La Auditoría General de la Nación aseguró que hay unos 47 créditos subejecutados. Otro informe estima que hay unos 200 proyectos en pausa.
Pichetto señaló que si no se normaliza pronto el funcionamiento de la AGN, los desembolsos pendientes de los préstamos ya concedidos podrían sufrir más demoras. La AGN es la encargada de controlar los estados financieros de los créditos internacionales por pedido de los propios otorgantes, por lo que los retrasos en las auditorías podrían redundar en retrasos en los desembolsos.
«El Gobierno ha hecho un esfuerzo por conseguir financiamiento del Banco Mundial, del BID y la CAF. Esos fondos pueden ingresar, pueden ser una ayuda al Tesoro y pueden significar apoyo para hacer obras. Si la Auditoría no está constituida y no hay contralor, estos créditos no van a ser otorgados», remarcó Pichetto, a lo que se sumó el actual presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, en mensajes al Ministerio de Economía de la Nación.
Jesús Rodríguez, exauditor del radicalismo, remarcó que la AGN «audita los préstamos internacionales porque los organismos de crédito confían en su rigurosidad más que en las consultoras privadas» y advirtió que si no hay auditoría de esos préstamos por la situación anómala que atraviesa la AGN «es muy riesgoso, ya que compromete los desembolsos futuros».
«Según datos del Ministerio de Economía, esta cartera cuenta con 237 operaciones activas que totalizan un monto de US$32.912 millones. La no ejecución de los créditos internacionales dentro de los plazos acordados entre las partes conlleva costos importantes para el país, no solo porque el pago de intereses es mayor, sino porque también se demora la puesta en marcha de los distintos programas cuyo financiamiento depende de esos créditos», remarcó La Nación en el informe.
Otro trabajo, publicado por Clarín, detalló que el BID y el Banco Mundial ya advirtieron a la Argentina porque hay «más de 200 obras paralizadas con financiamiento internacional acordado».
De acuerdo con el informe de la Comisión Mixta, la AGN detectó 47 créditos subjecutados, de los cuales 19 presentan desembolsos inferiores al 50%. Hay desde recursos destinados a «la morbilidad y mortalidad por enfermedad de Chagas», hasta la financiación para obras hidráulicas, pasando por fondos previstos para «mejorar la inclusión en la educación secundaria y superior». Algunos, incluso, fueron otorgados hace más de diez años y debieron cerrarse en 2019