En la Puna salteña comenzó a sentirse un fuerte malestar por la caída en la contratación de mano de obra local y de proveedores de la zona.
Sin embargo, hoy el reclamo es otro: cada vez hay menos vecinos adentro del sistema.
«Mucha gente fue quedando afuera»
Villanueva explicó que la situación se repite en distintos puntos de la Puna, no solamente en Tolar Grande.
Al recorrer San Antonio de los Cobres, Olacapato, Pocitos y Pastos Grandes, el panorama empieza a mostrar una misma postal: personas que alguna vez lograron entrar a trabajar en minería pero con el tiempo fueron desplazadas, y otras que directamente nunca consiguieron una oportunidad.
Según lo publicado por FM Aries, algo similar ocurre con empresas de servicios del departamento, que fueron reemplazadas por firmas traídas desde otras provincias o incluso desde otros puntos del país.
Es decir, mientras la actividad minera sigue moviendo millones, una parte importante de ese circuito económico ya no estaría quedando en manos puneñas.
Y ahí aparece el foco del conflicto.
Victoria Alvarez Periodista y redactora de Que Pasa Salta. Lic. en Comunicación.