La sede de la Unión Industrial Argentina (UIA) fue escenario este miércoles, previo al Día del Proveedor Minero, del encuentro “Oportunidades para la cadena de valor minera en Argentina”, una jornada que reunió a representantes de la industria, empresas mineras y especialistas para debatir el potencial de integración de proveedores nacionales en uno de los sectores con mayores perspectivas de crecimiento del país.
Del evento participaron el presidente de la UIA, Martín Rapallini; el presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), Roberto Cacciola; y el presidente del Departamento Minero de la UIA, Franco Mignacco, entre otros referentes del sector.
Durante la presentación se expusieron los principales resultados del estudio desarrollado en 2025 entre UIA, CAEM y el BID, denominado “Estudio de base sobre potencialidades de desarrollo de proveedores en el sector minero de Argentina”, cuyo objetivo fue generar una base de diálogo para la cadena de valor minera y analizar oportunidades de inserción y brechas existentes.
Proyecciones millonarias para litio y cobre
Uno de los ejes centrales del encuentro fueron las proyecciones de crecimiento de la minería argentina en litio y cobre durante la próxima década.
En el segmento del litio, el informe proyectó inversiones por USD 15.000 millones y una producción estimada de 400.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE). Entre los proyectos mencionados aparecen Rincón, Fénix, Sal de Oro, Sal de Vida, Exar y Kachi, entre otros.
Para el cobre, las proyecciones son aún mayores: inversiones por USD 40.000 millones y una producción estimada en 1,25 millones de toneladas de cobre fino hacia 2040. Entre los desarrollos incluidos figuran Taca Taca, Los Azules, MARA, El Pachón y los proyectos de Vicuña.
La minería demandará infraestructura, energía y servicios
El trabajo presentado detalló el fuerte impacto que tendrá el crecimiento minero sobre la demanda de bienes y servicios industriales.
En etapa de construcción, se estimó una demanda anual de 200.000 metros cúbicos de hormigón, 45.000 toneladas de acero estructural, 7 millones de metros cúbicos de movimiento de suelos y 300 kilómetros de tuberías. También se prevé la necesidad de 6.000 módulos habitacionales por año para campamentos mineros.
En materia energética, las proyecciones incluyen consumos de 20 MW continuos de electricidad y 40 millones de litros de diésel anuales durante la construcción. Además, se anticipa una fuerte demanda de maquinaria pesada, bombas de salmuera, molinos SAG y equipos especializados.
En la etapa operativa, la magnitud del consumo escala significativamente. El informe proyecta requerimientos de 2 GW continuos de electricidad, 1.000 millones de Nm³ de gas natural y 470 millones de litros de diésel por año. También se destacan demandas de cal, soda ash, ácido sulfúrico, explosivos, neumáticos OTR y servicios de mantenimiento industrial.
Cómo compran las mineras y qué oportunidades tienen los proveedores
Durante la presentación se explicó que las compañías mineras trabajan bajo un esquema de “anillos geográficos”, priorizando primero proveedores del área de influencia directa, luego del resto de la provincia, posteriormente del país y finalmente importaciones. El criterio fue resumido bajo el concepto: “Sin territorio no hay minería”.
El documento también diferenció las dinámicas de compra en construcción y operación. En construcción, las mineras priorizan cumplimiento de plazos, confiabilidad y experiencia técnica debido al alto costo de los retrasos. “Cada atraso cuesta millones”, remarca la presentación.
En operación, en cambio, la prioridad pasa por el abastecimiento continuo, la eficiencia y la capacidad de respuesta. Allí cobran mayor relevancia los proveedores cercanos, los servicios posventa y la logística just-in-time.
Entre las oportunidades detectadas para la industria nacional aparecen la obra civil, ingeniería, montajes electromecánicos, campamentos, logística, reactivos químicos, mantenimiento mecánico y servicios técnicos.
Las brechas que aún enfrenta la industria argentina
El relevamiento identificó oferta nacional en 73 de los 91 rubros de demanda minera analizados, distribuidos en 16 jurisdicciones del país. El estudio destacó capacidades locales en ingeniería, metalmecánica, químicos básicos, logística, mantenimiento y piping, además de empresas con experiencia previa en sectores como oil & gas, nuclear y automotriz.
Sin embargo, también se señalaron importantes brechas en equipamiento especializado, maquinaria pesada, equipos críticos de planta, químicos específicos, explosivos y neumáticos OTR, segmentos donde predominan proveedores internacionales.
El informe además advirtió sobre desafíos vinculados a certificaciones, homologaciones, competitividad de costos, escalas de producción y coordinación entre oferta y demanda.
Cacciola: “La industria argentina tiene que ser un actor central”
En ese contexto, Roberto Cacciola destacó que el desarrollo de proveedores mineros requiere tiempo, inversión y articulación entre múltiples actores.
El titular de CAEM remarcó que el fortalecimiento de proveedores locales implica generar experiencia, capacitar recursos humanos y construir consensos entre empresas, provincias y clústeres productivos para consolidar estándares internacionales y atraer inversiones.
Además, subrayó que la integración de la industria nacional será determinante para la consolidación de la minería en el país: “Para que la minería se instale definitivamente, la industria argentina tiene que ser un actor central”.
Un debate estratégico para provincias mineras
La jornada dejó en evidencia que el crecimiento proyectado para el litio y el cobre abre una oportunidad histórica para provincias mineras como Salta, Catamarca, Jujuy y San Juan, no solo por las inversiones previstas sino también por el potencial de desarrollo industrial asociado.
Las conclusiones del estudio remarcaron que una cadena de valor sólida es también un factor de competitividad para las propias compañías mineras y que será necesario avanzar en una mayor coordinación interprovincial para reducir la fragmentación productiva y complementar capacidades entre regiones.