Ushuaia. El intendente Vuoto declara la emergencia después de prometer obras, blindar la pauta publicitaria y repartir tierras a sus amigos sindicales

Ushuaia. El intendente Vuoto declara la emergencia después de prometer obras, blindar la pauta publicitaria y repartir tierras a sus amigos sindicales
El intendente que se autoproclamaba defensor de los derechos laborales ahora impulsa una ordenanza que le permite renegociar contratos, suspender ingresos y vaciar el Convenio Colectivo. Mientras recorta derechos, mantiene fondos para publicidad oficial y amenaza con paralizar servicios.

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El intendente Walter Vuoto presentó un proyecto de ordenanza que declara la “Emergencia Económica y Financiera” del municipio por seis meses, prorrogables. Detrás del ropaje técnico y las excusas nacionales, el texto es una licencia para gobernar por decreto: renegociar contratos, suspender pagos, consolidar deudas a voluntad y, sobre todo, golpear a los propios trabajadores municipales que hasta ayer el propio Vuoto decía proteger.

La misma gestión que hace meses llenaba los medios con promesas de obras faraónicas, inauguraciones y actos multitudinarios, ahora descubre una “crisis excepcional”. Pero lo que no cierra es que, según el propio proyecto, el municipio tuvo fondos para otorgar un aumento salarial acumulado del 33,34% durante 2025. Es decir: plata hubo. También la hay para la millonaria pauta publicitaria oficial que el gobierno de Vuoto jamás recortó, y para seguir entregando tierras fiscales a dirigentes sindicales amigos, sin licitación ni control.

Mientras tanto, los vecinos ven cómo se prioriza el marketing político por sobre las necesidades reales.

Emergencia sí, pero para ajustar a los de siempre

El articulado no deja lugar a dudas. El Artículo 2° autoriza al Ejecutivo a “renegociar, suspender, adecuar y/o rescindir contratos, concesiones y acuerdos vigentes”. En criollo: puede romper lo que firmó con proveedores, pero también con los propios empleados municipales. El Artículo 5° dispone la suspensión de ingresos a planta permanente, contrataciones y promociones. Y el Artículo 4° le permite endeudarse sin control previo del Concejo, sólo con una “información posterior”.

El propio texto presume que la medida “no restringe derechos ni garantías”. Una afirmación que roza el cinismo, porque el objetivo confeso es dotar al Ejecutivo de “facultades concretas” para administrar sin controles, justo cuando se avecina la renegociación paritaria.

El Convenio Colectivo que tanto festejó, ahora en la mira

Nadie olvida las fotos de Vuoto abrazado a los gremios, celebrando la firma del Convenio Colectivo de Trabajo como un hito histórico. Sin embargo, la declaración de emergencia es la puerta de entrada para suspender cláusulas, modificar condiciones, y quitar derechos conquistados por los trabajadores que suscribieron ese convenio. La amenaza de “paralizar servicios” si no se aprueba la ordenanza ya circula en los pasillos municipales, como un latigazo preventivo.

El intendente sabe que con la emergencia puede justificar cualquier ajuste: desde el no pago de horas extras hasta la reasignación unilateral de tareas, pasando por la suspensión de bonos y adicionales. Todo bajo el paraguas de una “crisis” que, curiosamente, no alcanza para recortar la publicidad ni las cesiones de tierras a los sindicalistas de la Cámpora local.

Fondos para autobombo, pero no para obras

Mientras Vuoto declara la emergencia, su municipio sigue girando recursos a campañas de autopromoción en medios gráficos, radiales y digitales. La pauta oficial no se tocó. Tampoco se auditó el destino de las tierras entregadas a dedo a organizaciones afines, ni los contratos con estudios de comunicación que engordan con fondos públicos.

La comunidad ushuaiense no es ingenua. Ve cómo se usaba la misma excusa de “falta de fondos coparticipables” para no pavimentar calles, mientras el intendente inauguraba cartelería con su nombre. Ahora, la emergencia se convierte en la coartada perfecta para correr la línea del ajuste hacia los trabajadores que sostienen el municipio día a día.

Un proyecto que huele a traición

Los fundamentos del proyecto hablan de “preservar las capacidades del Estado municipal” y “sostener el empleo”. Pero la letra chica cuenta otra historia: más poder para Vuoto, menos derechos para los empleados, y cero controles políticos. La promesa de obras quedó sepultada bajo la misma lupa que ahora quiere congelar sueldos, licencias y estabilidad laboral.

El Concejo Deliberante deberá tratar esta ordenanza. Allí se verá quiénes acompañan el retroceso laboral disfrazado de emergencia, y quiénes defienden a los trabajadores que creyeron en aquel intendente que un día posó con el Convenio Colectivo como si fuera su mayor logro. Hoy, ese mismo documento está en la mira de su propia gestión.

No es crisis: es decisión política. Y la decisión es ajustar a los de siempre, mientras los amigos siguen en la fiesta

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