A nivel nacional el Gran Buenos Aires (impulsado por el 9,7% de los partidos del GBA) y ciudades pampeanas como San Nicolás-Villa Constitución (10,4%) o Bahía Blanca (10,1%) lideran el desempleo.
Segmentados por región, la Patagonia, lidera el ranking de la menor desocupación, aunque Río Gallegos, descolla por los datos negativos, y con el 8,5% de desempleo se ubica entre las tasas más altas del país.
A la cabeza del ranking negativo de la región
La Patagonia suele exhibir los mejores números relativos del país. De hecho, en el período analizado (enero-marzo de 2026), se consolidó junto al Noroeste (NOA) como una de las zonas con menor desempleo promedio, marcando apenas un 5,0%. No obstante, esta cifra esconde una desigualdad estructural interna donde un aglomerado rompe drásticamente la tendencia protectora del sur: Río Gallegos.
La cifra del 8,5% no solo la despega por completo del promedio regional patagónico, sino que la ubica 0,7 puntos porcentuales por encima de la media nacional. Si se la compara con los otros centros urbanos de la región, la brecha es evidente: Comodoro Rivadavia-Rada Tilly registra un 2,7%, Neuquén-Plottier un 3,7%, y solo Ushuaia-Río Grande (7,5%) y Rawson-Trelew (7,1%) se le aproximan, aunque sin llegar a su nivel de gravedad.
Los números detrás de los porcentajes
Sobre una población de referencia estimada por el INDEC en 135 mil habitantes para el aglomerado de Río Gallegos, la Población Económicamente Activa (PEA) asciende a unas 65 mil personas (tasa de actividad del 48,0%).
De ese universo que compone la fuerza laboral activa en la ciudad, 60 mil personas se encuentran ocupadas, y 6 mil personas están desocupadas, es decir, no tienen trabajo pero lo buscan de forma activa.
A diferencia de otros aglomerados del norte del país o del conurbano bonaerense —donde el desempleo se combina con altísimas tasas de subocupación horaria (gente que trabaja pocas horas y demanda más)— en Río Gallegos la subocupación se mantiene en un 7,6%.
Esto denota que el problema principal en la capital santacruceña no es la falta de horas en empleos preexistentes, sino la escasez directa y estructural de nuevos puestos de trabajo para absorber a la población desocupada.
Fuente: Informe Técnico INDEC, «Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH)», Vol. 10, nº 151 (23 de junio de 2026)
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