«Bolsones de desempleo»: la drástica advertencia de uno de los economistas preferidos de Milei

«Bolsones de desempleo»: la drástica advertencia de uno de los economistas preferidos de Milei
Ricardo Arriazu alertó que la transformación de la estructura productiva puede generar una etapa de destrucción de empleo antes de la creación de nuevos puestos de trabajo y sostuvo que el mayor riesgo social se concentra en el Gran Buenos Aires.

Ricardo Arriazu, uno de los economistas más cercanos al pensamiento económico del presidente Javier Milei, lanzó una fuerte advertencia sobre los posibles efectos sociales que podría provocar el proceso de transformación de la economía argentina. «Bolsones de desempleo».

Durante una exposición organizada por BlackToro Asset Management, sostuvo que la apertura económica y la reasignación de recursos hacia sectores más competitivos pueden generar una etapa de transición con consecuencias significativas sobre el empleo.

Advirtió sobre el riesgo social en el Gran Buenos Aires

Según explicó, la Argentina desarrolló durante décadas una estructura productiva basada en políticas de protección que incentivaron la radicación de buena parte de la industria en el Área Metropolitana de Buenos Aires, cerca de los principales centros de consumo. A su entender, un cambio hacia una economía orientada por las ventajas comparativas naturales modificará esa distribución productiva.

industria

En ese contexto, Arriazu advirtió que ese proceso no será inmediato ni lineal. «La destrucción es siempre más rápida que la creación», afirmó al referirse a la dinámica del mercado laboral durante una reconversión económica, y señaló que ese desfasaje temporal puede derivar en «bolsones de desempleo y pobreza».

El economista indicó que el principal foco de esa problemática podría ubicarse en el Gran Buenos Aires, donde se concentra una parte importante de la industria manufacturera. En contraste, sostuvo que el crecimiento de la inversión y del empleo tendería a producirse en regiones vinculadas a actividades con ventajas competitivas, como la minería, el petróleo, el gas, el litio, el cobre y el sector agropecuario.

Reconversión económica: Alerta por el desempleo

Frente a ese escenario, Arriazu planteó la necesidad de identificar con anticipación qué sectores y regiones serán los más afectados por la transición. En ese sentido, consideró indispensable diseñar mecanismos que permitan amortiguar el impacto social mientras se consolida el nuevo esquema productivo.

Según explicó, el desafío no radica únicamente en alcanzar un mayor crecimiento económico, sino en administrar el período intermedio para evitar que los costos de la reconversión recaigan sobre determinados sectores de la población. En ese marco, insistió en que el Gran Buenos Aires representa el punto de mayor vulnerabilidad por la concentración de actividades que podrían perder competitividad durante el proceso de apertura.

Durante el Webinar de BlackTORO, Arriazu explicó que la apertura comercial va a debilitar a sectores industriales concentrados históricamente en el Gran Buenos Aires, mientras otras actividades, vinculadas a los recursos naturales, ganarán participación. El economista advirtió que ese desplazamiento productivo no se traduce de manera automática en un desplazamiento de personas. “La gente no se mueve”, señaló, y agregó que “tarda mucho en moverse, lo cual te plantea un desafío”.

«Bolsones de desempleo y pobreza»

Esa inercia demográfica es, para Arriazu, el corazón del problema. El economista recordó que ya había planteado esta hipótesis hace un año y la mantiene vigente: “Esto va a generar bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza, justo en la zona políticamente más intensa”. Según explicó, se trata de un fenómeno que requiere estudio y una respuesta de política pública, no una resolución espontánea. “Hay que pensar cómo se resuelve el problema. Hay que pensarlo”, planteó.

Las declaraciones del economista se producen en un contexto en el que el Gobierno nacional impulsa una transformación del modelo económico basada en la desregulación, la apertura y la búsqueda de mayor competitividad, un proceso que, según Arriazu, requiere atender especialmente sus efectos sobre el mercado laboral para evitar un deterioro social durante la transición

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