La crisis golpea a los Valles Calchaquíes: “No hay turismo y el consumo está destruido”

La crisis golpea a los Valles Calchaquíes: “No hay turismo y el consumo está destruido”

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El intendente de Seclantás, Mauricio Abán, aseguró que la temporada fue “durísima” y que la ocupación hotelera cayó al 30% o 40%, salvo en fines de semana con eventos. También alertó por la baja del consumo: “No hay plata en el bolsillo”.

Ivana Chañi

El turismo, una de las principales apuestas económicas de los Valles Calchaquíes, atraviesa un momento crítico. En Seclantás, el intendente Mauricio Abán advirtió, en Pelo y Barba por Aries, que la caída de visitantes impacta directamente en hoteles, gastronómicos, comercios, artesanos y prestadores locales.

Abán sostuvo que el municipio está ubicado en “el corredor turístico más importante que tiene Salta”, pero reconoció que la actividad no logra repuntar pese al trabajo realizado en los últimos años.

El jefe comunal recordó que Seclantás fue declarado Lugar Mágico, reconocido por ley como Capital Provincial del Poncho y que se realizaron mejoras vinculadas al Corredor de los Artesanos, el viacrucis y la puesta en valor del pueblo.

Sin embargo, fue tajante al describir la situación actual:

“El problema es que no hay turismo, esa es la realidad”.

Según precisó, la última temporada de verano fue “durísima” y, salvo durante el Festival del Seclanteño, la ocupación hotelera se mantuvo entre el 30% y el 40%.

Abán señaló que la caída no comenzó ahora, sino que ya se sintió durante 2025. En ese marco, indicó que el municipio intenta impulsar promociones junto al sector privado y generar actividades como concursos gastronómicos o festivales, aunque aclaró que esa estrategia tiene un límite.

“No podemos estar haciendo todos los fines de semana festivales, porque no hay bolsillo que aguante”, afirmó.

El intendente también vinculó la baja del turismo con la pérdida de poder adquisitivo. Según relató, comerciantes locales le contaron que el pasado 1 de mayo, una fecha que históricamente generaba ventas de carne, bebidas y alimentos, el movimiento fue mucho menor al esperado.

“Es tristísimo”, expresó Abán, al describir que muchos vecinos prefirieron trasladarse a una fiesta patronal cercana para comer algo más económico antes que comprar para reunirse en sus casas.

Para el jefe comunal, el diagnóstico es claro: aunque se hable de una inflación más baja, el problema en los pueblos del interior es la falta de consumo. “No hay plata en el bolsillo”, resumió

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