CAPROMISA: La licencia social también se construye fortaleciendo al proveedor santacruceño

CAPROMISA: La licencia social también se construye fortaleciendo al proveedor santacruceño

Mientras la minería argentina atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento de las últimas décadas, con niveles históricos de exportaciones, nuevos proyectos en desarrollo y un renovado interés inversor, la realidad de muchas pequeñas y medianas empresas de Santa Cruz continúa marcada por un escenario económico desafiante. En ese contexto, la Cámara de Proveedores Mineros de Santa Cruz (CAPROMISA) difundió un fuerte documento institucional en el que llama a las compañías mineras a profundizar su compromiso con el entramado productivo provincial.

La entidad plantea que el desarrollo sostenible de la actividad no puede medirse únicamente por los niveles de producción o las inversiones anunciadas, sino también por la capacidad de fortalecer a quienes forman parte de la cadena de valor local.

En ese sentido, CAPROMISA sostiene que la licencia social para operar también se construye cuidando al proveedor santacruceño, priorizando el empleo local e integrando al territorio donde la minería genera riqueza.

«Debe cuidar al proveedor local. Debe priorizar el empleo santacruceño. Debe integrar al territorio donde genera su riqueza. No como un gesto. No como una concesión. Sino como una decisión estratégica para sostener el crecimiento de la propia industria», expresa el documento.

Las pymes, un eslabón estratégico para Santa Cruz

Desde la Cámara remarcan que las pequeñas y medianas empresas santacruceñas constituyen uno de los principales motores del empleo privado en las comunidades mineras.

Son las que invierten en la provincia, capacitan trabajadores, contratan servicios, compran en comercios locales, pagan impuestos y multiplican el impacto económico que genera cada operación minera mucho más allá del yacimiento.

Sin embargo, advierten que la situación económica actual pone en riesgo la sustentabilidad de muchas de esas empresas.

Entre las principales dificultades identifican la reducción de los márgenes de rentabilidad, los extensos plazos de pago que inmovilizan capital de trabajo durante 30, 60 o más días, la necesidad de financiar operaciones con costos crecientes, contratos que muchas veces ofrecen escasa previsibilidad y una creciente transferencia de riesgos hacia los proveedores.

Según CAPROMISA, estas condiciones limitan la capacidad de las empresas para invertir, incorporar tecnología, renovar equipos y ampliar sus capacidades productivas.

«El resultado es que muchas empresas santacruceñas destinan cada vez más energía a sobrevivir y cada vez menos recursos a crecer», señala el texto.

Desarrollo local con decisiones concretas

El documento también pone el foco en la necesidad de que el compromiso con el desarrollo local se traduzca en acciones concretas y no solamente en declaraciones institucionales.

Para la Cámara, el verdadero desarrollo de proveedores comienza cuando las condiciones comerciales permiten que las empresas locales no solo puedan prestar servicios, sino también consolidarse patrimonialmente y proyectar su crecimiento.

En ese sentido, propone avanzar hacia relaciones comerciales más equilibradas, contemplando costos que reflejen adecuadamente las prestaciones realizadas, una distribución razonable de los riesgos contractuales, plazos de pago compatibles con las necesidades financieras de las pymes, mayor previsibilidad, transparencia en los procesos de contratación e igualdad de oportunidades para competir.

CAPROMISA aclara que este planteo no busca afectar la competitividad de la industria minera.

Por el contrario, sostiene que una cadena de proveedores sólida constituye uno de los principales factores de competitividad para cualquier operación minera de largo plazo.

Un llamado a toda la industria

La Cámara concluye con un mensaje dirigido a todas las compañías que desarrollan actividad en Santa Cruz.

Afirma que el verdadero indicador del desarrollo de proveedores no debe medirse únicamente por el volumen de compras realizadas a empresas locales ni por la cantidad de programas anunciados.

El verdadero éxito, sostiene, estará dado por la cantidad de empresas santacruceñas que logren ser más competitivas, invertir más, generar empleo de calidad y consolidarse gracias a la actividad minera.

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Porque —advierte CAPROMISA— cuando un proveedor deja de invertir, el impacto trasciende a la empresa: también se resienten el empleo, los comercios y las economías de las localidades donde opera la minería.

Para la entidad, una minería que aspire a sostener su licencia social y proyectarse hacia el futuro necesita construir un entramado empresarial fuerte, competitivo y capaz de crecer junto con la actividad.

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