Por: Extremo Minero
Distintos sectores de la comunidad comienzan a coincidir en una misma inquietud: el desarrollo económico local no refleja la magnitud de la actividad minera de la región
Durante esta semana se observó una intensa actividad de encuentros y reuniones entre cámaras empresariales, funcionarios municipales, representantes de la Sociedad Rural y otras entidades vinculadas a la actividad minera en Puerto Deseado.
Y aunque los sectores representan intereses distintos, la preocupación que aparece es prácticamente la misma.
Existe un diagnóstico creciente de que la actividad minera que desarrolla Pan American Silver no estaría logrando impulsar de manera profunda la actividad económica local ni generar un impacto proporcional al volumen de recursos que se extraen.
Por un lado, los superficiarios rurales manifiestan preocupación por las condiciones bajo las cuales se ocupan campos para exploración o explotación minera. Señalan que en muchos casos se ofrecen cánones considerados bajos en comparación con estándares internacionales, mientras algunas propiedades permanecen intervenidas o condicionadas durante largos períodos sin inversiones concretas o desarrollo efectivo de proyectos.
Desde el sector comercial también crece la inquietud por el bajo nivel de compras e inversiones que impactan verdaderamente en Puerto Deseado. La percepción es que gran parte del movimiento económico vinculado a la minería y sus principales contratistas se realizaría fuera de la localidad, limitando el efecto multiplicador que la actividad debería generar sobre el comercio y los servicios locales.
En la propia comunidad comienza a percibirse con claridad cierta desaceleración económica: calles con menor movimiento, comercios vacíos y una actividad comercial que no refleja la magnitud de los recursos que se extraen de la región.
El cuestionamiento que empieza a instalarse es que, si bien las operadoras ocupan proveedores de Puerto Deseado, la actividad no estaría logrando generar ese “derrame” a pequeña escala que permita dinamizar la economía cotidiana de la localidad y sostener el crecimiento del tejido económico local.
A esto se suma la preocupación de proveedores de la actividad respecto a los mecanismos utilizados en algunas adjudicaciones recientes, donde comienzan a aparecer dudas sobre la existencia de variables que podrían exceder criterios tradicionales como eficiencia, capacidad técnica, antecedentes o performance operativa de los oferentes.
Según expresan algunos actores del sector, esto podría terminar condicionando decisiones de contratación y distorsionando mecanismos que deberían ser previsibles y transparentes, generando potenciales desventajas para proveedores locales que invierten, compran en la comunidad y sostienen empleo santacruceño.
El planteo de fondo empieza a repetirse en distintos sectores de Puerto Deseado:
La minería extrae recursos, pero la localidad no logra consolidar un crecimiento económico acorde al volumen de actividad que se desarrolla en la región.
No aparece el derrame esperado.
No se observa una expansión sostenida del entramado económico local.
Y cada vez más actores comienzan a preguntarse qué tipo de desarrollo está dejando realmente la actividad minera en Puerto Deseado.
Frente a este escenario, distintas entidades comenzaron a coincidir en la necesidad de alinear objetivos y construir espacios de trabajo conjuntos que permitan elaborar un plan de acción mancomunado junto a las empresas del sector para revertir esta situación.
La intención es avanzar en propuestas orientadas a lograr un mayor impacto de la actividad minera sobre la economía de Puerto Deseado, fortaleciendo la participación local, el desarrollo de proveedores, el movimiento comercial y la generación de oportunidades de valor para los vecinos y comercios de la comunidad.
La preocupación ya no surge solamente desde un sector puntual.
Empieza a convertirse en una inquietud transversal dentro de Puerto Deseado.
La minería siempre deja una huella.
Y hoy, en la comunidad de Puerto Deseado ya empieza a crecer una pregunta de fondo:
¿cuál va a ser la huella que quede cuando la minería ya no esté?
Esta inquietud, que comienza a instalarse en distintos sectores, es si Puerto Deseado está avanzando hacia un escenario similar al que dejó Manantial Espejo: recursos que se extraen durante años, pero sin lograr consolidar un desarrollo económico sostenible capaz de permanecer una vez finalizada la actividad