En el acto por el 25 de Mayo, el intendente defendió las políticas de seguridad aplicadas, reivindicó la autonomía y ratificó el rumbo de crecimiento de la ciudad: «No vamos a aflojar”.
“Pero fuimos dignos hijos de esta tierra: no nos rendimos”, remarcó el jefe municipal, al tiempo que valoró el trabajo conjunto entre los distintos poderes y niveles del Estado: “Tomamos una decisión firme: dar batalla sin descanso contra la pus que nos invadía. No descansar hasta pacificar Rosario. Hasta que gane la gente buena”.
En ese marco, defendió las políticas de control territorial con mayor presencia policial, el endurecimiento de controles penitenciarios y, especialmente, la urbanización de barrios. “Cambiamos el terror por la valentía y la ley. Un plan invocando nuestra bandera, modificando leyes, urbanizando barrios y barriendo la corrupción de jueces indignos de su investidura”, señaló.
“Pacificar una ciudad es moverla”, destacó Javkín y afirmó que hoy Rosario volvió “a construir, crear y crecer”. Y apuntó: “No es casual que hoy, cuando Rosario se levantó y volvió a hacer obra, veamos a los mismos que se escondían cuando la cosa estaba brava, oponerse a la pujanza de la ciudad”.
“Quiero decirles que no nos van a parar. No van a llevarnos de nuevo a la quietud y al miedo. Ya no pueden lastimar a Rosario. Frenarnos sería abrirle otra vez la puerta a la inacción, que es lo que necesitan los violentos para salir de sus madrigueras. No se lo vamos a permitir. No van a detener ni la grandeza ni el progreso de Rosario”, resaltó el mandatario.
“Nadie sana yendo para atrás. Se sana yendo para adelante. Se sana haciendo obras en los barrios, llenando las plazas y los parques de familias, pasando tiempo con los abuelos, hablando con los chicos. Se sana no aflojando contra el delito, se sana con firmeza y nuevos instrumentos para ser más efectivos”, dijo Javkin, y afirmó: “Somos una ciudad de más de un millón de gente buena que eligió sanar, que todos los días elige ir hacia adelante”.
“Dijimos que íbamos a poner a Rosario bien arriba. Y hacia ahí vamos, con las manitos bien limpias y el corazón abierto, para que cuando nombren a Rosario lo hagan con admiración, cariño y sobre todo, con respeto. No vamos a aflojar”, completó el titular del Ejecutivo local.
Sobre el final de su discurso, el intendente retomó el tono federal del mensaje y reclamó un país “que apueste por producir, exportar y crecer”, además de cuestionar las decisiones tomadas “lejos de las realidades” de las ciudades y provincias del interior.
“Como aquel 25 frente al Cabildo, los ciudadanos nos juntamos y decimos bien fuerte que no habrá poder sobre la tierra que frene la voluntad de un pueblo de ser más grande, más bueno y más libre”, concluyó.