En el marco del ciclo «Hablemos de lo que viene», organizado por El Tribuno, el exsubsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, Mario Capello, expuso este jueves en el Centro de Convenciones de Limache sobre los factores que condicionan la llegada de inversiones al sector. Bajo el título «Competitividad y confianza para que lleguen las inversiones», el especialista analizó el desempeño histórico de la minería en la Argentina, el escenario internacional de los minerales críticos y las condiciones necesarias para desarrollar proyectos, con foco en el cobre como recurso estratégico.
Con una mirada histórica, Capello planteó que para entender el futuro del sector es imprescindible revisar el pasado. «Para hablar de lo que viene, una muestra de inteligencia es tratar de comprender de dónde venimos», sostuvo al inicio de su exposición. En ese recorrido, afirmó que la Argentina no logró capitalizar su riqueza mineral a lo largo de más de dos siglos de historia, a pesar de contar con recursos de alto valor estratégico.
El expositor recordó que ya en 1813, durante la Asamblea General Constituyente, se impulsaron normas para fomentar la minería, en lo que definió como un antecedente de los actuales regímenes de incentivo a la inversión. Sin embargo, consideró que esa visión inicial no logró sostenerse en el tiempo.
Capello cuestionó el modelo productivo histórico del país, centrado en la actividad agropecuaria, y advirtió que esa mirada parcial limitó el desarrollo de otras áreas. «Ningún país desarrollado renunció a aprovechar sus recursos naturales», afirmó, al comparar el desempeño argentino con el de economías como Chile, Australia o Canadá.
En ese sentido, destacó el contraste con el país vecino: mientras que solo el complejo minero chileno exportó el año pasado unos 63.000 millones de dólares, las exportaciones agrícolas argentinas alcanzaron cerca de 39.000 millones.
El cobre, clave
Uno de los ejes centrales de la exposición fue el rol del cobre en la economía global. Capello subrayó que la demanda del metal crecerá de manera exponencial en las próximas décadas, impulsada por la transición energética.
Según datos citados del Servicio Geológico de Estados Unidos, en los próximos 20 años el mundo demandará una cantidad de cobre equivalente a la consumida en toda la historia de la humanidad hasta 2022. En ese escenario, aseguró que la Argentina tiene una oportunidad concreta: el país concentra cerca del 7% de las reservas mundiales del mineral.
De haberse desarrollado plenamente ese potencial, estimó, la Argentina podría ubicarse entre los principales productores globales, con más de un millón de toneladas anuales de cobre fino.
Para Capello, el principal desafío no es geológico sino económico e institucional. «Todo esto se va a completar si llegan las inversiones», remarcó. En ese punto, sintetizó su planteo en dos conceptos: «la C de competitividad y la C de confianza».
El exfuncionario sostuvo que la llegada de capitales depende de condiciones claras y previsibles, y señaló que la Argentina compite con otros países que también buscan atraer inversiones mineras, como el Congo o Zambia