A la soja se le viene la noche en Argentina: «Es el problema productivo más importante y el que tendrá mayores consecuencias»

A la soja se le viene la noche en Argentina: «Es el problema productivo más importante y el que tendrá mayores consecuencias»

«Investigadores y productores de otros países no pueden entender cómo es posible», comentó el investigador emérito Daniel Ploper en un encuentro organizado por Fertilizar y Acsoja

La soja y un grave problema para la Argentina

Ploper es fitopatólogo y trabajó mucho con enfermedades de soja, de poroto y también con algunas enfermedades de cítricos: «Siempre enfatizé la importancia de mantener la sanidad de los cultivos, no solamente desde el punto de vista productivo, sino también, en el caso de los cítricos, para sostener los mercados externos de exportación de fruta fresca. Siempre puse mucho énfasis en la importancia del tema sanitario, probablemente por mi formación profesional. Pero hoy, viendo lo que está ocurriendo en el país, el tema que más me aflige y que considero clave para la producción agrícola, particularmente en la región central, es la nutrición y la falta de fertilización, es decir, la escasa reposición de nutrientes».

A la soja se le viene la noche en Argentina: «Es el problema productivo más importante y el que tendrá mayores consecuencias»

¿Por qué le preocupa tanto? «Porque cuando uno observa los estudios recientes realizados por Fertilizar junto con el INTA y analiza los mapas de niveles de nutrientes en los suelos, se observa un deterioro muy marcado. No sé si a lo largo de 20, 30 años o incluso más, pero la caída es evidente», advierte.

La preocupación del investigador, que compartió su visión en el marco de un encuentro organizado por Fertilizar junto a Acsoja, se incrementa al analizar la difusión de la práctica de fertilización en los distintos cultivos: «Queda claro que no se están reponiendo los nutrientes que se extraen con cada cosecha».

Ploper agregó: «Cuando uno comenta que el productor argentino pudo sobrevivir durante años con retenciones del 33% y ahora del 24%, investigadores y productores de otros países no pueden entender cómo es posible. En muchos lugares, incluso, la producción está subsidiada. Pero nosotros estamos haciendo eso a expensas de algo que se llama suelo, el recurso natural con el que fuimos privilegiados en comparación con muchas otras regiones del mundo».

«Tenemos una región pampeana extraordinaria y otras zonas menos fértiles, pero en todos los casos estamos consumiendo ese capital natural. Los mapas de nutrientes muestran claramente que ya no tienen nada que ver con los niveles que existían décadas atrás. Si esta situación continúa, inevitablemente vamos a producir cada vez menos», alertó.

Soja: ¿En cuánto tiempo caerá la producción?

«Quizás en términos geológicos todavía quede mucho tiempo, pero desde el punto de vista productivo estamos perdiendo capacidad. Estamos agotando nutrientes fundamentales que, por ejemplo, permiten a la soja fijar nitrógeno. Si las plantas fijan menos nitrógeno, producen menos proteínas, que finalmente son las que cosechamos en el grano», indicó el especialista.

Al mismo tiempo, aclaró que existen numerosos estudios que demuestran que la inversión en fertilización tiene un retorno económico muy claro: «Por eso, estas son decisiones empresariales. El verdadero empresario es quien se sienta, hace los números, analiza los ensayos y comprende que invertir hoy permite recuperar esa inversión en el futuro».

Incluso considera que la postura debería ser mucho más agresivos en la reposición de nutrientes y empezar a devolverle al suelo todo lo que se le ha quitado durante tantos años.

«Para mí, este es hoy el problema más importante de la agricultura», concluye. «Y miren que la soja tiene otros desafíos: enfermedades, variedades, calidad de semilla. Yo también he defendido siempre la necesidad de actualizar la Ley de Semillas y reconocer el trabajo de los obtentores, porque si no se remunera la innovación, no habrá inversiones en programas de mejoramiento como ocurre en Brasil. De hecho, nuestros rendimientos están estancados. Pero, aun así, considero que el deterioro de la fertilidad de los suelos es el problema productivo más importante y el que tendrá mayores consecuencias en el largo plazo», cerró.

Los mitos de la fertilización de la soja

Roberto Rotondaro, presidente de Fertilizar AC, repasó junto a Agrofy News algunos de los principales mitos que existen sobre el cultivo de soja. Entre ellos, la idea de que la soja no responde al agregado de fertilizantes, que no conviene fertilizar la soja de segunda o que no hace falta fertilizar porque el cultivo obtiene el nitrógeno mediante la fijación biológica.

«Mostramos que la soja sí responde, y mucho, a la fertilización. Explicamos que es fundamental realizar buenos diagnósticos y trabajar con una nutrición balanceada, principalmente con fósforo y azufre. A los productores que todavía no fertilizan los alentamos a hacerlo, siempre sobre la base de un buen diagnóstico. Y a quienes ya fertilizan, los invitamos a incrementar las dosis, porque sabemos que una nutrición más equilibrada permite aumentar los rendimientos», comentó.

Fertilizar también mostro cómo una adecuada nutrición con fósforo y azufre favorece la formación de más y mejores nódulos en las raíces, lo que mejora la fijación biológica del nitrógeno, un proceso fundamental para que la soja alcance su máximo potencial productivo.

¿Cómo se encuentra el mercado de fertilizantes?

En cuanto al mercado de fertilizantes, desde Fertilziar destacan que los precios de los nitrogenados se acomodaron rápidamente y hoy la urea presenta valores similares a los históricos.

«Esto probablemente impulse nuevas decisiones de compra y también las refertilizaciones en los cultivos de invierno, especialmente en trigo. En las próximas semanas seguramente comenzarán a verse esas aplicaciones de nitrógeno para acompañar las muy buenas condiciones que presentan los cultivos», indicó Rotondaro.

En Argentina, el consumo de fertilizantes se mantiene desde hace cuatro o cinco años alrededor de las cinco millones de toneladas anuales, con pequeñas variaciones según la campaña. Sin embargo, las proyecciones indican que ese volumen debería aumentar significativamente.

«Para avanzar hacia una producción más sostenible sería necesario más que duplicar el uso actual y superar las diez millones de toneladas», comentó el especialista. «No es una estimación propia, sino que surge de trabajos realizados por investigadores del INTA Balcarce. Esos estudios muestran que el país debería triplicar el uso de fósforo, duplicar el de nitrógeno y multiplicar por seis el de azufre. Todavía queda mucho camino por recorrer», aclaró.

Actualmente, entre el 60% y el 65% de los fertilizantes que utiliza Argentina son importados. De todos modos, el país cuenta con producción nacional, como la planta de superfosfato simple de Bunge en Ramallo, otra planta de fertilizantes fosfatados cerca de San Lorenzo y la fábrica de urea de Bahía Blanca de Profertil, que produce más de 1,2 millones de toneladas al año. Aun así, la demanda de fertilizantes obliga a seguir importando una parte importante del consumo nacional.

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