Cómo será el metro que planifica Ciudad Futura

Cómo será el metro que planifica Ciudad Futura

Giuliano y Monteverde se reunieron con autoridades de la ciudad de México y con representantes de CRRC. Gentileza

Avanza el plan de la oposición para la movilidad urbana en la ciudad

Salta. El concejal Juan Monteverde brinda detalles de su proyecto, tras volver de México, donde observó en acción el sistema para mejorar el transporte público en Rosario.

Juan Monteverde volvió de México con algo más que fotografías de trenes, estaciones y colectivos eléctricos articulados. El viaje a Ciudad de México, donde recorrió parte del sistema de transporte y se reunió con funcionarios y representantes de la empresa ferroviaria china CRRC, sirvió al referente de Ciudad Futura para relanzar una discusión que quiere convertir en uno de los ejes de su proyecto político: cómo volver a hacer del transporte público una herramienta de transformación urbana.

En su oficina del Concejo, un pequeño metro de juguete descansa sobre el escritorio. Es casi una maqueta doméstica de una idea que Monteverde viene empujando desde la campaña de 2023 y que ahora busca convertir en una hoja de ruta con miras a 2027: el metro como horizonte y un premetro como primer paso.

“¿Por qué ahora salimos con esto? Porque sabemos lo que hay que hacer”, dice ante Rosario/12. Y enseguida contrasta su propuesta con la agenda de Pablo Javkin: “El intendente dice que lo que hoy está es lo que se puede, le baja el precio al debate y reduce todo a construir un tobogán de plástico en La Florida y a eso le llama parque acuático”, lanzó.

Para Monteverde, la discusión excede largamente la incorporación de nuevas unidades. “La movilidad, la recolección de residuos, esos son temas clave, no los toboganes de plástico”, plantea. Su diagnóstico es que Rosario perdió de manera progresiva “la cultura del transporte público”: el colectivo dejó de ser una opción confiable para buena parte de la población y el sistema quedó atrapado en una crisis que favorece la expansión del auto particular y de las apps.

“En Rosario se rompió el hábito de contar con el TUP. El problema no es de plata, es de gestión”, sostiene. Y cuestiona lo que define como un “Estado bobo”: empresas públicas que se hacen cargo de las zonas menos rentables para garantizarle el negocio al sector privado.

Del premetro al metro

El proyecto que propone como primera etapa contempla corredores troncales servidos por unidades eléctricas articuladas, de mayor capacidad y frecuencia que los colectivos convencionales. La idea es que circulen por carriles exclusivos, cuenten con prioridad semafórica y estaciones específicas y puedan alcanzar una frecuencia cercana a los seis minutos.

La primera línea imaginada uniría el norte y el sur del área metropolitana, mientras otra conectaría el centro con el oeste. El esquema no supone eliminar de golpe los recorridos actuales, sino construir una transición: primero incorporar los corredores troncales y luego reorganizar el resto de la red alrededor de ellos.

“Los sistemas no cambian de un día para el otro. Uno le puede complicar la vida a la gente”, advierte el concejal. El objetivo, además, no sería sólo mejorar la experiencia de quienes ya usan el colectivo, sino conseguir que quienes hoy se mueven en auto también opten por el transporte público.

Ahí aparece el concepto de “cultura del metro”. Monteverde asegura que esa fue una de las principales conclusiones que recogió en sus viajes a Medellín y México: el transporte masivo no es solamente una tecnología para trasladar pasajeros, sino un hábito que modifica la manera en que se organiza una ciudad.

“Una ciudad sin transporte es como un país sin moneda”, resume. Y apunta a una consecuencia que considera central: recuperar tiempo de vida. “Si vos demorás una hora de tu vida, dos horas de la mañana y dos de la tarde para trabajar, le sumás a tu jornada cuatro horas más. Eso no es vida”.

Una pelea que mira a 2027

El viaje a México tuvo también una dimensión política y técnica. Monteverde –que viajó junto al diputado nacional y ex secretario de Transporte Diego Giuliano (UxP)– se reunió con el equipo de movilidad de Ciudad de México, incluido el director del Metro, y con representantes de CRRC, una de las principales empresas ferroviarias del mundo. La intención fue avanzar en el conocimiento de tecnologías y alternativas para Rosario, pero también validar una idea que el dirigente ya había llevado a otros ámbitos internacionales.

“Junto con San Pablo, México es una de las ciudades más grandes de Occidente. Obvio, la escala es otra, pero vayamos a ver dónde los problemas son más complejos”, fundamentó.

Su argumento político es que Rosario no debe resignarse a pensar en soluciones de corto alcance. “Estamos colonizados mentalmente por la mediocridad de los que nos gobiernan”, disparó. Y recordó que Buenos Aires inauguró su primera línea de subterráneo en 1913, para plantear que la discusión sobre un sistema masivo no debería ser considerada una fantasía para Rosario.

La iniciativa también vuelve a poner sobre la mesa el proyecto de metro que Ciudad Futura plantea desde hace años. Monteverde entiende que una obra de semejante escala requiere financiamiento internacional, acuerdos institucionales y un horizonte que excede una gestión. Por eso el premetro aparece como la pieza intermedia: algo que pueda comenzar antes mientras se diseña y financia el sistema mayor. No obstante, recalca que los $15.000 millones estimados para el bendito parque acuático alcanzarían para costear la mitad de la inversión necesaria.

El dirigente ya imagina, además, el próximo pliego del transporte, cuya discusión deberá encararse en 2028, como una oportunidad para rediseñar integralmente el TUP. “Metro como horizonte, premetro como lo que empieza a generar ese sistema”, sintetiza.

La discusión sobre el financiamiento no lo intimida. Según Monteverde, las unidades eléctricas tienen un costo operativo sustancialmente menor que las impulsadas por combustibles fósiles. Y, más allá de la tecnología elegida, sostiene que Rosario debe definir primero qué sistema quiere y luego buscar la combinación de recursos públicos, privados e internacionales para hacerlo posible.

En ese punto aparece, sin disimulo, la dimensión electoral de su planteo. Monteverde no dice todavía que será candidato, pero habla de “cuando gobernemos” y de llegar al 10 de diciembre con un plan que no puede comenzar y terminar en una obra puntual.

“Yo no conozco otra experiencia en Argentina que desde la oposición, un año antes de las elecciones, esté planteando no solamente los problemas, sino la forma de resolverlos”, afirmó.

Su apuesta para 2027, entonces, empieza a tomar forma alrededor de una idea sencilla: que Rosario deje de administrar la decadencia del transporte y vuelva a discutir qué ciudad quiere ser. El pequeño metro sobre su escritorio funciona, en ese sentido, como algo más que un adorno: es el recordatorio de una plataforma electoral que Monteverde pretende convertir en proyecto de gobierno

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