La Secretaría de Minería incluyó a ambas propiedades en las inspecciones realizadas en el Macizo del Deseado. Detrás de esos nombres hay distintas empresas, antecedentes de exploración y situaciones que permiten entender mejor qué se está desarrollando en estas áreas de la provincia.
El Gobierno de Santa Cruz informó ayer que la Secretaría de Estado de Minería realizó inspecciones técnicas en los proyectos Joaquín, Nico y La Rosita, ubicados en el Macizo del Deseado. Según el comunicado oficial, las recorridas tuvieron como objetivo verificar el avance de los programas de inversión, relevar las actividades exploratorias y controlar el cumplimiento de las condiciones de seguridad operativa. Mientras que Joaquín, actualmente operado por Unico Silver, es un proyecto sobre el que desde nuestra redacción hemos publicado numerosos informes, los otros dos emprendimientos tienen antecedentes menos conocidos y merecen una explicación.
La información difundida por el organismo provincial identifica a Mirasol Resources Ltd. como responsable de Nico y a Tamar Mining S.A. como titular de La Rosita. A partir de esa referencia, reconstruimos los antecedentes de ambas propiedades, las compañías involucradas y los trabajos exploratorios que se conocen públicamente. Es importante aclarar que también encontramos una particularidad: existe otro proyecto denominado La Rosita, vinculado a la canadiense Magna Terra Minerals, cuyas características geográficas y superficie son diferentes de las informadas para la propiedad de Tamar.
En el caso de Nico, la historia comienza varios años antes de su reciente aparición en el comunicado provincial. Mirasol Resources, una compañía canadiense dedicada a la generación y exploración de proyectos de oro, plata y cobre, desarrolló allí distintos trabajos de prospección que permitieron identificar sectores con mineralización superficial de interés.
Durante 2018, la empresa concentró parte de sus tareas en los prospectos Resolution y Aurora. Los resultados publicados por Mirasol incluyeron muestras de roca con valores de hasta 544,9 gramos de plata por tonelada en Resolution y hasta 21,40 gramos de oro y 454,1 gramos de plata por tonelada en Aurora. Se trataba de resultados puntuales obtenidos mediante muestreos superficiales, tanto de roca como de canales, que permitieron reconocer estructuras mineralizadas y definir objetivos para una campaña de perforación.
Es importante hacer una distinción técnica: esos valores no representaban la ley promedio de un depósito ni constituían recursos minerales declarados. Eran resultados de muestras tomadas en superficie y, por lo tanto, debían ser contrastados mediante perforaciones para determinar si la mineralización mantenía sus características en profundidad.
Esa comprobación llegó durante la campaña 2018-2019. Mirasol ejecutó 27 perforaciones, con un total de 1.610 metros: 17 pozos mediante circulación reversa (RC), que sumaron 907 metros, y otros diez mediante perforación diamantina, con 703 metros. El objetivo era determinar si las altas leyes identificadas en superficie continuaban en profundidad y si las estructuras mineralizadas presentaban mayores espesores.
Los resultados no acompañaron las expectativas iniciales. En marzo de 2019, la compañía comunicó que la mayoría de los análisis recibidos arrojaban leyes generalmente bajas. En mayo, al completar la interpretación de la campaña, explicó que buena parte de las vetas y brechas mineralizadas mantenían su espesor o se reducían rápidamente en profundidad, en lugar de ensancharse. También señaló que los valores elevados de oro y plata registrados en superficie estaban asociados, al menos en parte, a procesos de enriquecimiento supergénico que no continuaban a profundidad.
A partir de esos resultados, Mirasol resolvió no avanzar con nuevas perforaciones en ese momento. La campaña no permitió confirmar la continuidad en profundidad de la mineralización de alta ley que había motivado los trabajos iniciales.
La siguiente etapa estuvo marcada por un cambio empresarial. El 15 de abril de 2021, Patagonia Gold formalizó un acuerdo para adquirir mediante una opción las propiedades entre las que estaba Nico, mientras Mirasol conservaba una regalía NSR del 1,5% sobre una eventual producción.
Sin embargo, la compañía no consiguió avanzar con las tareas de exploración. El 10 de diciembre de 2024 notificó a Mirasol su intención de abandonar las propiedades. En el comunicado que Patagonia Gold publicó el 1 de abril de 2025 explicó que las dificultades para obtener acceso a los terrenos de los superficiarios habían impedido desarrollar los trabajos previstos. Según la empresa, algunos propietarios no estaban dispuestos a conceder el acceso y otros planteaban condiciones que consideraba poco razonables.
Finalmente, Patagonia Gold devolvió tres de las catorce propiedades que integraban Nico a Mirasol y renunció a las once restantes. La operación quedó formalizada el 1 de abril de 2025.
Este antecedente permite comprender por qué el proyecto vuelve a aparecer bajo la responsabilidad de Mirasol en el comunicado provincial. No obstante, la información difundida por la Secretaría de Minería no identifica cuáles son las tres propiedades que la compañía conservó, ni permite establecer si los sectores originales de Resolution y Aurora están comprendidos dentro de ellas. Tampoco informa el estado catastral actual de las once propiedades abandonadas por Patagonia Gold.
La historia de Nico, por lo tanto, combina dos cuestiones diferentes: una exploración que no consiguió confirmar en profundidad los resultados superficiales y una posterior dificultad operativa vinculada con el acceso a los terrenos, que terminó condicionando la continuidad del proyecto.
La Rosita: Tamar Mining y los trabajos de exploración
El otro emprendimiento mencionado por la autoridad provincial es La Rosita, identificado en el comunicado como una propiedad a cargo de Tamar Mining S.A.
A diferencia de otras compañías con presencia más conocida en el distrito minero santacruceño, Tamar tiene una trayectoria pública menos difundida. La empresa se presenta institucionalmente como una sociedad argentina dedicada a la prospección y exploración de proyectos mineros, con especial atención a iniciativas en etapas tempranas, conocidas en la industria como greenfield.
Su cartera incluye proyectos en distintas provincias argentinas y su actividad está orientada a identificar áreas con potencial geológico, desarrollar trabajos de campo y avanzar en la definición de objetivos que eventualmente puedan justificar campañas de perforación.
En Santa Cruz, Tamar identifica a La Rosita como una propiedad de 5.986 hectáreas, equivalente a 59,86 kilómetros cuadrados, integrada por las concesiones mineras Alfa II y Alfa III. La mayor parte de los trabajos iniciales informados por la compañía se concentró en Alfa II, que comprende 1.992 hectáreas. La propiedad se encuentra aproximadamente a 70 kilómetros al sudoeste de Gobernador Gregores.

Desde el punto de vista geológico, la empresa describe un sistema epitermal de baja sulfuración, un tipo de mineralización característico del Macizo del Deseado, donde se encuentran depósitos de oro y plata asociados a vetas de cuarzo, brechas hidrotermales y estructuras controladas por fallas.
Los antecedentes técnicos publicados por Tamar dan cuenta de una etapa de exploración superficial que incluyó la construcción de más de 22 kilómetros de huellas, relevamientos magnetométricos sobre aproximadamente 16 kilómetros cuadrados, mapeo geológico detallado en seis kilómetros cuadrados y la ejecución de 51 trincheras mecánicas, que totalizaron unos 3,5 kilómetros.
A esos trabajos se sumaron estudios geofísicos de polarización inducida y resistividad, con aproximadamente 12 kilómetros de líneas relevadas. La información de la compañía también registra resultados geoquímicos de hasta 3,3 gramos de oro por tonelada y 240 gramos de plata por tonelada en muestras obtenidas en las trincheras.
Esos resultados permitieron identificar sectores de interés y definir distintos objetivos exploratorios. Sin embargo, al igual que sucede con los antecedentes superficiales de Nico, no deben confundirse con recursos minerales o reservas certificadas. Son datos de exploración que requieren estudios adicionales para determinar la continuidad, geometría, dimensiones y características económicas de una eventual mineralización.
La inclusión de La Rosita en las inspecciones provinciales aporta una referencia sobre el seguimiento estatal de la propiedad y su operadora. No obstante, el comunicado del 30 de octubre no detalla qué trabajos encontró el equipo técnico, qué inversiones pudo verificar ni cuál es el programa exploratorio previsto por Tamar para los próximos meses.
Hay, además, una particularidad en la información institucional de la empresa: la ficha técnica que contiene los datos de La Rosita aparece publicada bajo una dirección de navegación identificada como «Proyecto Candelaria». El contenido de esa página describe expresamente a La Rosita y sus concesiones Alfa II y Alfa III. Es una inconsistencia de presentación en el sitio corporativo que conviene tener presente al consultar sus antecedentes.
La coincidencia de nombres con otro emprendimiento de la provincia agrega un elemento que merece una aclaración. Magna Terra Minerals, compañía canadiense que desarrolla proyectos de exploración en Santa Cruz, también identifica una propiedad denominada La Rosita. Pero no se trata, de acuerdo con las descripciones públicas disponibles, de la misma ubicación que la propiedad de Tamar Mining.
El proyecto de Magna Terra comprende 2.900 hectáreas y se encuentra a unos 11 kilómetros al este de Gobernador Gregores, en las proximidades de las antiguas minas de plata Martha y Manantial Espejo. La empresa describe allí un sistema epitermal de baja sulfuración de oro y plata, con antecedentes de exploración histórica que incluyen doce perforaciones diamantinas realizadas en 2010.
Uno de los datos destacados de esa propiedad es que Magna Terra considera que parte de los trabajos históricos se concentraron en sectores superficiales y que algunas perforaciones no alcanzaron los objetivos geológicos más profundos que actualmente interpreta como potencialmente interesantes. La compañía plantea, por eso, la posibilidad de evaluar nuevos objetivos estructurales en profundidad.
El 24 de septiembre de 2026, Magna Terra anunció que había adquirido el 100% de participación en tres proyectos de Santa Cruz: Cerro Covadonga, El Meridiano y La Rosita. La operación se acordó con un particular y contempló un desembolso conjunto de 25.000 dólares estadounidenses y la emisión de 1.250.000 acciones de la compañía. A cambio, se eliminaron obligaciones de pago pendientes por 290.000 dólares y una regalía NSR del 2% sobre los tres proyectos. La documentación de la operación fue posteriormente aceptada para su presentación ante la Bolsa de Valores de Toronto.
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La diferencia entre ambas propiedades denominadas La Rosita es significativa: una comprende 5.986 hectáreas y se ubica al sudoeste de Gobernador Gregores; la otra tiene 2.900 hectáreas y está situada al este de la localidad. Con los antecedentes públicos disponibles no hay elementos para afirmar que exista una superposición de concesiones, una relación societaria o una vinculación registral entre ellas. Para establecerlo definitivamente sería necesario contrastar las coordenadas y los expedientes correspondientes en el Catastro Minero Provincial.
En definitiva, las inspecciones provinciales volvieron a poner en escena proyectos con recorridos muy distintos. NICO tiene una historia de exploración que comenzó con resultados superficiales destacados, pero que no logró confirmar su continuidad en profundidad y posteriormente encontró dificultades de acceso a las propiedades. La Rosita, bajo la responsabilidad de Tamar Mining, presenta antecedentes de trabajos superficiales y estudios geofísicos, mientras que otro activo homónimo, ubicado en una zona diferente, fue incorporado recientemente a la cartera de Magna Terra Minerals.
Conocer esas diferencias permite dimensionar mejor la actividad exploratoria en el Macizo del Deseado. La identificación de los operadores, los antecedentes técnicos y la situación de cada propiedad son datos indispensables para interpretar qué proyectos integran efectivamente la cartera minera santacruceña y en qué etapa se encuentra cada uno. Por: Extremo Minero