Franco Mignaco y Martín Rapanelli en la presentación del estudio «Oportunidades para la cadena de valor minera en Argentina”
La Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea (UE), presentaron el estudio técnico “Oportunidades para la cadena de valor minera en Argentina”. El informe expone un mapa detallado sobre la demanda proyectada, las brechas tecnológicas y las oportunidades operativas para el entramado proveedor local ante el despliegue de proyectos metalíferos y de litio.
La hoja de ruta sectorial busca consolidar un canal de abastecimiento competitivo en un escenario donde se prevén desembolsos por US$55.000 millones hacia comienzos de la próxima década. El análisis discrimina la evolución de los dos vectores principales de la minería metalífera y de elementos de transición energética en la Argentina.
Así, se proyectan inversiones ya anunciadas y en distintas etapas de implementacción por US$15.000 millones para el segmento del litio, con el objetivo de alcanzar una producción de 400.000 toneladas de LCE hacia 2030. Por otro lado, US$40.000 millones destinados al cobre, estimando una capacidad instalada teórica de 1,25 millones de toneladas, lo que demandará una fuerte base de soporte de ingeniería y obra civil.
El presidente de la UIA, Martín Rappallini, expresó en la apertura de la presentación que «será necesario trabajar en el desarrollo de proveedores con mucho diálogo de las empresas mineras y la cadena de valor para poder tener la mayor cantidad de empresas industriales argentinas, con la mayor productividad y eficiencia posible para estar a la altura de ese desafío del sector que va a crecer fuertemente».

El presidente de la CAEM, Roberto Cacciola, advirtió sobre la necesidad de «armar experiencia, capacitar recursos humanos y lograr consensos en esta nueva etapa». El directivo remarcó que «el trabajo de campo lo van a tener que hacer las empresas, y las provincias que tienen industrias para trabajar rápidamente en los clusters de energía y minería y convencer a quienes vienen a invertir de que tienen disponibilidad en el país».
Finalmente, el presidente del Departamento Minero de la UIA, Franco Mignacco, al citar como ejemplo a industria de servicis mineros de Australia, afirmó que «el verdadero valor agregado no solo está en los proyectos, sino también cuando alrededor de la minería se desarrolla una red competitiva de tecnología, servicio e ingeniería que puedan innovar y hacer crecer al sector».
Cómo venderle a las mineras durante la construcción y la operación
El trabajo de la UIA-CAEM aborda la estrategia de abastecimiento de las compañías operadoras que se segmenta a través de una estructura de cuatro anillos geográficos, bajo la premisa de que «sin territorio no hay minería». El primer anillo prioriza el área primaria de influencia directa del yacimiento, expandiéndose luego al resto de la provincia (segundo anillo) y al territorio de la Argentina (tercer anillo), dejando el resto del mundo y las importaciones como la última instancia de provisión.
Francisco Abramovich, jefe del Departamento Minero de la UIA, y Nadav Rajzman, Economista Jefe de la CAEM, explicaron que en los segmentos críticos, el proceso de adjudicación responde a sistemas de compras transparentes, auditables y completamente digitales, donde la competencia se dirime de forma global en materia de tecnología y estándares de calidad, pero intensiva a nivel local en lo que respecta a precio, logística, servicios de posventa y respuesta en tiempo real.
Durante la fase de desarrollo y montaje físico del yacimiento, las mineras delegan el gerenciamiento y la ejecución masiva en contratistas principales bajo la modalidad EPC (Ingeniería, Procura y Construcción). En esta instancia, la selección de proveedores está fuertemente condicionada por la exigencia de tecnologías validadas e internacionales, buscando soluciones probadas que reduzcan el riesgo de ejecución bajo la máxima de que «cada atraso cuesta millones».
En el encuentro se explicó que las presiones financieras son muy elevadas debido a los altos costos de capital (CAPEX) y los compromisos de deuda asumidos, lo que obliga a las empresas a agilizar la compra de materiales y el montaje para evitar sobrecostos financieros antes de alcanzar la etapa de generación de ingresos.
Al ingresar en el régimen de operación continua, el foco del abastecimiento cambia hacia la eficiencia de costos, el control de márgenes en mercados globales de precios internacionales y la continuidad permanente del suministro, sintetizado en el principio de que «el desafío es no parar nunca».

Las prioridades operativas exigen un esquema logístico bajo parámetros de just-in-time para consumibles críticos, reactivos químicos y repuestos, garantizando que el flujo de materiales e insumos no detenga la planta. La competitividad de los contratistas en esta fase ya no depende del volumen de obra civil, sino de su confiabilidad técnica, la disponibilidad de stock local, talleres de asistencia cercanos y el estricto cumplimiento de estándares internacionales auditables.
Oportunidades para la cadena de valor nacional, desafíos y brechas
El diagnóstico de base realizado por los equipos técnicos identificó una plataforma productiva diversa y preexistente en la Argentina, logrando relevar una oferta nacional concreta en 73 de los 91 rubros de demanda minera mapeados, distribuidos a lo largo de 16 provincias.
El estudio destaca que el país cuenta con activos industriales consolidados y empresas con experiencia en cadenas de valor de alta exigencia -como la industria nuclear, automotriz y de oil & gas– que poseen certificaciones internacionales y conocimiento territorial.
Este entramado demuestra capacidades inmediatas para cubrir la demanda de estructuras metálicas, tanques, módulos habitacionales, cemento, cableado eléctrico, indumentaria de seguridad y ciertos insumos químicos básicos.
Por el contrario, el semáforo de oportunidades detecta brechas operativas y segmentos críticos que carecen de oferta local en el corto plazo. Las principales ausencias se concentran en instrumental especializado de exploración, maquinaria de perforación, neumáticos OTR pesados y equipos móviles de gran porte como camiones de carga, excavadoras o bulldozers.
Las oportunidades de inserción para la industria local se diferencian según la etapa del proyecto minero, permitiendo a las empresas trazar un mapa de ruta claro para sus planes de negocios. En la fase de construcción, las ventajas competitivas de los proveedores locales radican en el conocimiento del terreno, los vínculos de confianza con las firmas de ingeniería y la capacidad de ofrecer servicios de instalación especializados con atención cercana al cliente, enfocados en obra civil, montajes y logística general.

En la etapa de operación, la proximidad geográfica de los proveedores argentinos se convierte en un vector clave, ya que permite ofrecer menores plazos de entrega (lead times) en comparación con competidores de Asia o Europa, optimizando los costos logísticos globales y garantizando un servicio posventa rápido mediante talleres en cercanía.
A pesar de estas ventajas de localización, el sector proveedor local enfrenta desafíos técnicos y de escala para consolidar su participación comercial. Las empresas locales deben adaptarse a altos requisitos en materia de calidad, seguridad, normativas ambientales y certificaciones específicas (como homologaciones en soldadura o materiales especiales bajo normas ASME, API o ISO).
La falta de economías de escala y las lógicas curvas de aprendizaje iniciales penalizan la competitividad en precios frente a la oferta internacional, a lo que se suma la dificultad para acceder a información técnica de los fabricantes globales (OEM) para la provisión de partes de repuesto y mantenimiento de alta complejidad.
Para superar estas limitaciones, el estudio concluye que el desarrollo de la cadena de valor no ocurrirá de forma automática, sino que requerirá una estrategia planificada de coordinación entre la oferta y la demanda para anticipar cronogramas y especificaciones técnicas. Es indispensable estructurar esquemas de financiamiento competitivo que apalanquen las inversiones de las pymes y promover la integración temprana entre las compañías mineras y los proveedores industriales.