El volumen geométrico del monumento ronda los 1.100 metros cúbicos.
Detrás de cada pozo de Vaca Muerta hay miles de toneladas de arena de fractura. El desarrollo del shale argentino requiere hasta 15.000 toneladas por pozo, un volumen que moviliza una enorme operación de extracción, procesamiento y transporte, y que convierte a la logística en uno de los desafíos clave para sostener la expansión de la actividad.
Cuando hablamos del desarrollo de Vaca Muerta, tenemos que tener en cuenta que este consume millones de toneladas de arena por año y, a medida que aumenta la actividad, también crece la presión sobre toda la cadena logística encargada de abastecer los yacimientos.
La arena de fractura es uno de los pilares de cada pozo shale. Su función es mantener abiertas las fracturas que se generan en la roca durante el proceso de fractura hidráulica para que el petróleo y el gas puedan fluir hacia la superficie. Sin ese material, el proceso productivo simplemente no sería posible.
Cada pozo de Vaca Muerta demanda, según la técnica utilizada y la extensión de las ramas horizontales, entre 11.000 y 15.000 toneladas de arena. En un pozo promedio, el consumo ronda las 12.500 o 13.000 toneladas.
Además de ser un insumo esencial desde el punto de vista técnico, también representa una parte significativa de los costos. La arena equivale aproximadamente al 20% del costo de completación de un pozo y cerca del 15% del costo total de una perforación puesta en producción.
Dentro de la industria existe consenso en que todavía hay margen para reducir esos costos, principalmente a través de mejoras en la logística, una utilización más eficiente del insumo y el desarrollo de fuentes de abastecimiento más cercanas a los yacimientos.
¿De cuánta arena estamos hablando?
Muchas veces, hablar de 11.000 o 15.000 toneladas resulta difícil de imaginar. Si se toma un pozo promedio con unas 12.500 toneladas de arena, ese volumen equivale aproximadamente a 8.300 metros cúbicos de material. Para dimensionarlo, sería el equivalente a más de tres piletas olímpicas.

La arena utilizada para completar un solo pozo alcanzaría para llenar completamente más de tres piletas olímpicas, unas 3,3 para ser más precisos. También se la puede calcular en más de 400 camiones, la logística también ayuda a entender la magnitud del desafío.
Si toda la arena de un pozo se transportará únicamente en camiones batea con capacidad para unas 30 toneladas netas, serían necesarios alrededor de 415 camiones. Ubicados uno detrás del otro, respetando una distancia mínima de seguridad, formarían una fila superior a 7 kilómetros de extensión.

Cada pozo de Vaca Muerta requiere miles de toneladas de arena para la fractura hidráulica. Foto archivo.
Otra comparación permite visualizar aún mejor el volumen involucrado es si lo pensamos en el equivalente a llenar ocho veces el obelisco . El Obelisco de Buenos Aires tiene una base cuadrada de 6,8 metros por lado y una altura de 67,5 metros.
En cambio, la arena utilizada en un pozo promedio ocupa alrededor de 8.100 metros cúbicos. Eso significa que, si el Obelisco pudiera utilizarse como un gigantesco recipiente, habría que llenarlo completamente, vaciarlo y volver a llenarlo entre siete y ocho veces para contener toda la arena necesaria para un solo pozo.
Dicho de otra manera, si toda esa arena mantuviera la base del Obelisco, la estructura alcanzaría una altura cercana a 500 metros, superando ampliamente la de cualquier rascacielos de América Latina.
El detrás de cada pozo

El crecimiento de la producción en la cuenca neuquina incrementa de manera directa la demanda de arena y, con ella, la complejidad logística. Cada tonelada debe ser extraída, procesada, acopiada y transportada hasta los yacimientos, en una operación que involucra canteras, plantas de procesamiento, camiones y, potencialmente, transporte fluvial.
La mayor actividad intensificó la circulación de camiones hacia Vaca Muerta y elevó los costos asociados al traslado, convirtiendo a la logística en uno de los puntos más sensibles para el desarrollo del shale argentino.
En este escenario, Entre Ríos sigue siendo el principal proveedor. Las canteras de Ibicuy, en Entre Ríos, son uno de los principales centros de abastecimiento de arena para Vaca Muerta. La preferencia histórica por esas arenas responde a su desempeño durante la vida útil de los pozos shale. Como explicó en distintas oportunidades Horacio Marín, CEO y presidente de YPF, las arenas entrerrianas ofrecen mejores resultados productivos.
En la industria atribuyen esa ventaja a su mayor contenido de cuarzo, una característica que les brinda mayor resistencia frente a otras arenas regionales. Sin embargo, el peso que tiene la logística en el costo final impulsó la búsqueda de alternativas más cercanas a la cuenca neuquina.
En los últimos años comenzaron a desarrollarse proyectos para producir arenas de cercanía tanto en Río Negro como en Neuquén. Actualmente, dos operadoras iniciaron pruebas con este tipo de materiales.
YPF realizó ensayos mezclando arenas neuquinas con arenas provenientes de Entre Ríos, aunque esas pruebas no habrían continuado. En cambio, Vista Energy continúa avanzando con el desarrollo de arenas locales. La compañía liderada por Miguel Galuccio no solo mantiene los ensayos, sino que además posee una cantera propia ubicada en la zona centro de la provincia de Neuquén.
El objetivo es diversificar el abastecimiento y, sobre todo, disminuir los costos asociados al transporte de un insumo que hoy representa uno de los principales desafíos económicos de cada pozo.
Actualmente el transporte por camión continúa siendo la modalidad predominante, aunque dentro del sector también se analiza una mayor utilización de la hidrovía como alternativa para mejorar la eficiencia logística y reducir costos.
Hace una semana, el abastecimiento de arena volvió a instalarse en el centro del debate del sector energético tras las advertencias del Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA), que alertó sobre posibles riesgos en la continuidad del suministro en medio de un conflicto vinculado con las negociaciones salariales entre las cámaras del sector de extracción y transporte de arena. El planteo puso el foco sobre uno de los insumos más importantes para la producción de hidrocarburos no convencionales.
Mientras la actividad en Vaca Muerta continúa expandiéndose, la arena se consolida como uno de los componentes más estratégicos de toda la cadena productiva. Cada pozo requiere hasta 15.000 toneladas de este insumo, cuya disponibilidad, calidad y costo logístico son determinantes para sostener el crecimiento del principal desarrollo de hidrocarburos no convencionales del país