El proyecto prevé dos bloques de hasta 60 metros de altura, casi tres veces el límite establecido meses atrás para la zona. Fue aprobado con votos del oficialismo de Julio Zamora y de parte de La Libertad Avanza, cuyos concejales defendieron que el expediente había comenzado a tramitarse bajo las reglas vigentes en 2025 y debía respetarse ese marco jurídico.
La discusión sobre las edificaciones en altura y el modelo de desarrollo urbano volvió a quedar en el centro de la escena en Tigre. Este martes, el Concejo Deliberante aprobó por una ajustada mayoría, la viabilidad urbanística para un complejo de dos torres sobre la Ruta 27, una decisión que reactivó una de las polémicas que atraviesan la discusión pública del distrito desde hace más de un año.
El emprendimiento está proyectado sobre un predio de 5.289 metros cuadrados ubicado sobre la Ruta 27, en la zona de avenida Sausalito y Los Lirios, en Rincón de Milberg, donde anteriormente funcionaba el colegio Northville, frente a Nordelta. El proyecto contempla dos bloques edilicios de hasta 60 metros de altura, con 17 niveles cada uno entre viviendas, cocheras, amenities y un local comercial.
En el debate en el Concejo Deliberante, el bloque Fuerza Patria, presidido por Sebastián Rovira, encabezó las posiciones en contra de la iniciativa. Desde ese espacio cuestionaron que se habilitara un desarrollo que prácticamente triplica el límite de altura establecido pocos meses atrás para la zona y reclamaron una planificación urbana integral para definir el crecimiento del distrito. Del otro lado, el oficialismo que responde al intendente Julio Zamora y un sector de La Libertad Avanza encabezado por Juan José Cervetto acompañaron el expediente al considerar que había sido iniciado bajo la normativa vigente en 2025 y que debía ser tratado según ese régimen.
El expediente fue iniciado en octubre de 2025 por el empresario Ignacio Javier Viegas, desarrollador vinculado a otros emprendimientos inmobiliarios en la zona de Nordelta, entre ellos Belvedere Golf y Belvedere Yacht. Para entonces, la discusión sobre las construcciones en altura ya estaba instalada en Tigre y regía el Decreto 935/25, impulsado por Zamora, que en julio del 2025 había suspendido la aprobación de nuevos proyectos de más de ocho pisos o 27 metros.
En noviembre de 2025, una medida cautelar judicial profundizó las restricciones y frenó nuevas habilitaciones en altura. Finalmente, en abril de 2026 el Concejo Deliberante aprobó una nueva normativa urbanística que fijó para el corredor de la Ruta 27 un máximo equivalente a seis pisos.
La discusión que se dio en torno a este emprendimiento fue anticipada por el bloque de Fuerza Patria que entonces votó en contra de aquella ordenanza cuestionando especialmente su artículo 17, que establecía un régimen transitorio para los trámites y expedientes iniciados hasta el 4 de noviembre de 2025, que continuarían siendo tratados bajo la normativa anterior.
La viabilidad urbanística fue aprobada con 12 votos afirmativos: los nueve concejales del oficialismo de Julio Zamora, Marcelo “Pelé” Barrios, de Juntos por Tigre, y Juan José Cervetto y Diego Avancini, de La Libertad Avanza. El bloque de Fuerza Patria votó en contra, al igual que un sector de La Libertad Avanza integrado por Juan Furnari y Josefina Pondé, mientras que el sector libertario referenciado en Segundo Cernadas se abstuvo.
Fuerza Patria cuestionó la altura y reclamó una planificación urbana integral
“Si cada vez que aparece un desarrollo inmobiliario el límite se transforma en una excepción, entonces no existe ningún límite. Tigre necesita reglas claras, planificación y una discusión seria sobre qué ciudad queremos construir”, sostuvo Sebastián Rovira, presidente del bloque Fuerza Patria.
Desde ese espacio cuestionaron que el Concejo habilitara un proyecto que prácticamente triplica el límite de altura establecido pocos meses atrás para el corredor de la Ruta 27 y volvieron a poner el foco en la planificación urbana del distrito.
“Lo advertimos cuando votamos en contra: el artículo 17 era una trampa. Decían que estaban limitando las alturas, pero al mismo tiempo se dejaban la puerta abierta para seguir aprobando excepciones. No pasaron ni tres meses y ya tenemos una torre de 20 pisos donde dijeron que el límite iba a ser seis”, agregó Rovira.
“Una ciudad seria puede cambiar sus reglas, pero no puede cambiar el pasado”, sostuvo Diego Avancini, uno de los concejales de La Libertad Avanza que acompañó la aprobación. Desde el espacio encabezado por Juan José Cervetto plantearon que el expediente había comenzado a tramitarse antes de la cautelar judicial de noviembre de 2025 y antes de la entrada en vigencia de la nueva normativa de alturas, por lo que debía analizarse dentro del régimen transitorio previsto para esos casos.
El argumento central de ese sector estuvo puesto en la seguridad jurídica y en la necesidad de respetar las reglas aplicables a procedimientos administrativos iniciados con anterioridad. “Planificar también significa respetar las reglas”, afirmó Cervetto, quien sostuvo que el Municipio puede redefinir hacia adelante sus criterios urbanísticos, pero debe garantizar previsibilidad para los proyectos que ya estaban en trámite.
“Podemos cambiar las reglas para el futuro. Lo que no podemos es cambiar el pasado”, concluyó Avancini al sintetizar la posición con la que ese sector de La Libertad Avanza justificó su acompañamiento al proyecto
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