GONZALO MAURO DE LA HOZ, PROFESOR, INVESTIGADOR, DOCTOR EN GEOLOGÍA DE LA UNSA.
En un contexto global atravesado por la demanda de minerales estratégicos, las tierras raras se posicionan como insumos clave para la tecnología y la transición energética. Sobre este eje disertará el doctor en Geología Gonzalo Mauro de la Hoz, docente e investigador de la Universidad Nacional de Salta, quien participará este jueves, a las 12.30, del ciclo Hablemos de lo que viene: la carrera por lo minerales del futuro, organizado por El Tribuno.
Especialista en recursos minerales, De la Hoz se desempeña además en la carrera de Geología y dirige una diplomatura en gestión de minerales críticos y estratégicos. En su exposición, titulada «Tierras Raras: Los metales del siglo XXI», analizará la importancia de estos elementos, su aplicación en la vida cotidiana y las oportunidades que abre su desarrollo en la Argentina.
Doctor, ¿qué son las tierras raras y por qué son tan importantes?
Las tierras raras, como hoy en día ya hay muchísima información al respecto, son 17 elementos químicos que pertenecen a la tabla periódica, 15 de ellos son lantánidos, que son un grupo especial de elementos químicos, y junto con estos 15 elementos, el itrio y el escandio, que no son particularmente tierras raras sino que tienen propiedades físicas y químicas similares, conforman este grupo que hoy en día se denomina de elementos químicos tecnológicos.
Ya desde hace muchísimos años se les daba uso, pero a principios de los 90 se empezó a descubrir que haciendo aleaciones o mezclando estos elementos con otros se podían obtener supermateriales. Estos supermateriales pueden ser superimanes, superconductores, y con el tiempo permitieron mayor eficiencia y la reducción del tamaño de componentes electrónicos. Eso llevó a que hoy en día toda la tecnología -drones, celulares, computadoras- se pueda fabricar.
Son sumamente importantes desde el punto de vista tecnológico. Hoy en día sin las tierras raras no podríamos tener el nivel de desarrollo tecnológico que tenemos.
Es decir, se usan mucho en la vida cotidiana…
En todo, están absolutamente en todo, y también en usos que por ahí uno no tiene en cuenta. Desde una turbina eólica para generar energía, un tomógrafo, la fibra óptica para internet, hasta un reactor nuclear. Por ejemplo, en los vehículos, cada motorcito que tiene tu auto para levantar el vidrio tiene un imán hecho con tierras raras. Tienen infinidad de usos y cada vez se descubren más.
¿Salta tiene este tipo de recursos?
Hoy en día, a nivel país, se conoce lo que llamamos ocurrencia o anomalía de tierras raras. La geología nos permitiría empezar a explorar porque hay lugares con potencial interesante. No hay que buscar tierras raras directamente, sino los minerales que las contienen, porque no se encuentran libres como el oro, sino formando parte de minerales.
«Hoy en día estamos viviendo la edad de la tabla periódica porque se utilizan todos los elementos químicos».
Hay mucho potencial en el norte argentino. Un ejemplo clásico es la Sierra de Rangel, en el límite entre Salta y Jujuy, en la zona de Salinas Grandes. Fue estudiada y es un caso típico de potencial en Argentina, pero nunca hubo una exploración en detalle ni grandes inversiones.
¿Y en otros lugares del país?
Sí, hay varios. La Sierra de Jasimampa en Santiago del Estero, la Sierra de Fiambalá en Catamarca. También en Río Tercero, en Córdoba, donde hay arenas ricas en monacita, que es un mineral con tierras raras y que se explotó entre 1910 y 1940. Y otro caso importante es Rodeo de los Molles, en San Luis, aunque ahí la actividad minera está restringida por leyes provinciales. En general, los trabajos fueron más científicos que productivos.
¿Por qué países como China y Estados Unidos están tan interesados en estos minerales?
Hay que diferenciar entre minerales críticos y estratégicos. Críticos son los que necesita un país y dependen del riesgo de suministro y su valor económico. China y Estados Unidos los necesitan para fabricar tecnología y no los tienen en la cantidad necesaria. China procesa el 90% de las tierras raras del mundo, incluso minerales que vienen de otros países. Estados Unidos, por ejemplo, extrae pero manda a refinar a China.
Entonces, son elementos estratégicos. El que los tiene puede decidir a quién vendérselos. Argentina, si desarrolla estos recursos, puede tener ese poder de decisión.
¿Esto puede ser una oportunidad económica real para el país?
Sí, y muy interesante desde el punto de vista de la exploración. La etapa de exploración es la que más trabajo genera. Puede durar hasta 10 años, con múltiples proyectos en simultáneo, generando empleo directo e indirecto, aunque no todos lleguen a ser minas.
«Sin las tierras raras no podríamos tener el nivel de desarrollo tecnológico que tenemos hoy en día. Están en todo».
¿La extracción genera más impacto ambiental que otros minerales?
No, se hace con minería convencional. Depende del tipo de yacimiento, puede ser superficial o subterránea. No genera mayor impacto en general.
Sí hay un caso particular, que es el de las arcillas en China, donde la extracción genera gran impacto ambiental porque requiere deforestación de grandes áreas. Ese tipo de explotación no sería viable bajo estándares ambientales de Occidente.
¿Qué debería hacer Argentina para no quedarse afuera?
Primero generar más información desde el Estado para atraer inversión en exploración. Llegamos tarde en muchas cosas. Brasil, por ejemplo, ya tiene una mina en producción desde 2014.
También hay que diversificar. Hubo una fiebre del litio durante años y ahora del cobre, y se dejan de lado otros minerales. Hay que ampliar el panorama. Por ejemplo, el uranio en Salta o los boratos en Jujuy, que son críticos para Europa. Hoy estamos en la «edad de la tabla periódica», donde se usan todos los elementos.
Es un desafío entonces impulsar la exploración…
Sí, hay que generar vínculos con empresas. Estados Unidos, por ejemplo, incentiva a sus empresas a explorar en todo el mundo con beneficios impositivos. No se enfocan en un solo país, sino a escala global.
¿Con qué se va a encontrar el público en tu disertación?
La idea es mostrar la importancia de estos elementos en la vida cotidiana y la necesidad de desarrollarlos de forma sustentable. También aportar información nueva y novedosa. Además, voy a comentar algo importante: las tierras raras no están clasificadas en el código de minería argentino. Hay que incorporarlas, probablemente en primera categoría. Es un tema que ya se está trabajando y hay consenso político para avanzar en una ley. El borrador está casi listo