El régimen impulsa grandes inversiones en minería y energía, pero la participación de pequeñas y medianas empresas como proveedoras todavía es baja.
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Para La Rioja, el desafío será lograr que los futuros proyectos generen empleo, servicios y actividad económica dentro de la provincia.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comenzó a impulsar proyectos de gran escala vinculados principalmente con la minería y la energía. Sin embargo, su impacto sobre las pequeñas y medianas empresas todavía resulta limitado.
De acuerdo con una encuesta de la Fundación Observatorio PyME, apenas el 4,7% de las pymes participa actualmente como proveedora de proyectos relacionados con el régimen. Del total, un 1,5% lo hace de manera directa y el 3,2% restante participa indirectamente.
El dato adquiere relevancia para La Rioja, que busca avanzar con la exploración minera y posicionar a esta actividad como una nueva fuente de desarrollo económico.
El desafío de generar actividad local
La experiencia de otras provincias demuestra que atraer inversiones de gran magnitud es solamente el primer paso. El desafío posterior consiste en conseguir que parte de la demanda de bienes y servicios sea cubierta por empresas de la propia región.
El RIGI contempla un mínimo del 20% de contratación local para determinados gastos en proveedores. Sin embargo, desde sectores de la industria metalúrgica cuestionaron el alcance de esta disposición y plantearon que dentro de ese porcentaje pueden contabilizarse obras y servicios que normalmente se ejecutan en el país, sin que esto implique necesariamente una mayor participación de empresas industriales argentinas.
Para La Rioja, la discusión adquiere importancia frente al eventual avance de proyectos mineros en territorio provincial.
Vicuña, un caso para observar de cerca
Uno de los ejemplos más cercanos es Vicuña, complejo integrado por los proyectos Josemaría y Filo del Sol en San Juan. Por su proximidad geográfica, representa una referencia para analizar el impacto que puede tener un emprendimiento minero de gran escala sobre las economías de la región.
La iniciativa contempla una inversión cercana a los USD 9.000 millones y ya genera alrededor de 2.500 puestos de trabajo directos e indirectos durante su etapa inicial.
Desde la Cámara Argentina de Empresas Mineras consideran que todavía resulta prematuro medir el efecto completo del RIGI. Según el sector, una vez que los emprendimientos alcancen su etapa operativa, podrían llegar a utilizar entre un 75% y un 80% de materiales, insumos y servicios de origen local.
Preparar empresas antes de que lleguen los grandes proyectos
Para La Rioja, el punto central será determinar cuánto de una futura expansión minera podrá traducirse en oportunidades concretas para empresas riojanas.
Entre los sectores que podrían beneficiarse aparecen el transporte, mantenimiento, construcción, metalmecánica, logística, gastronomía y servicios especializados, entre otros.
Por eso, el desafío no pasa únicamente por atraer capitales e inversiones. También será necesario preparar con anticipación una red de proveedores locales competitivos, capaces de cumplir con los estándares y las necesidades de los grandes proyectos.
De lo contrario, existe el riesgo de que una parte importante de la demanda generada por la minería termine siendo cubierta por empresas de otras provincias, reduciendo el impacto económico directo sobre La Rioja.
En ese escenario, la preparación de las pymes riojanas será tan importante como la llegada de las propias inversiones