El litio argentino metió tres salares entre los gigantes que abastecen al mundo

Cauchari-Olaroz, Olaroz y Hombre Muerto quedaron dentro del ranking global que concentra la producción necesaria para autos eléctricos y baterías.

Las baterías que alimentan autos eléctricos, sistemas de almacenamiento energético y parte de la industria tecnológica mundial dependen cada vez más de un mapa reducido de minas y salares. Dentro de ese circuito aparecen tres proyectos ubicados en el norte argentino, que lograron entrar entre las diez operaciones de litio más relevantes del planeta según un ranking internacional elaborado por Mining.com.au.

La presencia argentina dentro de esa lista no quedó vinculada solamente al volumen de producción. También pesaron la capacidad instalada, las reservas disponibles y la posibilidad de sostener suministro de litio grado batería en un mercado que crece al ritmo de la transición energética. Los proyectos incluidos pertenecen a Jujuy, Catamarca y Salta, provincias que concentran gran parte del potencial del denominado Triángulo del Litio.

El caso más destacado para la Argentina fue el de Cauchari-Olaroz, ubicado en el séptimo lugar del ranking global. La operación, desarrollada por Lithium Argentina y Ganfeng Lithium, fue considerada un punto de inflexión para la actividad minera nacional por tratarse del proyecto de litio más grande que ingresó en funcionamiento en el país en más de veinte años. La planta posee una capacidad nominal de 40 mil toneladas anuales de carbonato de litio de calidad batería.

El informe internacional colocó además al Salar de Olaroz, operado por Rio Tinto en Jujuy, dentro de los diez proyectos más importantes del planeta. La operación aparece reconocida por su continuidad productiva y por haber alcanzado una capacidad anual cercana a las 42.500 toneladas de carbonato de litio equivalente después de la expansión conocida como Etapa 2. El documento también remarcó la complejidad técnica que implica sostener producción de salmuera a gran escala con calidad apta para baterías.

El tercer proyecto argentino incluido fue el Salar del Hombre Muerto (Fénix), un complejo histórico ubicado entre Catamarca y Salta. Bajo operación de Rio Tinto, el yacimiento quedó señalado como uno de los pioneros en la extracción moderna de litio en salmuera dentro del país. Su producción actual y los proyectos asociados en la misma región lo convirtieron en una pieza relevante para el abastecimiento total del Triángulo del Litio sudamericano.

La lista global sigue encabezada por Australia, que domina el negocio a partir de grandes explotaciones de roca dura. La mina de Greenbushes, en Australia Occidental, quedó ubicada en el primer puesto gracias a una producción anual cercana a 1,48 millones de toneladas de concentrado de espodumena y una ley mineral superior al 2%, considerada excepcional dentro del sector.

Chile también mantuvo una presencia dominante dentro del ranking mediante el Salar de Atacama, donde operan SQM y Albemarle en concesiones distintas. Entre ambas sostienen buena parte de la producción chilena de litio y alimentan una de las redes industriales más importantes del mercado químico ligado a las baterías. La operación de SQM extrajo durante 2024 alrededor de 201 mil toneladas de carbonato de litio equivalente.

China apareció representada por el distrito de Yichun, en la provincia de Jiangxi, donde el litio se extrae desde lepidolita y no desde espodumena o salmuera como ocurre en la mayoría de los proyectos líderes. Ese dato resultó relevante porque expuso que el abastecimiento global ya no depende exclusivamente de un único tipo de explotación minera.

La concentración geográfica de estas operaciones quedó marcada como uno de los principales puntos de preocupación para las potencias occidentales. Australia, Chile, Argentina y China dominan gran parte del suministro mundial y eso empuja a distintos gobiernos a buscar nuevas fuentes de extracción en África y Norteamérica para reducir dependencia.

El crecimiento de los proyectos argentinos ocurre además en paralelo al aumento de demanda de litio para electromovilidad y almacenamiento energético. Ese escenario mantiene al norte del país dentro de una disputa global por recursos estratégicos, donde la capacidad de producción y las reservas disponibles empiezan a pesar tanto como el petróleo o el gas en otras etapas de la economía mundial

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