La inversión en Cerro Negro, uno de los principales proyectos mineros de Santa Cruz, vuelve a ocupar un rol central en la agenda productiva. Durante su participación en el panel de producción del AmCham Summit, la country manager de Newmont Argentina, María Eugenia Sampalione, brindó definiciones clave sobre el presente y futuro de la operación, con foco en la productividad, la planificación y el desarrollo territorial.

En este sentido, Sampalione puso el eje en la necesidad de pensar la actividad minera con una mirada estratégica y sostenida en el tiempo. “Sostenerse en un país como Argentina es una gran pregunta. Por eso la minería tiene esa mirada, tiene la obligación de mirarse en el largo plazo”, afirmó.

De esta manera, explicó que compañías globales como Newmont aportan no solo experiencia y solidez, sino también capacidad de adaptación. “Traen ese diseño de adaptarse rápidamente a los cambios”, indicó, en relación a los desafíos que presenta el contexto local e internacional.

Reordenamiento e inversiones

La ejecutiva detalló que durante el último año Cerro Negro atravesó un proceso de reorganización interna, que incluyó la pausa en la expansión del proyecto y cambios en el management.

“Como todo este tipo de operaciones, siempre tienen que buscar la forma de extender su vida útil, siempre y cuando tengan los recursos desde el punto de vista geológico, pero también estabilidad, recursos humanos y tecnológicos”, explicó.

Además, adelantó “Este año tuvimos una sesión de planificación a cinco años”,  marcando el rumbo de las inversiones futuras.

Más previsibilidad

Otro de los puntos destacados fue el contexto económico. Sampalione consideró que el país comienza a mostrar señales de mayor estabilidad, lo que resulta clave para impulsar inversiones.

“Argentina hizo su aprendizaje, hizo su ordenamiento, la macroeconomía de alguna manera está más previsible”, sostuvo. Y comparó: “Cuando miramos países como Perú o Chile, observamos eso, donde la estabilidad es clave para proyectos de envergadura”.

En ese escenario, Cerro Negro busca consolidar su proceso de inversión con una mirada de largo plazo y evaluando distintos escenarios.

Desarrollo territorial y obras concretas

La inversión minera, remarcó, no se limita a la producción, sino que tiene impacto directo en las comunidades. En ese marco, destacó el trabajo realizado junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para diseñar un plan de desarrollo urbano y territorial.

“Es una hoja de ruta para diseñar proyectos y el desarrollo de la comunidad y de la provincia, en caminos, rutas, escuelas, salud y conectividad”, detalló.

Además, puso en valor el rol de los fideicomisos municipales como herramienta de gestión transparente. “Eso hace que cada aporte que hace la minería se traduzca en obras concretas para la comunidad”, afirmó.

Como ejemplo, mencionó un avance significativo: “Logramos que la comunidad pase de un 44% de gas a un 96% de conectividad con gas”.

Comunidades y proveedores

Sampalione también subrayó la importancia del diálogo para sostener las inversiones. “Hay mucho diálogo en la minería, sobre todo en las provincias. Hay que crear entendimientos con las comunidades y con la cadena de valor”, expresó.

En ese sentido, indicó que el proceso de reinicio de inversión en Cerro Negro implicó trabajo conjunto con proveedores locales, autoridades y la comunidad. “Hemos trabajado en ese ejercicio, en este reinicio de inversión para la expansión de Cerro Negro”, afirmó.

Un motor productivo para Santa Cruz

Finalmente, la ejecutiva destacó el rol de Santa Cruz en el mapa minero nacional. “Es una provincia que siempre ha sido amigable con la minería”, señaló, al tiempo que remarcó que Santa Cruz, “es la provincia que mueve las exportaciones del país”.

En un contexto desafiante, Cerro Negro se posiciona como un actor clave para la productividad de Santa Cruz, con inversiones que buscan generar desarrollo sostenible en el territorio