En el marco de las XXIX Jornadas Ganaderas organizadas por ASOGAMA en Punta Arenas (Chile), la presidenta de la Sociedad Rural de Tierra del Fuego, Lucila Apolinaire, presentó la exposición titulada “La experiencia de Argentina ante el flagelo de los perros asilvestrados en Tierra del Fuego, una historia de respuestas insuficientes y desafíos pendientes”. Según declaraciones brindadas al medio chileno La Prensa Austral, la dirigente detalló el crítico escenario que atraviesa la isla debido al avance de los cánidos sin control.
Durante su intervención, Apolinaire afirmó que la situación en el sector argentino está “totalmente descontrolada” y estimó que actualmente existen entre 20 y 30 mil perros en territorio provincial.

La titular de la Sociedad Rural explicó que el problema provocó un desplome histórico en la ganadería ovina, pasando de 1.340.000 animales en 1908 a solo 317.278 en 2025. Esta situación obligó a cerca del 70% de los establecimientos a abandonar las ovejas y reconvertirse a la ganadería vacuna, una transición que calificó como de “toda otra complejidad”.
Además, advirtió que la amenaza se extendió hacia los vacunos. “Teníamos la oveja, la oveja era más chica, más débil, pero es igual. Ahora hay ataques a bovinos”, alertó Apolinaire, mencionando como ejemplo la pérdida de 146 ovinos muertos en la Escuela Agrotécnica Salesiana y el incremento de ataques a terneros.
Apolinaire vinculó el origen del problema al sobrecrecimiento urbano y la falta de supervisión en las ciudades, estimando la presencia de 14.361 perros sin control en Río Grande, 8.484 en Ushuaia y 2.888 en Tolhuin. Según los registros de cámaras trampa, la presencia de estos animales crece a un ritmo del 3,8% mensual (45,6% anual). “Los cachorros, cuando las perras paren, tienen 8, 10 cachorros, muchos de ellos sobreviven, entonces la verdad que es totalmente descontrolado”, señaló.
Asimismo, destacó el carácter transfronterizo del fenómeno hacia la Región de Magallanes: “Los perros no hacen migraciones, no tienen que pasar por un control, pasan por los alambrados”, explicó respecto a los cánidos que ya afectan a sectores cercanos a Porvenir.
Finalmente, recordó que aunque la legislación argentina permite la caza en áreas rurales desde 2008, el terreno boscoso dificulta el control. Actualmente se trabaja con municipios para aplicar nuevas técnicas de captura, remarcando que “todo tiene que estar dentro de los estándares de bienestar animal” para enfrentar una crisis que mantiene a la provincia en emergencia agroganadera

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