Aunque cuenta con reservas comparables a las de Kazajistán, Argentina aún importa el mineral clave para sus centrales nucleares. El foco vuelve a estar en la Patagonia, donde se concentran los principales proyectos.
El dato contrasta con las 33.780 toneladas de uranio identificadas dentro del territorio nacional, distribuidas mayormente en Chubut, Mendoza y Río Negro, y representa una oportunidad económica y estratégica en un contexto global marcado por el resurgimiento de la energía nuclear.
La actividad minera de uranio en Argentina no es nueva: entre 1952 y 1997 se extrajeron y procesaron unas 2.600 toneladas.
Pero fue discontinuada por el bajo precio internacional del mineral. Hoy, ante el auge de la inteligencia artificial (que demanda electricidad estable), la transición energética y las tensiones geopolíticas, el uranio vuelve al centro de la escena.
Bajo este contexto, en diciembre de 2024, el presidente Javier Milei lanzó el nuevo Plan Nuclear Argentino, que incluye la construcción de un reactor modular pequeño (SMR) en Atucha y, en una segunda fase, el impulso a la producción local de uranio para sustituir importaciones y generar valor exportable.
De los 17 proyectos de uranio que actualmente se desarrollan en el país, 14 están ubicados en la Patagonia, y 8 de ellos en Chubut, una provincia que concentra gran parte del potencial minero. Entre ellos se destacan Cerro Solo, considerado el mayor yacimiento nacional, con capacidad estimada para producir entre 500 y 550 toneladas anuales.
Otros proyectos avanzados en esa provincia son Laguna Salada, Laguna Colorada, Meseta Central y Arroyo Perdido, entre otros. En total, Chubut tiene identificadas unas 8 iniciativas en distintas etapas, desde prospección hasta evaluación económica preliminar.
Pese a contar con importantes reservas, la provincia enfrenta obstáculos normativos. Una ley local prohíbe la minería a cielo abierto y el uso de cianuro, lo que condiciona el desarrollo de algunos yacimientos. No obstante, el gobernador Ignacio «Nacho» Torres ha manifestado su intención de avanzar con la explotación de uranio para diversificar la economía regional y generar empleo en la Meseta Central.
Empresas internacionales como Blue Sky Uranium Corp. (Canadá) y UrAmérica Ltd. (Reino Unido) lideran actualmente la exploración en el sur argentino, especialmente en Chubut. A su vez, el proyecto Ivana, impulsado por Corporación América, contempla una inversión de US$ 160 millones.
El informe actualizado de la Secretaría de Minería detalla que, además de los proyectos avanzados, hay varios en etapas tempranas en Río Negro y Santa Cruz. Mendoza, por su parte, cuenta con el yacimiento Sierra Pintada, también en etapa de factibilidad.
Pese al renovado interés y las señales de política pública, ninguno de los proyectos de uranio en Argentina se encuentra en etapa de producción comercial. El camino hacia la explotación a gran escala aún debe superar desafíos técnicos, económicos, sociales y normativos.