La compañía alertó sobre problemas para cubrir puestos especializados en minería a cielo abierto, mantenimiento, maquinaria pesada, procesos y lixiviación. El diagnóstico impone invertir en formar talento minero.
El planteo se da en un momento de fuerte expectativa para San Juan, una provincia que busca consolidarse como uno de los principales polos mineros del país, tanto por su actividad aurífera actual como por el desarrollo de nuevos proyectos de cobre. En ese escenario, la disponibilidad de trabajadores calificados empieza a ser un factor tan estratégico como la inversión, la infraestructura o la licencia social.
La experiencia de Veladero, una de las operaciones mineras más importantes de la provincia, muestra la demanda permanente de perfiles vinculados a operación, mantenimiento, ingeniería, seguridad, ambiente y servicios especializados. Pero el crecimiento proyectado para la minería sanjuanina podría ampliar esa necesidad en los próximos años y tensionar aún más el mercado laboral.
El problema no se limita a una empresa. La expansión minera argentina, especialmente en cobre y litio, está generando una competencia creciente por técnicos, operadores, supervisores, ingenieros y trabajadores con experiencia en faenas de gran escala. Para las provincias mineras, el desafío será articular educación técnica, universidades, centros de formación, empresas y proveedores para anticiparse a esa demanda.
La advertencia de Barrick también abre una discusión clave para el desarrollo local. Si la formación de recursos humanos no avanza al mismo ritmo que los proyectos, parte de las oportunidades laborales podría quedar fuera de las comunidades y provincias donde se desarrolla la actividad. Por eso, la capacitación técnica aparece como una condición central para que la minería genere empleo local de calidad y fortalezca su cadena de valor