José Mellado, intendente de Ingeniero Jacobacci, junto al secretario de Minería rionegrino, Joaquín Aberastain Oro, que apunta al corazón de Calcatreu.
La primera exportación de oro y plata marca un hito productivo, pero también político. La provincia apuesta a diversificar su economía, retener municipios y expandir su influencia. Los gremios, aliados estratégicos.
Río Negro acaba de concretar un hecho que hace apenas unos años parecía improbable. Realizó el primer despacho de doré de oro y plata proveniente del proyecto Calcatreu con destino a Canadá. El cargamento, enviado desde el aeropuerto de San Carlos de Bariloche hacia la refinadora Asahi Refining Ltd., representa el inicio formal de la producción metalífera provincial y un cambio de escala para la economía rionegrina.
Sin embargo, la noticia trasciende el dato productivo. La exportación simboliza el cierre de una larga etapa de discusiones sobre la viabilidad de la minería y el comienzo de otra, donde el debate pasa por el impacto económico, el empleo y la distribución del poder que genera una nueva actividad estratégica.
“Ingeniero Jacobacci empieza a ser otra localidad. Éramos un pueblo minero, pero a partir de Calcatreu la región empieza a ser otra. Es un sueño de varias generaciones que se hace realidad y que provoca un impacto importante”, aseguró el intendente José Mellado, en contacto con Sur Política.
De un proyecto discutido a exportar
Calcatreu, ubicado en la región sur cerca de Jacobacci, se convirtió en la primera operación de metales preciosos desarrollada en la historia de Río Negro. El primer envío corresponde a unas 577 onzas equivalentes de oro y fue producido por Patagonia Gold mediante el sistema de lixiviación en pilas antes de su exportación a Canadá para su refinación final.
El gobernador Alberto Weretilneck resumió ese cambio con una frase que también tiene contenido político: “Hace algunos años esto era una oportunidad que estaba bajo tierra. Hoy es producción, exportación y trabajo”.
La definición refleja una estrategia que la administración provincial viene impulsando para incorporar a la minería como un segundo gran motor de inversiones junto con el desarrollo energético, especialmente en un contexto donde Vaca Muerta concentra buena parte de la agenda patagónica.
Una nueva matriz económica
Durante décadas, Río Negro construyó su identidad productiva alrededor de la fruticultura, el turismo y la actividad hidrocarburífera. Con Calcatreu como punta de lanza, la provincia comienza a sumar una nueva fuente de generación de divisas, empleo e inversiones.
Las proyecciones conocidas para el proyecto estiman exportaciones por alrededor de 1.800 millones de dólares durante su vida útil, una cifra que explica por qué el gobierno provincial considera a la minería como una política estratégica de desarrollo.

La apuesta oficial consiste en mostrar que la actividad puede desarrollarse con inversión privada, control estatal y generación de empleo local, un discurso que Weretilneck viene sosteniendo desde el inicio del proyecto.
“Muchos de los que en su momento se oponían a esta actividad, hoy tienen familiares trabajando en la mina. El que no ve el impacto favorable para nuestra región, tiene que ser un necio. Con la crisis nacional, si no existiera Calcatreu, mucha gente estaría golpeando las puertas del municipio”, analizó Mellado, uno de los voceros que conoce el proceso desde sus albores cuando era corresponsal del diario Río Negro.
Los sindicatos ganan protagonismo
En ese nuevo escenario también cambia el mapa del poder sindical. Como lo describió Sur Política, la expansión de la actividad minera está fortaleciendo a AOMA, un gremio que históricamente tenía una presencia limitada en Río Negro y que ahora comienza a transformarse en un actor con creciente capacidad de negociación política y laboral.
Cada nuevo proyecto, cada contratación y cada etapa de expansión de Calcatreu incrementan la influencia de una organización que hasta hace pocos años ocupaba un lugar secundario dentro del esquema productivo provincial.

No se trata solamente de nuevos puestos de trabajo, también aparece una nueva representación sectorial con capacidad para intervenir en debates sobre inversiones, desarrollo regional y políticas públicas.
Lo mismo sucede con la UOCRA, que ya había tenido un paso al frente con el desarrollo del oleoducto VMOS que realiza la estatal YPF con varias empresas de enorme trayectoria en el mundo petrolero.
Números del derrame de Calcatreu
La empresa Patagonia Gold difundió un informe, al que tuvo acceso Sur Política, para mostrar el impacto económico que está generando el proyecto minero Calcatreu en Río Negro, con un fuerte énfasis en la contratación de mano de obra y proveedores locales. Según la presentación, el programa de “compre rionegrino” moviliza más de 20.135 millones de pesos entre 2025 y 2026, mientras que las compras realizadas exclusivamente a empresas de la provincia superan los 15.300 millones de pesos.

En materia laboral, la compañía informó que actualmente cuenta con 219 empleados directos y 210 contrataciones indirectas vinculadas a la construcción del proyecto. Además, señaló que el 49% de la mano de obra proviene de Río Negro, un 29% corresponde a trabajadores locales del área de influencia y el 17% del personal son mujeres.
La minera también destacó que los sueldos netos estimados para junio de 2026 alcanzarían los 551 millones de pesos mensuales, de los cuales 336 millones corresponderían a trabajadores de Ingeniero Jacobacci y 215 millones al resto de la provincia. Según la presentación, los puestos generados por Calcatreu representan el 13,3% de los 3.233 nuevos empleos registrados en Río Negro, un dato que busca reforzar el impacto económico del emprendimiento.
Un cambio político
La primera exportación de oro no significa únicamente que Río Negro incorpora un nuevo producto a su matriz exportadora, consolida una decisión que durante años generó controversias y que ahora comienza a mostrar resultados concretos.
La discusión ya no gira únicamente sobre la conveniencia de desarrollar minería metalífera. Con el primer despacho realizado, el desafío pasa a ser cómo administrar esa actividad, garantizar controles ambientales, distribuir sus beneficios y convertirla en una herramienta de desarrollo para la meseta rionegrina.
En ese sentido, Calcatreu puede marcar un antes y un después para la provincia. No solo porque empezó a exportar oro y plata, sino porque abrió una nueva etapa en la economía y en el mapa político de Río Negro