detalle del proyecto, esa cifra corresponde a la cantidad de puestos que se generarían a lo largo de toda la vida útil de la mina, y no a una contratación inmediata de 900 trabajadores.
Por qué Domínguez considera positivo el parate
Aunque admitió que la interrupción constituye un problema para quienes perdieron sus puestos o dejaron de prestar servicios, Domínguez sostuvo que el freno también puede generar una oportunidad para reorganizar el escenario.
El intendente consideró que la pausa permite reducir la presión que se había instalado entre los vecinos que esperaban una incorporación masiva de trabajadores y, al mismo tiempo, comenzar a prepararse para una etapa que, según sus estimaciones, será más significativa para Ullum.
“Nos da un respiro”, resumió al explicar que la comunidad puede dejar de esperar una generación de empleo que, en lo inmediato, no estaba contemplada en las dimensiones que se habían difundido.
La expectativa del municipio está puesta principalmente en lo que pueda suceder dentro de dos o tres años, cuando la empresa avance con la construcción de su propia planta y del campamento en Ullum.
La planta propia, el objetivo que ahora vuelve a escena
Domínguez remarcó que para el departamento sería mucho más conveniente que la producción se desarrolle directamente en el área de la mina, porque esa etapa demandará una cantidad considerable de trabajos vinculados con la construcción civil y con la instalación de la infraestructura necesaria.
El escenario actual, explicó, es consecuencia de una estrategia que la empresa había adoptado originalmente para comenzar a producir sin afrontar de inmediato el elevado costo de construir una planta y un campamento propios.
De acuerdo con la explicación del intendente, la planificación contemplaba trabajar durante aproximadamente tres años en Casposo mediante el alquiler de instalaciones existentes. Con los recursos obtenidos de la venta del mineral, la empresa reuniría el capital necesario para posteriormente construir su propia infraestructura.
Domínguez consideró que esa estrategia “no estaba mal” en términos conceptuales, pero sostuvo que el escenario habría cambiado a partir de la aparición de nuevos inversores.
Según su interpretación, el costo de continuar alquilando instalaciones en Casposo habría dejado de resultar conveniente frente a los beneficios que genera esa alternativa. Por ese motivo, la empresa habría optado ahora por esperar algunos años y comenzar a trabajar en la ingeniería y la logística necesarias para levantar su propia planta y campamento.
“Empezar de vuelta” es, en definitiva, la forma en que el intendente describió el nuevo escenario.
El antecedente de la declaración de impacto ambiental
Domínguez también recordó que el proyecto original contemplaba la instalación de infraestructura propia en Ullum.
Según señaló, la Declaración de Impacto Ambiental aprobada en noviembre de 2024 establecía precisamente ese esquema: la construcción de la planta y del campamento en el departamento.
Posteriormente se incorporó una adenda que modificó ese planteo y permitió a la empresa trasladar el material hacia Casposo, en Calingasta, para avanzar con el procesamiento allí.
El intendente sostuvo que esa alternativa aparentemente no produjo los resultados que la empresa había previsto inicialmente. Por ese motivo, ahora el proyecto estaría regresando a la planificación de construir su propia infraestructura.
Domínguez expresó su deseo de que esta nueva etapa efectivamente se concrete y no quede solamente como una promesa.
Ullum también esperaba comenzar a recibir regalías
El freno de la actividad tiene además una consecuencia económica para las arcas municipales.
El intendente explicó que Ullum esperaba comenzar a percibir regalías a partir del inicio de la producción. Sin embargo, como la explotación no alcanzó esa instancia, esos ingresos finalmente no se concretaron.
“Nosotros íbamos a comenzar a recibir algún tipo de regalías al principio de esta producción”, explicó Domínguez, aunque aclaró que hasta el momento el municipio no recibió esos recursos y que tampoco los recibirá mientras no se inicie efectivamente la etapa productiva correspondiente.
Por eso, la mirada del municipio está puesta más adelante: en el momento en que la empresa pueda avanzar con la construcción de su planta, instalar el campamento y comenzar una etapa productiva que genere un impacto más directo sobre el departamento.
El desafío de transformar expectativas en empleo real
Para Domínguez, el principal aprendizaje de esta etapa está relacionado con la necesidad de diferenciar los anuncios de largo plazo de los puestos de trabajo que efectivamente se generan en cada momento del desarrollo minero.
El intendente destacó que el proyecto tiene un horizonte de varios años, pero advirtió que comunicar cifras globales sin explicar cuándo y cómo se concretarán puede generar expectativas difíciles de sostener en comunidades donde la demanda laboral es elevada.
Por ahora, el proyecto atraviesa una pausa y la cantidad de trabajadores vinculados directamente a las actividades ronda las 50 o 60 personas, según la estimación municipal.
El objetivo de Ullum, de acuerdo con Domínguez, es aprovechar este período para prepararse para una etapa diferente: una eventual construcción de la planta y del campamento propios dentro de dos o tres años, que podría generar una demanda importante de mano de obra y actividad económica local.
El intendente, sin embargo, dejó planteada una condición central: que esa nueva planificación finalmente se transforme en obras concretas y no vuelva a quedar solamente en anuncios.
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