La nueva reserva se extiende de oeste a este, comenzando detrás del barrio Procrear, avanzando por la parte posterior del campus de la UNPA-UARG hasta su desembocadura en la Reserva Costera Urbana, en el sector de Río Chico. Al darle protección legal, las autoridades buscan asegurar que el área quede completamente libre de construcciones para permitir el drenaje natural del agua de lluvia.
El Lic. Germán Montero, Director Ejecutivo de Ambiente Sur, destacó que este logro es el resultado de un trabajo articulado que comenzó en 2024 ante el Concejo Deliberante. “Ante los eventos climáticos que venimos teniendo en la ciudad, es clave tener estas zonas protegidas. El Cañadón, sumado a las distintas lagunas, nos permite adaptarnos al cambio climático en pleno crecimiento urbano”, explicó.
Por su parte, Ezequiel Acevedo, Director de Gestión Ambiental del Municipio, calificó la medida como un hito relevante. «Constituye un refugio para especies locales de flora y fauna y compensa la pérdida de otros ambientes naturales por la expansión de la ciudad», señaló el funcionario.
Entre los objetivos principales de la normativa se destacan la conservación del paisaje de mesetas, la preservación del hábitat de aves que anidan en la zona, y el fomento de actividades educativas y sostenibles para que los vecinos puedan valorar y disfrutar de este nuevo espacio protegido