El intendente de Capilla del Monte, Santiago Arenas, trazó un panorama alarmante sobre la asfixia financiera que atraviesan las administraciones locales.
El impacto de la caída de los ingresos sumado a las deudas que tiene el Pami con los gobiernos locales sigue generando consecuencias. El intendente de Capilla del Monte, Santiago Arenas, advirtió que la combinación de ambas variables ha llevado al municipio a una situación de «austeridad extrema».
Arenas asumió el cargo en febrero pasado en reemplazo de Fabricio Díaz quien se incorporó al equipo del gobernador Martín Llaryora como secretario de Coordinación de Infraestructura del Ministerio de Cooperativas y Mutuales.
Según reveló Arenas, el Hospital de Capilla del Monte destina entre el 60% y el 65% de sus recursos operativos a la atención de afiliados de Pami, cubriendo desde traslados de alta complejidad hasta internaciones.
“Están poniendo de rodillas a todos los municipios. El Pami le debe a Capilla del Monte entre 40 y 50 millones de pesos; son recursos genuinos nuestros que no estamos recibiendo”, sentenció el intendente.
El intendente subrayó que, a pesar de la falta de pago, la prestación se sostiene por un «compromiso social», aunque aclaró que la situación no admite mayores dilaciones sin el respaldo financiero correspondiente.
Además, explicó que la mayor dificultad estructural hoy es la caída de la coparticipación nacional y provincial, la cual registró una baja cercana al 26% en los últimos meses como consecuencia directa del desplome del consumo masivo.
«Como en la pandemia»
Arenas fue tajante al comparar el escenario actual con uno de los momentos más oscuros de la gestión pública reciente: “La crisis que hoy afrontamos se puede comparar tranquilamente con la que vivimos en la pandemia a nivel económico”. En ese sentido, señaló que el aumento constante de insumos hospitalarios, combustible y tarifas de energía hace que el equilibrio financiero sea una lucha de “un día a día”.
Como respuesta al déficit, el intendente confirmó la firma de un decreto que establece una reducción salarial para todos los funcionarios municipales. El plan de ajuste no se agota en los haberes del gabinete, sino que incluye un recorte drástico en horas extras, consumo de combustibles y la suspensión de servicios no indispensables.
“Hemos hecho un ajuste muy grande para garantizar lo básico: salud, acción social, recolección de basura y alumbrado. Se viene un invierno duro y lo vamos a afrontar con total austeridad”, concluyó el mandatario capillense.
Como contracara a la crisis nacional, Arenas destacó que la recaudación propia por tasas municipales supera el 50%, una cifra inusual para la región en este contexto. El intendente atribuyó este fenómeno a una gestión personalizada del cobro: “No utilizamos sistemas de cobranza con abogados; todo se hace desde el Estado acompañando al vecino. Eso genera que la gente vea que su recurso vuelve en servicios y decida cumplir”