El intendente Pablo Javkin habló este viernes durante el acto de celebración del 142º aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, en donde leyó un discurso con el que, en primer lugar, destacó los resultados del “plan de pacificación histórico” que permitió reducir los índices de violencia en la ciudad. También rememoró las primeras etapas del desarrollo que posicionó a Rosario como polo agroexportador, destacó las actuales inversiones conjuntas entre Municipalidad y Provincia y le reclamó al gobierno nacional una “distribución de la riqueza” hacia “los lugares en los que se generan las divisas”.

Luego de el discurso de apertura del presidente de la entidad Pablo Bortolato, el intendente tomó la palabra y expresó: «Este es un aniversario especial porque nos encuentra en un momento muy distinto de otros que vivimos en Rosario. Veníamos de tiempos muy difíciles en los que nuestra ciudad estuvo azotada por la violencia y el terror. Rosario necesitaba que sus instituciones la acompañaran y la Bolsa estuvo ahí, como siempre, pero con más firmeza que nunca”.

“Todos los poderes y niveles del Estado nos unimos para enfrentar al terror y a los cómplices de ese terror”, siguió, y remarcó que se puso en marcha “un plan de pacificación histórico” para el que “se coordinó el accionar de las fuerzas de seguridad, de la justicia y de los fiscales”. «Defendimos cada una de nuestras calles, y así dimos vuelta la historia y volvimos a ponernos de pie”, apuntó.

En ese sentido, Javkin también indicó: “Sabemos que hay que seguir con el músculo duro y la cabeza fría”. Y destacó: “Hoy el miedo cambió de bando. Rosario está con la frente en alto, libre de los que nos abandonaron”.

El intendente también se refirió a los orígenes de la Bolsa de Comercio y a la época en la que Rosario comenzó a desarrollarse a partir del modelo agroexportador. «Hace 142 años hubo una generación que soñó con una gran urbe cosmopolita. Una generación que supo mirar al mundo y posicionar a Rosario”.

Y, al respecto, enumeró los siguientes hitos: “Nos dieron el título de ciudad y de puerto de la Confederación. Urquiza decretó la libre navegación de los ríos y abrió a Rosario al mundo. Oroño peleó para que la ciudad tuviera el lugar que le correspondía. Felipe Moré entendió que esta ciudad necesitaba una institución que representara dignamente a su comercio y creó la Bolsa. Grandoli impulsó la creación del Banco Municipal (1896) para ponerle fin a la usura. Y después vinieron el Parque Independencia (1902), el puerto moderno (1905), el Mercado de Granos (1909), la Biblioteca Argentina (1912), este edificio (1929): todos símbolos de ese progreso que vivía Rosario, de la visión de una generación que proyectó una ciudad grande”