El interés sobre este corredor clave, que une el centro del país con los puertos del Pacífico, creció exponencialmente debido a su rol estratégico para el futuro de la minería regional. Grandes proyectos cupríferos analizan la Ruta 7 como una de las principales alternativas logísticas para exportar su producción. Un ejemplo concreto es el yacimiento PSJ Cobre Mendocino, que ya cuenta con la aprobación del RIGI y prevé iniciar su construcción en 2027 para producir unas 40.000 toneladas anuales de cobre fino a partir de 2029.
La compañía evalúa si la salida de sus concentrados se realizará hacia los puertos chilenos o a través del Atlántico, una definición que también siguen de cerca otras iniciativas de cobre en Mendoza y San Juan para planificar sus cadenas de suministro.
La empresa que resulte adjudicataria tendrá a su cargo la operación, el mantenimiento y la explotación de la ruta por un plazo mínimo de 20 años sin recibir aportes del Estado nacional. El plan de obras estipula que durante el primer año se realizarán trabajos urgentes de bacheo, reparación de deformaciones y puesta en valor general, para luego avanzar con la reconstrucción y repavimentación de diversos sectores sin alterar la traza actual.
Para asegurar el recupero de la inversión, el proyecto contempla la modernización del sistema de cobro mediante la modalidad Free Flow (pago electrónico) y la incorporación de nuevas estaciones de peaje en la Variante Palmira y en la zona de Potrerillos o Uspallata, que se sumarán a las cabinas ya activas en La Paz y Las Cuevas. (Tiempo de San Juan)