Marcelo Álvarez, Vicepresidente de Asuntos Gubernamentales de LATAM, para Barrick Mining Corporation.
En una entrevista con Diario de Cuyo en las oficinas de Barrick Mining en Toronto, el ejecutivo habló del RIGI y lo que se viene en términos de inversión.
– Han construido un camino importante con proveedores locales. ¿Qué evaluación hace de ese proceso?
Estamos procesando residuos que antes constituían un pasivo ambiental – como cubiertas de camiones en desuso, aceites, chatarra, residuos orgánicos y peligrosos- y muchos de esos materiales vuelven a la mina transformados en nuevos productos. Esto no solo reduce el impacto ambiental al final de la vida útil del proyecto, sino que también genera nuevas líneas de negocio para empresas sanjuaninas.
Por ejemplo, ya hay firmas locales que montaron plantas para procesar residuos orgánicos y fabricar productos plásticos que luego reutilizamos en la operación. También se desarrollaron componentes de camiones que antes se importaban, como espejos o piezas que se dañan por los fuertes vientos y las condiciones extremas en altura. Hoy esas soluciones se producen en San Juan, lo que reduce costos, crea empleo en pymes y fortalece el entramado productivo local. Nuestro objetivo es seguir profundizando ese camino y consolidar un clúster de proveedores sanjuaninos que incluso pueda expandirse a otros mercados.
– Con los proyectos que están en carpeta en la provincia, la demanda de mano de obra calificada podría crecer considerablemente. ¿San Juan está preparada para responder?
– Es un gran desafío en dos sentidos. Por un lado, es indispensable seguir fortaleciendo la capacitación y el entrenamiento de la mano de obra local y regional. Si se ponen en marcha nuevos proyectos de gran escala, la demanda laboral será muy importante, y ahí es clave el trabajo conjunto entre empresas, Estado y universidades. Por otro lado, debemos evitar que se genere una competencia desordenada entre compañías por la mano de obra calificada.
Esa situación, que a veces se describe como “canibalismo”, ya empieza a verse cuando empresas que están por invertir comienzan a buscar y contactar trabajadores. Incluso el gremio ha planteado la necesidad de establecer ciertos estándares o bandas salariales que permitan ordenar el mercado laboral. Es un tema que se está abordando dentro de la Cámara Minera de San Juan para lograr una transición equilibrada hacia el escenario que viene.
– Los anuncios de inversiones millonarias generan mucha expectativa en la sociedad. ¿Cómo manejan las expectativas?– Para mí, lo fundamental es sostener un espacio de diálogo permanente y transparente con proveedores, gremios, comunidades y el Gobierno. Es importante comunicar con claridad cuáles son los avances reales y cuáles son los plazos de corto, mediano y largo plazo.La minería es una actividad de procesos extensos y decisiones que llevan tiempo.
Cuando se habla de inversiones de miles de millones de dólares, eso no significa que el dinero llegue de manera inmediata y en un solo tramo. Son proyectos que se desarrollan por etapas y a lo largo de varios años. Por eso creo que, más allá de los anuncios necesarios para posicionar a la provincia y al país frente a la competencia internacional por inversiones, es clave mantener el diálogo para que las expectativas estén alineadas con la realidad de la industria.
– ¿Cómo ve hoy posicionada a San Juan frente al mundo y frente a los inversores?
– San Juan está muy bien posicionada. Cuenta con Veladero, que es la mina más grande de la Argentina y el mayor exportador del sector, lo que le da experiencia, recursos y capacidad de planificación. Además, tiene proyectos de cobre de escala mundial y un Estado provincial con una política clara de apoyo al desarrollo de la minería sustentable, equipos técnicos sólidos para la evaluación ambiental y una institucionalidad fuerte.
El desafío ahora es preparar a las comunidades y a los municipios para el impacto socioeconómico que puede venir con nuevos desarrollos. Veladero ya genera un movimiento importante en departamentos como Jáchal e Iglesia, y con proyectos adicionales el impacto será aún mayor. Por eso la inversión en infraestructura y el trabajo conjunto con las comunidades deben ser sostenidos, planificados y con una mirada de largo plazo, para que el crecimiento sea sólido y beneficie realmente a la provincia
