PwC presentó el informe “Mine 2025” y advierte que la minería enfrenta una transformación estructural.
Valor más allá del mineral
La nueva edición de Mine identifica seis dominios donde los minerales adquieren un valor estratégico: energía y combustible, movilidad, alimentación, salud, construcción y manufactura. Estos sectores están cada vez más interrelacionados y dependen de un suministro estable de minerales como litio, cobre, cobalto, uranio, fosfato, tierras raras y níquel.
Para enfrentar esta vulnerabilidad, PwC propone diversificar el mapa minero global mediante incentivos a la exploración, acuerdos bilaterales, inversión en procesamiento local, sustitución tecnológica y reciclaje. También destaca casos emblemáticos como Indonesia, que en solo una década multiplicó su capacidad de fundición de níquel mediante políticas industriales activas y asociaciones público-privadas.
Oportunidad argentina: litio, licencia social y cooperación
El informe dedica un apartado especial a América Latina, con foco en el triángulo del litio. Argentina, junto con Bolivia y Chile, posee vastas reservas de este mineral fundamental para la electromovilidad. “En Latinoamérica, y particularmente en Argentina, el desarrollo del triángulo del litio ha captado la atención de inversores internacionales. Sin embargo, es fundamental generar condiciones de estabilidad y previsibilidad para atraer inversiones sostenibles”, señala Leonardo Viglione, socio de PwC Argentina y líder de la Industria Minera.
Para lograrlo, las compañías deben redefinir sus estrategias hacia 2025 priorizando la innovación tecnológica, la eficiencia operativa y, sobre todo, el fortalecimiento de la licencia social para operar. Esto implica construir relaciones genuinas con las comunidades, aplicar estándares ambientales exigentes y promover el desarrollo económico local.
Tres claves para una minería resiliente
El informe destaca que el desarrollo minero de la próxima década tendrá tres pilares fundamentales: digitalización, energías limpias y transparencia. Estos factores no solo aumentan la competitividad, sino que también responden a las expectativas sociales y de los inversores globales.
Además, PwC plantea que el futuro del sector dependerá de su capacidad de colaborar en todos los niveles del ecosistema:
- Con comunidades y gobiernos: para co-desarrollar infraestructura crítica (agua, energía, caminos, salud y educación).
- Con instituciones educativas: para atraer talento joven y promover una minería más tecnológica y diversa.
- Con sectores industriales adyacentes: como energía, manufactura y tecnología, generando innovación conjunta (como el uso de metales del grupo del platino en proyectos de hidrógeno verde).
En este nuevo escenario, la minería no es solo una fuente de materias primas, sino un socio estratégico en la transición hacia un desarrollo más inclusivo y bajo en carbono. “Los líderes estratégicos deberán tener una nueva visión frente a los riesgos sistémicos y a la concentración de recursos, orientada a generar valor más allá de los modelos tradicionales, donde la innovación, la sostenibilidad y la cooperación sean las bases de una minería resiliente, inclusiva y preparada para el futuro”, concluye Viglione
