Un informe del IARAF reveló que las cuentas de las provincias y la Ciudad de Buenos Aires cerraron 2025 en rojo tras el fuerte aumento del gasto. El dato aparece en medio de la discusión en la Legislatura bonaerense por la asistencia financiera a los municipios para afrontar el pago de aguinaldos y sostener obras y programas.
Las cuentas fiscales de las provincias argentinas dieron un giro durante 2025. Luego de haber cerrado 2024 con superávit, el consolidado de las jurisdicciones provinciales y la Ciudad de Buenos Aires terminó el año pasado con déficit, según un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
El estudio señala que los ingresos totales crecieron un 3,4% en términos reales entre 2024 y 2025, mientras que el gasto público aumentó un 6,9%. La diferencia entre ambas variables terminó impactando de lleno en los resultados fiscales.
De acuerdo con el trabajo, las provincias habían registrado en 2024 un superávit fiscal de $2 billones a valores constantes de mayo de 2026. Sin embargo, en 2025 el resultado cambió de signo y cerró con un déficit de $3,6 billones. El resultado primario también se deterioró: pasó de un superávit de $4,8 billones a un déficit de $380.000 millones.
El principal factor detrás de este cambio fue el incremento del gasto. Los gastos corrientes aumentaron un 7% real interanual, mientras que los gastos de capital crecieron un 5,8%. Los salarios del sector público subieron un 7,4% y las prestaciones de la seguridad social un 11%.
El informe destaca que el gasto en personal fue el principal motor del incremento del gasto provincial, al explicar el 43% de la suba total. Si se suman las erogaciones vinculadas a la seguridad social, ambos rubros representaron el 61% del crecimiento del gasto primario.
Los datos cobran especial relevancia en la provincia de Buenos Aires, donde la Legislatura debate la modificación de mecanismos de distribución de recursos para los municipios. Intendentes de distintos signos políticos vienen advirtiendo sobre las dificultades financieras para afrontar el pago de aguinaldos, sostener programas sociales y mantener el ritmo de las obras públicas.
En ese contexto, el deterioro de las cuentas provinciales aparece como un elemento clave para entender las tensiones en torno al reparto de recursos y la discusión sobre los fondos extraordinarios que reclama buena parte de los jefes comunales.
El IARAF concluye que el déficit fiscal consolidado de las provincias durante 2025 equivalió al 0,33% del Producto Bruto Interno, consolidando el paso de una situación de equilibrio fiscal a otra marcada por números en rojo