El intendente de Calingasta estimó en $800 millones mensuales la pérdida para el departamento por la decisión de Hualilán de crear su propia planta de procesamiento

El intendente de Calingasta estimó en 0 millones mensuales la pérdida para el departamento por la decisión de Hualilán de crear su propia planta de procesamiento
La empresa Challenger Gold anunció que avanzará con la construcción de una planta propia en Ullum entre fines de 2027 y comienzos de 2028, con el objetivo de retomar la producción a principios de 2029. La decisión dejó en suspenso el esquema que vinculaba el mineral de Hualilán con la planta de Casposo ubicada en Calingasta.

El intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, estimó que el freno del traslado de mineral de Hualilán hacia Casposo representaba para el departamento un impacto económico de aproximadamente $800 millones mensuales. La cifra contemplaba el movimiento generado en sectores como combustibles, alojamiento, gastronomía y mano de obra, que se habían visto beneficiados por la actividad minera.

Carbajal habló en declaraciones radiales y explicó que la decisión de Hualilán de avanzar con una planta propia desapareció la expectativa que tenía Calingasta de sostener el movimiento económico generado por el procesamiento del mineral en Casposo. “Nos deja a la gente sin trabajo”, sostuvo el intendente al describir el impacto que el freno tuvo sobre los trabajadores y proveedores locales.

El planteo surgió después de que Challenger Gold anunciara que Hualilán avanzará hacia un modelo de operación integrada, con la construcción de una planta propia de procesamiento en Ullum. La compañía informó que durante los próximos meses completará las actividades actualmente en marcha, almacenará el mineral extraído y analizará alternativas comerciales, mientras avanza con los estudios de ingeniería, los permisos y la infraestructura necesaria para el nuevo proyecto.

Según el cronograma comunicado por la empresa, la construcción de la planta está prevista entre fines de 2027 y principios de 2028, mientras que el objetivo es retomar la producción a comienzos de 2029. Challenger Gold aclaró que esas fechas todavía son preliminares y quedarán sujetas al avance de los estudios y del proyecto.

Para Calingasta, el anuncio tuvo un impacto particular porque el departamento esperaba que el vínculo entre Hualilán y Casposo permitiera sostener y ampliar la actividad económica que había comenzado a generarse desde la puesta en marcha del proyecto.

“La esperanza que nosotros teníamos de que este proyecto siga trabajando se desvaneció”, afirmó Carbajal. El intendente explicó que la actividad había generado un movimiento que alcanzaba a la mano de obra, la gastronomía, los alojamientos, los proveedores de combustible y otros servicios, conformando lo que definió como un “ecosistema minero”.

El origen del conflicto se remontó a febrero, cuando Hualilán puso en marcha sus operaciones y se convirtió en una de las principales novedades mineras de la provincia después de 17 años. Como parte del esquema inicial, el mineral extraído en Ullum era trasladado hasta Casposo, en Calingasta, para ser procesado.

Para realizar ese traslado se habían contratado tres empresas transportistas, MTZ, Terra Logística y Mi Viejo. El recorrido comprendía unos 165 kilómetros entre Hualilán y Casposo y el contrato contemplaba el traslado de alrededor de 720.000 toneladas de roca mineralizada, con una inversión total estimada en $27.429 millones, equivalente en ese momento a unos 18,7 millones de dólares.

Ese esquema no solo involucraba al transporte. La llegada del mineral a Casposo había generado demanda de mano de obra y servicios en Calingasta, especialmente en alojamiento, gastronomía, combustibles y otros proveedores. Por eso, el freno de la actividad genera preocupación entre las empresas y trabajadores que habían comenzado a beneficiarse del nuevo movimiento económico.

El primer golpe se produjo a mediados de junio, cuando las empresas sanjuaninas que habían ganado la licitación para realizar el transporte recibieron la confirmación de que sus contratos serían suspendidos. En ese momento, se había mencionado como explicación un error técnico en el cálculo de la cantidad de mineral disponible en esta etapa de Hualilán.

Desde entonces, la actividad vinculada al traslado permaneció frenada y la expectativa en Calingasta estaba puesta en una posible reactivación del vínculo con Casposo. Sin embargo, el anuncio de Challenger Gold modificó ese escenario, ya que la empresa confirmó que proyecta procesar su propio mineral mediante una planta ubicada en Ullum.

Carbajal cuestionó las consecuencias de esta decisión y puso el foco en la diferencia entre las garantías que reciben las empresas y las que quedan para las comunidades donde se desarrolla la actividad. Al referirse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), sostuvo que la empresa cuenta con seguridad jurídica y económica, pero que esa protección no se trasladó de la misma manera al Estado ni al departamento.

“Si bien la empresa a través del RIGI obtiene seguridad jurídica y económica, nosotros no la obtuvimos”, afirmó. Según el intendente, esa situación dejó a Calingasta con trabajadores desocupados y con “un montón de posibilidades de crecimiento truncas”.

El intendente también cuestionó el cambio en el esquema de trabajo y sostuvo que la decisión había sido tomada de manera abrupta. “Se cambiaron las reglas del juego”, afirmó al referirse a la determinación de Hualilán de avanzar con una planta propia y abandonar el modelo de procesamiento en Casposo.

A pesar del freno en el vínculo con Hualilán, Carbajal destacó que Casposo continúa operando, aunque a menor escala. Según explicó, la mina puede funcionar sin el mineral proveniente de Ullum y mantiene mano de obra calingastina, aunque el departamento perdió los puestos y servicios que había generado específicamente la actividad vinculada a Hualilán.

Frente a este escenario, el intendente planteó además la posibilidad de que pequeños proyectos mineros de San Juan puedan abastecer a Casposo. La propuesta apunta a aprovechar la capacidad de procesamiento de la planta y generar nuevas oportunidades para proveedores y trabajadores del departamento.

El impacto económico, según la estimación de Carbajal, ronda los $800 millones mensuales. “Al momento del parate, de combustibles, alojamientos, mano de obra, más o menos unos 800 millones mensuales”, detalló el intendente al dimensionar la actividad que se había generado alrededor del proyecto.

De esta manera, la decisión de Hualilán de construir su propia planta no apareció como un hecho aislado, sino como el último capítulo de una situación que llevaba meses afectando al esquema de trabajo entre Ullum y Calingasta. Para el departamento, el anuncio significó la pérdida de la expectativa de recuperar una actividad que, aunque había comenzado hacía pocos meses, ya había generado un movimiento económico significativo.

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