Uranio en Chubut: Tras la aprobación de exploración en «Laguna Salada», que se sabe del proyecto

Uranio en Chubut: Tras la aprobación de exploración en «Laguna Salada», que se sabe del proyecto
La propia compañía Jaguar Uranium Corp. destacó en un comunicado que la aprobación del Estudio de Impacto Amabiental en Chubut se obtuvo ‘antes de lo previsto’. ¿Que se sabe de ese Estudio de Impacto y donde está publicado? ¿Dónde se encuentra la Laguna Salada en cuestión y de que se trata el avance minero canadiense?

La aprobación de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) a la firma Jaguar Uranium Corp. por parte del Gobierno de Chubut se produjo el mes pasado, casi al tiempo que comenzaba nada menos que una guerra internacional con el enriquecimiento de uranio como tema central, en tren de temas radioctivos. Más allá del anuncio de rigor en Chubut, poco se difundió oficialmente sobre el proceso, los riesgos potenciales y el destino final de una exploración que se supone pretenderá continuar con la factibilidad de explotación, a menos que se trate de otro activo para convertirse en negocio financiero sin siquiera mover una roca o de prácticas de ‘enjuague’ multinacional con costosas exploraciones en sitios remotos e inaccesibles que no pasarán a mas de eso.

Las primeras confusiones se dieron con algunas publicaciones que ubicaban el proyecto con bastante confusión en el mapa de Chubut. Es que el comienzo de una avanzada minera de esta envergadura no podía estar exenta de grandes ‘zonas grises’ y entre ellas, además de la falta de difusión del Estudio de Impacto, resultó que en Chubut hay más de cinco ‘Lagunas Saladas’.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resulta que para más precisiones, la exploración de uranio que se autorizó en Laguna Salada se localiza en la Meseta Central de Chubut, aproximadamente a unos 230 km al oeste-noroeste de Comodoro Rivadavia y al sur de Trelew (270) y Las Plumas.

No es un tema menor que se sitúa en la cuenca del Río Chico (foto central), a pocos kilómetros de la Ruta Provincial 25, dentro del departamento Mártires y próximo a Paso de Indios.

El Río Chico, se extiende en épocas de escurrimiento hacia el nordeste y alimenta el embalse del Dique Florentino Ameghino, formando así la segunda cuenca hídrica de importancia en la provincia, e impactando de plano en el agua que consumen las localidades del VIRCH.


La ‘exploración’ que realizará la empresa reconfirmará parte de lo que ya se sabe: Laguna Salada es un yacimiento de uranio y vanadio de tipo «caliche» (sedimentario) y de fácil acceso cercano a la superficie. 

Desde la empresa sostuvieron que Laguna Salada,  representa un objetivo de exploración y desarrollo a gran escala, con mineralización cercana a la superficie. Tras la autorización, la compañía avanza con la “Fase 1”, financiada luego de una oferta pública inicial (IPO) por 25 millones de dólares realizada a comienzos de este año, según confirmó M&D.

Teoricamente los movimientos ‘exploratorios’ emandarían la instalción de un campamento y un despliegue interesante de diferentes proveedores de servicios, que entusiasma desde marzo sobre todo a la alicaída econompia trelewense y a la mano de obra ociosa en Comodoro.

El director ejecutivo de la compañía, Steven Gold (Esteban Oro), calificó la obtención del permiso destacó la actuación del Gobierno provincial y del Ministerio de Ambiente en el proceso de evaluación:

“La pronta obtención del permiso de EIA sienta las bases de nuestra estrategia de exploración acelerada en Laguna Salada y permite a Jaguar avanzar rápidamente hacia la siguiente fase de trabajo”, señaló el ejecutivo según reportó ADNS

Qué habilita el permiso ambiental

Con la EIA aprobada -y previa presentación del plan de trabajo correspondiente- la firma queda habilitada para desarrollar las principales actividades de exploración, entre ellas:

  • Estudios geofísicos
  • Muestreos de superficie
  • Excavación de zanjas y construcción de caminos de acceso
  • Perforaciones exploratorias e instalación de campamentos.

Se trata de una instancia exploratoria y no de explotación, aunque el avance del proyecto vuelve a colocar en agenda el debate sobre el desarrollo minero en la provincia, particularmente en torno al uranio, un mineral estratégico vinculado a la industria nuclear.

Voces a favor y en contra

Para algunos, el proceso de minería de uranio se asemejaría a la recuperación secundaria en petróleo. Con esto, en la zona sur, donde el petróleo a dado para vivir más allá del impacto ambiental, sería ‘casi inofensivo’

Según declaraciones del geólogo Gerardo Cladera, presidente de la Cámara de Proveedores y Empresarios Mineros, el uranio podría explotarse sin contradecir la Ley 5001, ya que existen métodos que no utilizan cianuro ni implican minería metalífera a cielo abierto. En particular, describió un sistema de extracción por soluciones -similar al aplicado en Kazajistán- que consiste en perforaciones para extraer agua mineralizada, procesarla en superficie y reinyectarla al subsuelo.

En declaraciones a ADNS, el geólogo comparó esa técnica -que no detalló exactamente- con los esquemas de recuperación secundaria y terciaria en la industria petrolera, una analogía pensada para explicar su funcionamiento en una provincia con fuerte tradición hidrocarburífera. Además, planteó que los recursos estimados permitirían no solo abastecer el sistema nuclear argentino, sino también generar saldos exportables.

Lo que se conoce hasta ahora de la extracción de uranio de superficie se realiza principalmente mediante minería a cielo abierto, removiendo la roca estéril. Luego el material extraído se tritura y pasa por un proceso de lixiviación (ácida o alcalina) para disolver el uranio, produciendo finalmente un concentrado sólido conocido como yellowcake.

La extracción de uranio en Kazajistán – el ejemplo reportado por el geólogo Cladera- se realiza predominantemente mediante lixiviación in situ (ISR). Esta técnica inyecta soluciones químicas (ácido sulfúrico o carbonato) a través de pozos para disolver el mineral bajo tierra, bombeando luego la solución enriquecida a la superficie.

Sin embargo, el proceso no es tan amigable como se ‘vende’. La extracción de uranio en Kazajistán, aunque es una actividad económica fundamental para el país (que posee el 12 % de las reservas mundiales y es un gran productor), ha generado una contaminación ambiental significativa, especialmente en las regiones del norte y este, acumulando aproximadamente 200 millones de toneladas de residuos radiactivos a lo largo de décadas de actividad minera.

Sobre todo porque la minería superficial libera polvo contaminado y radón, un gas radiactivo natural, que se dispersan en el aire, produciendo contaminación de aguas subterráneas, contaminación de suelos y agua con residuos de uranio, incluyendo torio y radio, que contaminan tierras de cultivo y ríos. Eventuales inundaciones, fuertes vientos y otro tipo de eventos naturales potencian los riesgos de las explotaciones de uranio y de ello hay muestras tanto en Kazajistán como en otros países con experiencia en esta minería con grave impacto en la Salud Pública, donde la población que puede sufrir exposición a largo plazo, con riesgos como la nefrotoxicidad debido a la ingestión de uranio, que actúa como metal pesado.

Qué dice la 5001 y porque se le dicen «NO a la Mina» de Uranio

La Ley 5001 (actualmente Ley XVII N° 68) en Chubut prohíbe la minería metalífera a cielo abierto y el uso de cianuro, métodos necesarios para la explotación de los principales yacimientos de uranio, como el de Cerro Solo, debido a los altos riesgos ambientales y la falta de licencia social. La norma protege los recursos hídricos de la radioactividad posible en una provincia árida y con estres hídrico creciente.

La minería de uranio comúnmente implica la explotación a cielo abierto (open pit), que está taxativamente prohibida por la ley 5001 en Chubut.

Según detalla en un avanzado informe Agustín Paz, investigador del CONICET en un artículo publicado por UNSAM, entre la resistencia a la minería de Uranio en Chubut «destacan argumentos vinculados a la minería a cielo abierto, así como los que advierten sobre la posibilidad de contaminación de sitios como resultado de procesos de lixiviación, utilización de grandes cantidades de agua, impactos en flora y fauna nativa, reconfiguración de los territorios, impactos en economías o formas de vida locales (Svampa y Antonelli, 2009; Wagner y Walter, 2020). Empero, las actividades vinculadas a la extracción y tratamiento del uranio han sido también cuestionadas a partir de la presentación de argumentos más específicos, que ponen el foco tanto en las características químicas como radioactivas que presenta este elemento. Reparando en las particularidades de los cuestionamientos a la minería de uranio (revisando especialmente lo registrado en África, Australia y Estados Unidos), Hecht (2012)”.

Pese a esto, ya existen varios avances exploratorios en la Provincia y presentaciones de Estudios de Impacto Ambiental desde 2023 a la actualidad, además del que ahora fue autorizado en Laguna Salada. (Ver IIA-Prospeccion-PERDIDO-FINAL-1 y Piche-SA-IIA-Sierra-Cuadrada-Rev07 )

Por ahora lo único que es un dato de la realidad es que la gestión de Ignacio Torres le autorizó a la empresa canadiense, avanzar con «tareas de exploración» en el proyecto Laguna Salada, en la porción denominada “Guanaco” del activo. Un dato no menor, considerando el desastre que generó el ultimo intento de zonificación minera, derivando en una Provincia literalmente incendiada, una sociedad traumatizada, y una gestión fulminada políticamente como la de Arcioni en 2021.

A muy poco de esos terribles sucesos, que Jaguar Uranium Corp. logre ahora avanzar sobre el Uranio chubutense y la Ley 5001 se puede considerar toda una excepcionalidad y hasta un logro, aunque también una peligrosa jugada política, a menos de un año de elecciones, y con la sombra de aquella ‘maldición minera’ que siempre sobrevuela tras la ‘fiebre del oro’ en 2003, que terminó convirtiendo en ‘zona de sacrificio’ al radicalismo y autoproscribiendo al último gobierno ‘nada’ peronista que tuvo la Provincia. Habrá que ver…

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