La similitud de recursos que ha caracterizado durante muchos años a ambas provincias refuerza la importancia que tiene en estos momentos interesarse por la articulación de propuestas para enfrentar unidos los siempre desafiantes tiempos de crisis de la Argentina.
Como hemos señalado en otras oportunidades desde este espacio, en lo referido a la actividad minera San Juan avanza en su apuesta, mientras que Mendoza, en cambio, sigue evidenciando estar más aferrada a su tradicional matriz productiva. Tal vez resulte necesario buscar un diálogo que apunte a limar diferencias que la minería local encuentra con sectores opuestos. Todo lo que genere divisiones suele terminar perjudicando a las partes en conflicto por igual.
Mientras tanto, vale mucho elogiar las agendas en materia de producción que dicen compartir las autoridades de una y otra provincia. Esas políticas públicas tienden a alentar no sólo el desarrollo de emprendimientos que le den sustentabilidad futura a la región, sino, como ocurre con las rutas y otras obras de infraestructura, a complementar el desarrollo tanto productivo con turístico, siendo éste otro atractivo y soporte de la promoción cuyana