Sáenz junto a Luis Caputo y gobernadores (Prensa -)
El gobernador de Salta desplegó una intensa agenda en Estados Unidos para promocionar el potencial minero y productivo de la provincia. Ante fondos de inversión y grandes empresas defendió el RIGI, habló de seguridad jurídica y pidió infraestructura estratégica.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, participó esta semana en Nueva York de la Argentina Week, una cumbre organizada para atraer inversiones internacionales, donde presentó el potencial minero y productivo de la provincia ante bancos, fondos de inversión y grandes empresas globales.
El mandatario mantuvo reuniones con empresarios, participó de paneles sobre minerales críticos y respaldó el esquema de incentivos a las inversiones impulsado por el Gobierno nacional, en un contexto político marcado por el apoyo de los gobernadores al rumbo económico de Javier Milei, pese a las tensiones y gestos de distancia que también atraviesan la relación entre las provincias y la Casa Rosada.
La escena se repitió varias veces: gobernadores de distintos signos políticos sentados en paneles frente a inversores, bancos y fondos internacionales. La centralidad discursiva estuvo en la seguridad jurídica, la previsibilidad, reglas claras, minería, energía, infraestructura.
“Salta no solo muestra lo que tiene bajo el suelo, sino lo que construyó sobre él: instituciones sólidas y previsibilidad”, sostuvo Sáenz ayer durante su exposición en el panel sobre Minería estratégica y minerales críticos, realizado en el Consulado argentino en Nueva York en el marco de la llamada Argentina Week.
El gobernador compartió el escenario con sus pares Marcelo Orrego, Raúl Jalil y Carlos Sadir, gobernadores de San Juan, Catamarca y Jujuy, provincias que integran el corredor minero del norte y que buscan posicionarse como actores centrales en la transición energética global a partir del litio, el cobre, el oro y la plata.
En ese escenario, Sáenz insistió en un concepto que se repitió durante toda la gira, la imprescindible confianza. “Argentina tiene todo lo que el mundo demanda, pero nos falta algo que con los años se perdió: la confianza”, afirmó ante el auditorio compuesto por ejecutivos de empresas, bancos y fondos de inversión.
La minería como política de Estado
El discurso del mandatario salteño giró alrededor de una idea central, presentar la minería como política de Estado provincial. En esa línea, defendió la continuidad de las reglas de juego y la necesidad de atraer inversiones de largo plazo. “Las inversiones mineras son a décadas. Por eso debemos garantizar seguridad jurídica y reglas claras”, señaló.

Sáenz también remarcó que el desarrollo del sector requiere infraestructura estratégica. Entre los proyectos mencionó el Corredor Bioceánico, la recuperación del ramal C14 del ferrocarril y el desarrollo de gasoductos para abastecer a los emprendimientos en la Puna.
Según explicó, el gobierno provincial trabaja con financiamiento de organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID y Fonplata para avanzar con esas obras logísticas que permitan mejorar la competitividad de las exportaciones.
En esa línea, citó como ejemplo el desarrollo de la mina de oro Mina Lindero, que tras décadas de exploración se convirtió en uno de los principales complejos exportadores de la provincia.
El discurso fue acompañado por un lema que el gobierno provincial viene repitiendo desde hace años: “producir conservando y conservar produciendo”, una fórmula con la que intenta sintetizar el equilibrio entre explotación minera y sostenibilidad ambiental.
El litio, el RIGI y el interés global
Uno de los anuncios más destacados de la gira fue la confirmación del inicio de exportaciones de la planta de litio Proyecto Rincón, operado por la multinacional Rio Tinto. El primer envío comercial, compuesto por 200 toneladas de carbonato de litio, será embarcado rumbo a Shanghái. Para el gobierno provincial, el hecho marca el paso del potencial a la producción efectiva.
Además, otros proyectos mineros de gran escala avanzan bajo el paraguas del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) impulsado por el Gobierno nacional. Entre ellos aparecen el proyecto Diablillos, de plata y oro, y Taca Taca, uno de los mayores emprendimientos de cobre previstos en el país.
La presencia de esos proyectos fue destacada incluso en un evento organizado por la AmCham Argentina, donde se entregaron distinciones a los llamados “campeones del RIGI”.
Reuniones con grandes empresas
La agenda del gobernador también incluyó reuniones con empresarios y ejecutivos internacionales. Uno de los encuentros fue con Alejandro Elsztain, CEO de la agroindustrial Cresud, con quien conversó sobre planes de expansión productiva en la provincia.

En ese marco, Sáenz destacó la actualización del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) realizada en 2025, una decisión que según el gobierno provincial permite ampliar la frontera agropecuaria de forma regulada.
El mandatario también participó de reuniones en el Council of the Americas y de encuentros con ejecutivos de Amazon Web Services, donde se discutieron proyectos vinculados a innovación, inteligencia artificial y modernización del Estado.
El respaldo político al rumbo económico
La gira de los gobernadores en Estados Unidos también tuvo una fuerte lectura política. El objetivo del Gobierno nacional fue mostrar ante los mercados internacionales un respaldo transversal al rumbo económico impulsado por el presidente Javier Milei.
El ministro de Economía Luis Caputo destacó precisamente ese punto durante las actividades: la presencia de mandatarios provinciales de distintos partidos como señal de estabilidad política para los inversores.
En línea con esa narrativa, Sáenz insistió en que el desarrollo minero trasciende las diferencias partidarias. “Independientemente de los partidos a los que pertenecemos, los gobernadores tenemos claro que debemos aprovechar esta oportunidad histórica”, afirmó.
Ese posicionamiento confirma la estrategia que el mandatario salteño viene sosteniendo desde el inicio del gobierno libertario: acompañar las políticas económicas centrales, especialmente aquellas vinculadas a inversiones y exportaciones.
Las tensiones detrás de la foto
Sin embargo, detrás de las fotos de unidad comenzaron a filtrarse algunas tensiones. Durante la gira, varios gobernadores manifestaron en privado incomodidad por el trato recibido por parte del Gobierno nacional. Algunos señalaron que el presidente no mantuvo reuniones bilaterales con los mandatarios provinciales y que hubo problemas de organización durante las actividades.
Incluso trascendió que en la jornada inaugural del evento hubo gobernadores sin lugar asignado en el auditorio y dificultades para ingresar a algunos paneles. Entre los episodios que circularon en los pasillos del consulado argentino se mencionó que Sáenz se retiró momentáneamente de una de las actividades por la falta de espacio y que luego fue convocado nuevamente para participar.

Aunque públicamente ninguno de los mandatarios confrontó con la Casa Rosada, las quejas reflejan una relación marcada por el pragmatismo: los gobernadores acompañan el discurso pro inversiones, pero el vínculo político con el Gobierno nacional es más frágil de lo que muestran las fotografías oficiales.
Para Salta, la gira tuvo un objetivo claro, consolidar su posición dentro del mapa global de minerales críticos. Sobre todo porque la provincia concentra algunos de los proyectos de litio más importantes del país y apuesta a que ese sector se convierta en uno de los motores económicos de las próximas décadas.
En ese contexto, el discurso de Sáenz ante los inversores buscó transmitir una señal clara: que más allá de los cambios políticos, la provincia sostendrá el rumbo. “Los inversores no eligen destinos solo por su riqueza natural. Eligen seguridad jurídica”, dijo el gobernador al cerrar su exposición.
Una frase que, en la lógica de la Argentina Week, funciona como promesa hacia los mercados. Y también como declaración de una estrategia política, en la que el gobernador salteño busca posicionar a la provincia en la economía global mientras navega, con cautela, la relación con la Casa Rosada
Página/12