La escasez de divisas ha sido una característica histórica de la economía argentina, causa de los recurrentes ciclos de Stop & Go (parar y arrancar), en que una etapa de crecimiento se frenaba por falta de dólares, forzaba un ajuste de niveles de actividad, consumo, empleo y demanda de dólares, hasta que estos volvían a alcanzar para impulsar un nuevo tirón de crecimiento, que duraba hasta que reaparecía la escasez de combustible cambiario y se iniciaba un nuevo giro.
En buena medida, esos ciclos estuvieron asociados a la estacionalidad de las exportaciones del campo y la agroindustria, muy concentrada en el segundo trimestre. Esta vez, sin embargo, el aporte de Vaca Muerta y de la minería, cuyas exportaciones siguen un recorrido anual más parejo, además de las reservas en silobolsas, permitirían no solo un récord histórico de liquidación anual de divisas sino también evitar la estacionalidad e incluso revertirla.
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Así lo sugiere un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) que consolidó la liquidación de divisas de agro, minería y energía y proyectó un récord de USD 57.168 millones para el año, superior al máximo histórico de la serie, de USD 57.622 millones en 2022 (tributo de la invasión rusa de Ucrania, que llevó a niveles estratosféricos los precios de los granos, justo cuando se iniciaba el período dorado de exportación del campo y la agroindustria locales) y se ubicaría casi USD 7.000 millones por sobre los USD 50.381 millones liquidados en 2025.
Consolidación
“La consolidación de estos tres complejos permite dimensionar la magnitud del ingreso de divisas comerciales del país y, sobre todo, capturar un cambio de composición que se viene gestando en los últimos años: el peso creciente de la energía de la mano del desarrollo de Vaca Muerta y del salto exportador de ese sector; y de la minería, que complementan y estabilizan un flujo históricamente dominado por el agro y su marcada estacionalidad”, dice el estudio, realizado por Julio Calzada, Guido D’Angelo y Tomás Rodríguez Zurro.
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Con todo, la principal novedad está en las perspectivas para el segundo semestre del año, para el cual proyectan una liquidación de US$ 29.793 millones, superior a los USD 27.375 millones del primer semestre, un patrón que parece “romper la estacionalidad histórica del mercado de cambios”, destacan los autores.
Tradicionalmente, explican, el ingreso de divisas se concentra en la primera mitad del año, al calor de la cosecha gruesa, y se enfría en el último tramo del año. Ahora, en cambio, siguen, “la incorporación estructural de la energía y la minería, flujos menos dependientes del calendario agrícola y en expansión, estaría modificando ese comportamiento: el segundo semestre ya no muestra el enfriamiento típico e incluso superaría al primero”. De hecho, el perfil mensual proyectado para 2026, a diferencia de los últimos años y de 2025, se sostiene por encima del promedio y no exhibe el desplome estacional del último trimestre, cuando el aporte del agro se reduce sensiblemente.
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Agro
La liquidación anual de divisas del agro se proyecta en USD 34.897 millones, un recorte de unos USD 1.200 millones respecto de la estimación de mayo, debido menores precios de exportación proyectados.
En el acumulado hasta junio, el agro liquidó un estimado de US$ 15.768 millones, por debajo de los USD 18.303 millones del mismo período de 2025, algo que respondió a los esquemas de derechos de exportación (retenciones) aplicados en 2025, en que hubo una reducción temporaria que hizo adelantar la comercialización y elevó la base de comparación. Además, hubo una eliminación temporaria de retenciones en septiembre (cuando el gobierno estaba contra las cuerdas, debido a la victoria electoral del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires) que adelantó ingresos ese mes pero deprimió el de los subsiguientes, incluso hasta los primeros meses de 2026. “Entre abril y mayo de 2026 esta situación se habría normalizado, con ocho meses consecutivos de disminución de la deuda comercial por anticipos y prefinanciaciones de exportaciones”, dice el trabajo.
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Minería
En 2025 las exportaciones del sector alcanzaron USD 6.075 millones, aumentando por cinco años consecutivos. Este año mostraría un nuevo récord, con exportaciones por USD 9.000 millones, con lo cual la minería pasaría de explicar cerca del 7% a más del 10% de las exportaciones totales de la Argentina, salto que se explica por la mejora de precios del oro y la plata y un crecimiento de volúmenes y precios del complejo litio.
De hecho, precisa el estudio, ya en el primer cuatrimestre del año la minería registró ingresos de comercio exterior por USD 2.927 millones, un asombroso 88% más que en igual período de 2025. “Con importaciones mínimas en relación con sus ventas externas, la minería se consolida como aportante neto de divisas, con un flujo estable a lo largo del año que espera apuntalar la liquidación del segundo semestre”, dice el trabajo.
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Energía
La otra gran protagonista, sostenida en la formación Vaca Muerta, con epicentro en Neuquén, que ya explica un 70% de la producción de crudo, proyecta un crecimiento del 16% en la producción de petróleo, a un nuevo récord histórico, superando finalmente el que se había alcanzado en 1998. Los autores precisan que la balanza energética marcó en la primera mitad de 2026 el mayor superávit de la historia argentina para un primer semestre, superando los USD 6.987 millones, un crecimiento del 87% interanual.
“Las exportaciones de combustibles y energía habrían crecido un 52%, hasta más de US$ 8.118 millones, mientras las importaciones tocan mínimos de 20 años. Además, más del 70% del crecimiento exportador se explica por mayores cantidades, más que por la suba de precios derivada del conflicto en Medio Oriente”, dice un pasaje.
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Las perpsectivas son aún mejores. “Hacia adelante -concluyen los autores- las ventas de combustibles y energía podrían superar los USD 14.400 millones en 2026, llevando la balanza energética a un récord por encima de los USD 12.000 millones. La puesta en marcha del oleoducto VMOS hacia fin de año, con una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios, apuntala un flujo de divisas creciente y menos estacional, clave en la fortaleza proyectada para el segundo semestre y el año que viene”