Lo ocurrido en Fray Mamerto Esquiú, donde se impidió el acceso a este medio a un encuentro que -bajo el argumento de ser exclusivo para proveedores mineros- sentó en la misma mesa a empresarios del rubro con legisladores provinciales, expone el peligro de un modelo corporativo.
Catamarca no necesita una “cámara para pocos” si pretende potenciar la minería de manera real.
Desde hace más de una década y media, El Esquiú.com mantiene una línea inquebrantable de apoyo a la actividad minera. Hemos recorrido cada proyecto, defendido la radicación de capitales privados y acompañado a las empresas que generan empleo real, salarios competitivos y desarrollo en el interior profundo de nuestra provincia.
Entendemos a la minería como el motor estratégico de Catamarca. Por esa misma coherencia, no podemos callar cuando un sector pretende parcelar los beneficios de la actividad. El RIGI y las normativas vigentes establecen compromisos de compre local que deben derramar sobre todo el entramado de pymes catamarqueñas, no quedar reservados para un club exclusivo que maneja la información a discreción.
Que una cámara elija el cerrojo informativo en una reunión donde legisladores clave asisten para escuchar o debatir el futuro normativo del sector genera contradicciones profundas:
* Si el objetivo es potenciar a los proveedores de Catamarca, la difusión debería ser masiva para que más pymes conozcan los requisitos y se sumen a la cadena.
* Estas actitudes cerradas alimentan la desconfianza general sobre los beneficios de la minería, dándole argumentos falsos a los sectores antimineros de que el derrame económico queda siempre en manos de un enclave cerrado.
* Bloquear el acceso de la opinión pública a estas mesas asfixia a los pequeños emprendedores del interior que buscan insertarse legítimamente en la actividad y que no forman parte de la mesa chica de la conducción empresaria.
La minería en Catamarca ha superado etapas críticas de ajuste y hoy se consolida gracias al esfuerzo de las comunidades, las empresas que invierten miles de millones de dólares y un marco regulatorio que exige participación local. Los intermediarios que pretenden alambrar el negocio y decidir qué se sabe y qué no de las gestiones ante el Poder Legislativo restan más de lo que suman.
Quienes realmente apoyamos y defendemos la minería desde hace 16 años queremos libre competencia, debates abiertos y oportunidades para todas las pymes de la provincia. La minería de Catamarca es un patrimonio social y económico demasiado grande para que unos pocos pretendan quedarse con el control de acceso.
El Esquiú.com