Un informe ejecutivo advierte que la provincia deberá multiplicar por diez su empleo minero directo para abastecer el crecimiento de la industria del cobre. Operadores, mecánicos, ingenieros, especialistas en logística y perfiles tecnológicos estarán entre los más demandados.
Tiempo de San Juan
El proyecto ya fue presentado tanto a empresas mineras como al Estado provincial y propone una estrategia conjunta entre el sector privado y los organismos públicos para afrontar uno de los principales desafíos del desarrollo minero. El déficit de profesionales calificados también fue advertido por Tiempo de San Juan el año pasado.
Los puestos que harán falta
El informe proyecta que el empleo directo en la minería sanjuanina crecerá desde los actuales 4.800 trabajadores hasta superar los 50.000 puestos. Estos son solo los puestos directos, pero el impacto será mayor teniendo en cuenta que por cada empleo directo se estima la generación de entre cuatro y cinco puestos indirectos. Además, proyecta que el pico de demanda de personal se producirá entre 2028 y 2035, cuando varios proyectos de cobre coincidan en etapas de construcción y operación.
*La mayor demanda estará concentrada en los operadores de mina y planta, un perfil para el que se necesitarán alrededor de 18.000 personas. Se trata de quienes estarán a cargo de la operación diaria de los procesos extractivos y de las plantas de procesamiento de mineral.
*En segundo lugar aparecen los mecánicos de equipos pesados, con una demanda estimada de 12.000 trabajadores. El crecimiento de la flota de camiones, palas, perforadoras y maquinaria especializada hará que este sea uno de los oficios más buscados por la industria.
*El estudio calcula que harán falta unos 10.500 trabajadores para desempeñarse en transporte, abastecimiento, almacenamiento, compras y cadena de suministro, áreas críticas para proyectos ubicados a cientos de kilómetros de los centros urbanos.
* En cuanto a ingenieros de mina y de procesos, se estima una necesidad de 8.200 profesionales, encargados de planificar las operaciones, optimizar la producción y garantizar la eficiencia de los proyectos.
*A ellos se suman unos 6.500 especialistas en higiene, seguridad y ambiente, responsables de cumplir con los estándares ambientales y de seguridad laboral que exige la minería moderna.
* El informe estima que serán necesarios alrededor de 4.800 profesionales vinculados a automatización, robótica, análisis de datos y transformación digital, reflejando el creciente uso de tecnologías inteligentes en las minas.
* Finalmente, se proyecta la incorporación de unos 3.000 profesionales de gestión social comunitaria, un área que cobra cada vez más relevancia para fortalecer el vínculo entre las empresas, las comunidades y los distintos actores del territorio.
El tiempo apremia
El estudio advierte que la preparación de esos recursos humanos no puede esperar. Los técnicos y profesionales que estarán trabajando en las minas hacia 2030 deberían comenzar su formación de inmediato. Como meta, plantea pasar de 3.000 egresados técnicos por año en la primera etapa a 8.000 anuales hacia 2030, con el objetivo de alcanzar un acumulado de 15.000 nuevos profesionales para 2035.
Para cubrir esa demanda, el informe propone ampliar la infraestructura educativa mediante aulas híbridas en departamentos mineros, crear un Instituto Provincial de Minería con participación de las empresas, incorporar exigencias de capacitación y contratación de personal local en los proyectos adheridos al RIGI y desarrollar programas específicos para el trabajo en alta montaña.
También impulsa fortalecer a los proveedores sanjuaninos mediante certificaciones y capacitación, además de implementar políticas de inclusión para elevar la participación femenina en la actividad desde el 12,6% actual hasta el 25%.
Cómo financiar el plan
El documento sostiene que el financiamiento debería surgir del propio desarrollo minero. Entre las propuestas figuran destinar el 40% del Fondo Especial para el Desarrollo Minero, incorporar un aporte equivalente al 0,5% de la masa salarial de los proyectos bajo el RIGI y asignar el 15% de las regalías de los nuevos emprendimientos para crear un Fondo de Educación Minera. A esos recursos se sumarían aportes de las empresas y acuerdos con organismos internacionales