Los senadores Soledad Blas (Belén), Guillermo Ferreyra (FME) e incluso el radical Rodolfo Santillán (Ancasti) respaldaron la iniciativa. «Es una gran oportunidad», coincidieron.
“En comisión hemos ido hablando con todos los senadores. Respetamos todas las opiniones, pero estamos convencidos de que este acuerdo no relega soberanía”, enfatizó. Blas agregó que “no podemos dejar de pasar oportunidades de desarrollo para la Puna catamarqueña. Para todo el departamento Belén, la actividad minera es una gran posibilidad”.
El oficialismo cerró filas en torno a la defensa del convenio, destacando que se trata de una oportunidad histórica para potenciar la minería en la región y generar beneficios sociales y económicos.
La postura mayoritaria fue clara: avanzar en el desarrollo del proyecto sin que ello implique una cesión de soberanía, ya que la definición territorial corresponde al Congreso de la Nación.
En ese marco, la voz del radical Rodolfo Santillán se sumó al respaldo. “Mi voto fue positivo porque yo entiendo que es una gran oportunidad que se está generando”, aseguró el legislador. Reconoció que el proyecto se ubica en un límite difuso entre Catamarca y Salta, pero aclaró: “Más allá del problema limítrofe, que se apruebe esto no significa que vaya a favorecer a una u otra, porque eso lo define el Senado de la Nación”.
Santillán recordó un cruce reciente con representantes salteños en el Norte Grande, donde un legislador de la vecina provincia manifestó su desacuerdo por la distribución de beneficios. “Nos dijo que nosotros nos estaríamos llevando un 50% que le correspondería a Salta. Yo le respondí que estamos en la misma posición, pero que eso no lo definimos nosotros.
Veo razonable aprobar el proyecto porque si no, vamos a desaprovechar una gran oportunidad. Este yacimiento traerá mucha mano de obra, inversión y es una zona muy fructífera para hacer minería”, sostuvo.
La sanción definitiva del convenio dejó en claro que, pese a las diferencias iniciales, el oficialismo logró consolidar una postura común en defensa del proyecto Diablillos-Plata. La abstención de Soriano quedó como un gesto aislado frente a la mayoría que acompañó la iniciativa, y el respaldo opositor de Santillán reforzó la idea de que la minería es vista como una política de Estado para el desarrollo de Catamarca.
El acuerdo establece que los ingresos se dividirán en partes iguales entre Catamarca y Salta, en tanto se mantenga la indefinición territorial. Una vez que el Congreso resuelva la cuestión limítrofe, el convenio perderá relevancia.
Mientras tanto, la expectativa se centra en el impacto que puede generar la explotación de Diablillos